sábado, 26 de diciembre de 2009

1984 Mecano - Ya Viene El Sol

Vuelta a los repasos de artistas nacionales y esta semana le toca el turno a uno de los grupos españoles de más éxito de todos los tiempos: Mecano. Otra vez proponemos desde “Discos, música y reflexiones” abordar un disco de la historia de un grupo que no es el que se considera tradicionalmente como el mejor de su trayectoria.

El caso es que para dar la bienvenida al blog al grupo de los hermanos Cano y Ana Torroja, he tenido a bien seleccionar el que fuera su 3er. disco de estudio, el trabajo “Ya Viene El Sol” de 1984. Digamos que tras el lanzamiento de su primer disco, de mismo nombre que el de la banda, su 2º lanzamiento de larga duración, “¿Dónde Está El País De Las Hadas?”, no había satisfecho las expectativas de su discográfica.

A pesar de que la canción primeramente titulada “Yonki” (ahí es nada), posteriormente rematada en “Barco a Venus”, se considera un clásico dentro del repertorio, el resto del disco no pasa más allá de resultar un lp gracioso o simpático, pero poco consistente por otro lado. Canciones como “Focas” o “La fiesta nacional”, tienen un fuerte carácter paródico, que obliga a no tomarse muy en serio a la banda.

Por ello, en 1984 el grupo buscaba dar un giro más serio a sus composiciones y encauzar el rumbo del éxito descomunal logrado por su primer álbum y canciones como la mítica “Hoy no me puedo levantar” o “Maquillaje”. El peso compositivo de las canciones por aquellos días recaía principalmente en Nacho Cano, que era a quien tenían en mejor consideración en la casa de discos entre los 2 hermanos.

Sin embargo, serían las composiciones de José María las que reportarían el mayor triunfo al disco. No obstante, la discográfica no valoró correctamente el alcance de dichas canciones y de hecho en la biografía que se editó hace unos años del grupo, existe una anécdota muy graciosa con Joaquín Sabina en el despacho de los directivos, cuando estos reciben a José María Cano para decirle que “Aire” no era lo suficientemente comercial. En palabras textuales de José María, “a Sabina se le cayeron los cojones al suelo”. Más allá de estas consideraciones previas, pasemos al análisis de la obra.

El álbum abre con la simpática, bailable, reiterativa y contumaz “No pintamos nada”. Una pieza heredera del sonido del álbum de estudio predecesor de “Ya Viene El Sol”. Un tema ligerito, que por otro lado será de los más fácilmente olvidables de la obra cuando lleguemos al final, por algún motivo más que el hecho de estar situada la primera en el listado. Tras este inicio, se da paso a la canción título, que es un momento lento, con algunas notas de teclado de cierto sonido oriental, creo que en concordancia con el sol naciente, y el título del disco. Sin embargo, se alcanzan algunos niveles de intensidad en el estribillo, básicamente por la interpretación vocal de Ana, que hace de la canción una pista bastante atractiva. “La Estación” es un tema que curiosamente no me gustó tras escucharlo en su versión de estudio, pero que tras acceder a su versión en directo en el disco “En Concierto” de 1985 miro con muy buenos ojos y de hecho actualmente, y contra todo pronóstico primerizo, es una de mis canciones favoritas. Puede tratarse de una revisión o vuelta de tuerca a la letra de “Barco a Venus” o incluso “Perdido en mi habitación”, en el aspecto de estar referida a alguien algo inadaptado a la sociedad. Se ve en versos como “tan poco negocio, siempre dedicado al ocio. Si no vemos duros y tú no tienes futuro. En casa deciden que van a meter un huésped, dormirá en tu cama, vivirá en tu habitación”. Quizás el estribillo no lo entiendo del todo en esa frase de “todos los recuerdos de mi habitación, están escondidos al fondo de la estación”; aún así está muy bien esa mezcla de intensidad y melancolía que conjuga a la perfección. La canción que hizo remontar el vuelo a “Ya Viene El Sol” fue la divertida “Hawaii-Bombai”. Inolvidable resulta el clip grabado con esa especie de road-movie con la leyenda del motorista accidentado en mitad de un camino en plena noche y la banda de Ángeles del Infierno que le acompañan una vez que le quitas el casco. El sonido exótico y cálido, la convirtió en una canción estupenda para aquellos meses de verano y posicionó nuevamente al grupo en la primera línea de bandas del país, en los días en los que sus principales rivales musicales, Alaska y Dinarama vivían sus mayores momentos de gloria de la mano de su “Deseo Carnal”. “Ya Viene El Sol” contiene canciones muy agradables y otras curiosas y divertidas. En el 2º apartado destaca “Mosquito”, con ese petardeo sonoro brutal del inicio, con una voz acelerada en revoluciones de Nacho y con unos teclados más que incisivos. Todo ello se encuentra muy en contrapunto con la parte final en la que la canción suena mucho más ligera y suavecita, a pesar de frases hilarantes como “retumba la pared, retumba la ciudad”; esto puede evocar a cualquier historieta de cómic de El Botones Sacarino, que un servidor de ustedes leía en los días en los que el disco estaba de actualidad.Tras esta paranoia se da paso a la pasiva “Busco algo barato”, que comienza con un registro vocal de Torroja extremadamente agudo. Una canción que me recuerda bastante al “No pintamos nada” inicial. Supone el relato de algo tan sencillo como irse a las rebajas. Apropiada canción supongo en aquellos días para ir a las rebajas a la sección de oportunidades de “Galerías Preciados”. De una canción poco consistente, aunque de sonido amable, pasamos a una pieza clave del disco. “Aire” es una obra monumental que se convirtió en un clásico de la banda y muy aceptado por los fans. Personalmente y cuando era pequeño, al oír el estribillo de la canción, el significado total de la letra pensaba que se refería a alguien que estuviera en un ambiente asfixiante como en una discoteca llena de humo y que por un momento le llegara un ráfaga de aire fresco; todo ello deriva de ese estribillo entonado de forma tan trágica por Torroja “Aire, soñé por un momento que era aire…”. Pues eso, que soñaba que lo que respiraba era aire fresco y no humo. Evidentemente estaba muy equivocado, ya que la letra cuenta la historia de un hombre que se convierte en aire mientras duerme, para posteriormente volver a su forma humana cuando se ha lanzado al vacío. José María describe en la letra las experiencias y sensaciones que experimenta el protagonista de forma más que acertada en partes como “como yo soy muy consciente hasta en esta situación, decidí ser consecuente con mi nueva condición, y probé a ser respirado por la que duerme a mi lado, sin entrar en pormenores, yo sé hacer cosas mejores. Como no me satisfizo la experiencia sexual…”. Lo que sucede es que, como ya he mencionado, la CBS no valoró mucho la canción, hecho que dolió a José María especialmente. Turno ahora para otra locura, patinazo o chiste más o menos gracioso, ya desde el título de la canción con “Me río de Janeiro”. Un ejercicio medio techno-pop acelerado y con una letra algo hilarante. Supongo que por el título ya intuyen lo suficiente. De seguido nos encontramos con el primer sencillo extraído de “Ya Viene El Sol”, que fue la industrial y electrónica “Japón”. Incluso se grabó un video bastante majete para aquellos días. No obstante, aquí vino el primer patinazo comercial del disco, ya que la canción no terminó de calar. Quizás el sentido paródico seguía muy presente en las letras, a pesar de la mejora en lo instrumental. Frases como “no son rubios, no son altos, son tipo reloj” y otras lindezas, haciendo mías las palabras de un amigo mío, resultan algo “pepineras”. Personalmente no me disgusta, pero sí que me sucede como a la memoria colectiva del público, que es de las canciones más fácilmente olvidables de las que han tenido el honor de ser single dentro de la carrera de Mecano. Dentro de las composiciones serias, mencionar la bonita y emotiva baladita “El mapa de tu corazón”, que es la acertada forma con la que se termina el disco. Quizás es de las canciones más ñoñas de la historia de la banda, pero no se llegan a alcanzar momentos ridículos en la misma, manteniendo una línea bastante decente. Una de las más bonitas sorpresas que incluye el disco, como siempre digo, una joya oculta y advertir igualmente que es una de las preferidas de Ana Torroja de la obra.

“Ya Viene El Sol” fue un disco que reportó a Mecano unas victorias parciales, pero que en su conjunto no llegó al nivel de éxito de otras obras contemporáneas como “La Ley Del Desierto, La Ley Del Mar” de Radio Futura o, sobre todo, “Deseo Carnal” de Alaska y Dinarama. No obstante, y a pesar de los desplantes de la discográfica a José María, este disco supondría que el mayor de los hermanos Cano, cogiera la confianza suficiente para componer en los siguientes años canciones excelentes que catapultarían a Mecano a la primerísima línea de la actualidad musical del país.

Es curioso que ahora que Mecano se ha puesto de actualidad con otro recopilatorio de sus grandes éxitos y la visión de la luz de una nueva canción, abordemos la revisión del grupo. Créanme o no, pero les aseguro que antes de que se anunciara el regreso de Mecano de la forma descrita, ya había comenzado a escribir el artículo, aunque aún no lo hubiera terminado. Precisamente lo que me quedaba por escribir es lo que queda de aquí al final, más la revisión global o corrección del artículo. Además, por aquello de la difusión histórica en Tve del concierto de Segovia el día de Navidad de 1985, quería reservar el artículo especialmente para esta semana.

Pocos grupos en España se han mantenido al estilo de los grandes grupos de los 80 británicos como Simple Minds, Depeche Mode, U2, The Cure, alargando su actividad hasta los presentes días. Únicamente me vienen a la mente La Unión y Danza Invisible (una suerte disponer aún de ellos). Otros grupos como los citados en párrafos anteriores: Radio Futura, Alaska Y Dinarama, Gabinete Caligari, La Mode etc. sucumbieron a su propia historia a partir de mediados de los 80, llegando en el mejor de los casos a los primeros 90.

Mecano sería uno de los segundos casos. Se alargaría su actividad hasta 1992 con la promoción de su disco “Aidalai”. La importancia de “Ya Viene El Sol”, reside en que en los 8 años que hay entre medias, el grupo de los hermanos Cano y Ana Torroja, vivirían sus años más exitosos y felices. A raíz de “Entre El Cielo Y El Suelo”, se produciría un fenómeno masivo que creo que no ha vuelto a conocer un ejemplo parecido desde entonces; ni siquiera se puede equiparar El Canto Del Loco a ello, mal que les pese a Dani Martín y sus compañeros.

Mecano pasaron a estar hasta en la sopa. En los supermercados te regalaban posters promocionales del grupo con la compra de lotes de refrescos y otras cosas, las actuaciones en tv y la difusión de sus clips era casi continua. Disfrutaban también de reportajes en casi todos los suplementos de los domingos de los diarios... y así una larga retahíla de acciones que hicieron de Mecano algo más que un grupo de música.
Quizás “Ya Viene El Sol”, junto a su predecesor “¿Dónde Está El País De Las Hadas?”, es la obra más desconocida y olvidada de Mecano. El éxito tan arrollador de posteriores canciones como “Un año más”, “Una rosa es una rosa”, “El 7 de septiembre”, “Cruz de navajas”, eclipsaría a una canción muy popular en su día como “Hawaii-Bombai”.

En estos días, la imagen del grupo también fue la más arriesgada y cercana al punk, al llevar Ana Torroja un pelo rizado rubio, con un flequillo bastante largo y cardado hacia un lateral, y los hermanos Cano, llevaban un atuendo más moderno en sus conciertos, aunque en las promociones parecía que iban vestidos como empleados de estación de tren de la Renfe (quizás un guiño a la canción que contenía el disco). La portada del álbum, sin embargo se trata de un dibujo-boceto de los tres componentes al pie de una colina, mirando al sol. Le confiere un sentido inofensivo al disco, y quizás se trate de una de las portadas más apañadas de la historia del grupo.

Como últimas reflexiones por esta semana, decirles que este disco es bastante llevadero. Seguramente los 3 siguientes trabajos del grupo, contengan individualmente mejores canciones, pero en su conjunto pueden llegar a hacerse algo indigestos. Tras haber escuchado toda la discografía de Mecano, me atrevo a afirmarles que “Ya Viene El Sol” es mi favorito.

Quizás el hecho de tratarse de la última obra del grupo, de la época de cuando eran una banda más, le da ese carácter romántico que tanto me gusta. Lo que vendría después, reitero por última vez, será de una brutal calidad, pero ahí el grupo ya sería algo más que música: un fenómeno de masas nacional que llegaría a llenar la Plaza de Toros de Las Ventas 3 días consecutivos (la hubieran llenado hasta 7, me atrevería a decir).

También es un disco muy apropiado para estas fechas, como ya he mencionado antes, debido a que de la gira que hizo el grupo, se retransmitió en navidades de 1985 un concierto grabado en Segovia, en el que participó en algunos temas el batería de Ultravox Warren Cann como estrella invitada, a la par que el músico Hans Zimmer. Por decirlo de alguna forma, hoy les propongo que se sumerjan en los Mecano más íntimos y entrañables que nos podemos encontrar en los 10 años, más o menos que estuvieron de seguido en activo.

Y terminamos por hoy, aprovecho para felicitarles las pascuas (la Navidad con unas horas de retraso, por cierto) y desearles que el próximo año 2010 les traiga buenos momentos. Nosotros procuraremos seguir aquí semana tras semana haciéndoles propuestas musicales. 2009 ha sido un año bastante aceptable para “Discos, música y reflexiones”. Tengo curiosidad por lo que nos deparará el 2010; a bote pronto, una de las cosas podría ser que tras haber quedado en 6º lugar este año, ganásemos en la Categoría de Mejor Blog de Música de la 5ª edición de los Premios 20Blogs. ¿Por qué no? Por pedir que no quede.
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sábado, 19 de diciembre de 2009

1982 The Clash - Combat Rock

Solo hemos revisado en una ocasión un disco punk o derivado del género punk y fue hace ya varios meses. En aquella ocasión analizamos el “Rebel Yell” de Billy Idol. Hoy he estimado abordar una de las bandas abanderadas del movimiento, en la vertiente británica del mismo. Los invitados de esta semana son el grupo The Clash, aunque hay que decir que la obra que he escogido no es uno de los exponentes más representativos del punk que tiene esta banda en su discografía.

Viajamos al año 1982 para revisar el disco “Combat Rock”, con el que The Clash se convertirían en un grupo de éxito internacional y banda capaz de llenar grandes recintos para sus conciertos. Previamente Joe Strummer, Mick Jones, Paul Simonon y Topper Headon habían sellado el mastodóntico “Sandinista!” de 1980. Un lp doble (triple vinilo), que dejó fríos a los fans más añejos de la banda. Muchos no vieron con buenos ojos ese medio giro al funk en una de las canciones que promocionaron dicha obra, como fue “The magnificent seven”.

Es evidente que un disco con 36 canciones tiene espacio para momentos anodinos, pero igualmente también para joyas como “Police on my back”, “Lose this skin”, “The equaliser” o “Up in heaven (not only here)” o algún himno como “The call up”. El siguiente disco se reduciría a un único vinilo de 12 canciones, titulado “Rock De Combate”, que efectivamente vendría a definir perfectamente el giro al rock desde el punk que habían experimentado los Clash.

“Combat Rock” es importante, además de por su enorme éxito, porque durante la grabación/promoción del mismo se empezó a resquebrajar de forma definitiva la banda. Primeramente tuvieron lugar las tensiones por parte del líder, cantante y guitarrista Joe Strummer con el batería Topper Headon y más tarde con el segundo de a bordo, el guitarrista Mick Jones. Todo esto cuando el grupo vivía sus momentos más álgidos. Luego hablaremos de ello, ahora pasemos a revisar la música de la obra.

Mucha gente aprecia o valora únicamente los discos más directos y acelerados de The Clash, los que suponen verdaderos íconos del punk, que se concretan en sus 3 primeras obras (principalmente las 2 primeras “The Clash” y “Give' Em Enough Rope”). Sin embargo, a pesar de que a “Combat Rock” se le acuse de flojito y de alejado del punk, el inicio de la obra puede darnos lugar a extraños, ya que abre con un escupitajo punk y una proclama de derechos, concretado en “Know your rights”. Strummer canta con su voz rota, en un alarido quejumbroso y con un sonido bastante rugoso de guitarras. A ratos el sonido de la guitarra es forajido, aunque destacan los acordes en plan latigazo del inicio. En todo caso, es un acierto y una forma intensa de comenzar con la obra. Luego, sin embargo se pasa a una canción menos directa, titulada “Car jamming”, con un enfoque algo contrariado, al disponer de unos coros juveniles escudando a Strummer. Los verdaderos clásicos del disco vienen seguidos en el 3er. y 4º lugar del track list. Primeramente Mick Jones se hace cargo del micrófono para afrontar la chulesca y macarra interpretación de “Should I stay or shoud I go”. Un punk rock con una melodía muy aguerrida y marcada, que termina con unos coros gamberros, que rompen la solemnidad de los primeros compases. El clip, vino a demostrar el poder de los Clash en su directo en estadios. Mi favorita del disco es “Rock the casbah”. Curiosamente el principal compositor de la misma es Topper Headon, que por aquellos tiempos tenía un pie y medio fuera de The Clash, por sus problemas con las drogas, los cuales por lo visto aumentaron al recibir la patada en el culo por parte de Strummer. Esa melodía de tintineo de los teclados y la voz resacosa y ebria de Joe, crean una animada canción, con un ritmo muy contagioso. El clip, con los Clash tocando en el pie de un pozo petrolífero, y con Strummer con una actitud de borracho extremo, soportando la solanera que les está cayendo encima (supongo que se grabaría a las 13.00h o así), es hilarante. Joe Strummer muestra algunos gestos arrodillándose como si estuviera a punto de perder el conocimiento tras haber ingerido una cantidad exagerada de alcohol. Las imágenes del palestino e israelita yéndose de farra con el cadillac descapotable, echan más leña al fuego para terminar de conformar un videoclip sumamente iconoclasta y delirante; se ve que por aquellos días estaban de moda los clips grabados a las horas centrales del día y con unas imágenes de locura total (vean sino el video de “Down under” de Men At Work). “Red angel dragnet” es una pieza curiosa, ya que dispone de una línea rítmica bastante atípica y una parte vocal cercana al discurso más que a otra cosa. El siguiente paso que damos, nos pone frente a “Straight to hell”. Es el sencillo más lento y pausado de la historia de The Clash. Decadencia y abatimiento para una canción que proclama la sentencia que Strummer atisba para su persona: “derechito al infierno”. Dispone de un sonido algo hipnótico y de trance bastante curioso.“Overpowered by funk” no deja de ser una declaración de principios sobre la nueva dirección del grupo desde hacía un tiempo y una contestación pública a la legión punk que seguía al grupo desde sus inicios. Efectivamente es una canción muy rítmica y rimbombante, aunque de maneras algo rudas, y con una ayuda algo histriónica de la electrónica. Ciertamente un cambio respecto a los Clash primerizos. “Atom tan” vuelve a matices punk debido a los coros que escudan a Strummer al inicio; no obstante, el ritmo es lento y poco acelerado. Otro aspecto que nos recuerda al enfoque punk es la duración del corte, apenas 2 minutos, aunque eso sí, aquí no nos hemos encontrado un ritmo endiablado como suele suceder en el punk. “Sean Flynn” es una canción esquelética sonoramente hablando, que se vale de sonidos de saxofón, elementos de viento (como flautines) y que la producción hace que nos lleguen en forma de eco, dándole una envoltura de cierto misterio. “Ghetto defendant” nos muestra una pista nuevamente curiosa, con esa intro de voz grave. Con un carácter derrotista, abunda en la mayor calma que tiene la 2ª parte de la obra, valiéndose ciertos retazos vagos de reggae en la guitarra. “Inoculated city”, nos muestra a unos Clash cantando al unísono; otra canción de sonido amable. La cara b del vinilo de turno, venía a poner de manifiesto como estarán comprobando, una banda muy mansa y poco agresiva. “Inoculated city” vuelve a suponer una canción breve de menos de 3 minutos de duración. El final de la obra que nos proporciona “Death is a star”, es otra pieza que nos descuadra. Con un sonido fuertemente clásico, nos hace frotarnos definitivamente los oídos para terminar de creer que lo que estamos escuchando es la misma banda que grabó “Give’ Em Enough Rope”. Quizás si “Combat Rock” hubiera dispuesto su duración total con canciones del corte de la 1ª parte, hubiera contrariado menos a la gente. Aún así, si se le coge el punto, tampoco está mal ver a esta banda moverse en territorios distintos a los que habían sido los habituales.

“Combat Rock” fue un brutal éxito comercial para The Clash. Les situó en las primeras posiciones de las bandas de rock con mayor aceptación y repercusión a nivel internacional y les permitió realizar una gira arrolladora de presentación, que se desarrolló en los tiempos más convulsos internamente hablando de la banda. Tampoco es que los Clash hubieran hecho gala de un comportamiento educado y protocolario entre ellos a lo largo de su trayectoria; en una entrevista realizada en un suplemento dominical al promotor Gay Mercader, éste aseguraba que cuando los llevó a San Sebastián a finales de los 70, se liaban a mamporros en los camerinos, resultando incluso Mick Jones con un ojo morado.

Entonces, ¿qué había de nuevo? Me refiero a que en aquellos días, Joe Strummer estaba fuera de control y no aguantaba ni a su propia sombra. Cierto es que el batería Topper Headon se estaba pasando de la raya con su actitud, pero el caso es que el líder de la banda no tuvo suficiente con el despido de Headon, y posteriormente se encargaría de su mano derecha Mick Jones. Parece ser que el único que quedaba algo indemne era el bajista Paul Simonon.

Con ello, el último disco, el actualmente desapercibido para la historia de la música “Cut The Crap” de 1985, dispuso únicamente de la formación clásica de Strummer y Simonon. Aún así, dicho trabajo dispone de alguna canción válida como las que abren y cierran el álbum, “Dictator” y “Life is wild” respectivamente. Y ahí terminarían los Clash. Strummer estaría vagando sin rumbo durante un buen período de tiempo hasta que formara Los Mescaleros y también se metiera en el mundillo de la radio.

Finalizando por esta semana, decir, que a pesar de todos los punkis que arremetan contra “Combat Rock” con fuerza, por suponer la confirmación de que The Clash se habían vuelto demasiado inofensivos, no podemos negar que de esta forma este cuarteto hizo más accesible este género que surgió a finales de los 70. Ya tuvieron que sufrir críticas por parte de compañeros de tendencia como los Ramones, que cuando hicieron gira con ellos, les acusaban de ser unos señoritos; quizás el origen de clase medio-alta de Strummer estaba de forma inconsciente en su proceder, a pesar de haber vivido como hippie, okupa o indigente durante los meses previos a formar The Clash.

En todo caso, “Combat Rock” tiene en sus filas ni más ni menos que a “Should I stay or should I go” y a “Rock the casbah”; simplemente por eso se merece un respeto. En la portada del disco, se veía a los componentes del grupo puestos de cuclillas en las vías de tren de un paraje que recuerda a cualquier país de la península de Indochina. Formando cual equipo de fútbol sala, Strummer, que es el que está más atrasado en la imagen, sale con la mano tapando la mitad de su cara, con una expresión que una vez más me hace dudar del estado sobrio de su persona.

Hace unos años que Joe Strummer nos dejó. Por ello, ahora que están tan de moda las reunificaciones, es imposible que The Clash se reúnan al completo. Simonon ha colaborado con Damon Albarn en uno de sus innumerables proyectos al margen de Blur, The Good, The Bad And The Queen. De Topper y de Mick no sé mucho, la verdad; ¿algún seguidor del blog podría completar algo al respecto en su comentario?

Strummer es un personaje con un tremendo carisma dentro del mundo de la música. Adorado por muchos, dicho hecho se puso de manifiesto en el estupendo documental “Joe Strummer: Vida Y Muerte De Un Cantante”, del director cinematográfico del punk Julien Temple (autor como sabrán de “The Filth & The Fury” de los Sex Pistols). En dicho documental, gente como Flea de los Red Hot Chili Peppers o Bono de U2, profesaban su admiración por los Clash y Strummer. Incluso al margen de esto, Wet Wet Wet comenzaron su carrera versionando a The Clash. Joe Strummer, era un borracho (siento tener tan presente el video de “Rock the casbah” al recordar su figura). Eso sí, un borracho de buen corazón.

Como siempre para finalizar por esta semana, hablemos de la radio. Varias cosas. La 1ª y más importante: el pasado miércoles funcionó al fin la emisión on-line de la RUAH y se nos pudo escuchar en directo a las 22.00h. Para quien no pudo estar ahí y desee escuchar el programa, lo tiene disponible en el reproductor ivoox como “DMR 1-5”. Más cosas: ahora, como habrán visto en la promoción de la radio arriba, tendremos redifusión los sábados a las 19.00h; en esa ocasión se podrá volver a escuchar lo que se emitió el miércoles. Y lo último es que debido a que en las primeras 4 semanas falló la emisión en web, desde este próximo miércoles 23 se volverá a empezar la 1ª temporada, con lo que no habrá novedad de audio hasta pasadas 6 semanas; podrán escuchar nuevamente los 5 primeros programas en orden y el (hagamos cuentas) 27 de enero ya será cuando puedan escuchar el siguiente programa nuevo. Pues nada más, que no es poco. Pasen buena semana.
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sábado, 12 de diciembre de 2009

1986 The Human League - Crash

Continuamos esta semana también inmersos en el género del techno pop creado en los años 80 y también seguimos permaneciendo dentro de esa década. Hablaremos por el contrario de una banda que inició su declive en la 2ª mitad de los 80, como les pasó a tantas otras formaciones del movimiento; cosa que sucedió al revés que con Erasure, banda que revisamos la pasada semana, que en aquellos días iniciaban su andadura y disfrutaban de un enorme éxito.

Toca el turno de la revisión de The Human League, la banda liderada por Phil Oakey que allá por 1986 distaba mucho de lo que habían sido en un inicio. Digamos que a finales de los 80, junto a 2 genios de la electrónica británica como Ian Marsh y Martyn Ware, Oakey puso en marcha el proyecto de The Human League. Los 2 primeros discos de la formación “Reproduction” y “Travelogue”, muestran una electrónica fría y deshumanizada, muy heredera de los trabajos realizados por Kraftwerk hasta el momento.

Sus 2 compañeros tardaron poco en desertar. Sería entonces cuando Oakey decidió invitar a 2 camareras como voces acompañantes, Susan Sulley y Joanne Catherall. Ian y Martyn, firmarían acuerdo (como muestra perfectamente la portada de “Penthouse And Pavement”) con el cantante Glenn Gregory, para que la British Electric Foundation se convirtiera en Heaven 17.

A partir del exitoso “Dare”, que se valió principalmente de “Don’t you want me” y “Love action (I believe in love)” para convertirse en uno de los discos más memorables de comienzos de los 80, el grupo pasó a tener un enfoque más comercial, bailable y accesible. “Don’t you want me” es una canción en la que Phil narraba la historia de como conoció a sus nuevas compañeras. El posterior trabajo “Hysteria” de 1984 vino a certificar dicha postura de accesibilidad, pero con un enfoque más rockero (véase “The Lebanon”).

Para la época, The Human League se puede decir que no eran un grupo que se caracterizara por una actividad demasiado prolífica. En unos tiempos en los que lo normal era ir a disco por año (o incluso 2), aquí Oakey y compañía firmaban lps con un intervalo de al menos 2 años. Con todo esto, en 1986 le llegaría el turno al “canto del cisne” del grupo, el lp “Crash”. Este, será el disco que revisaremos hoy y al que también considero adecuado para los días que atravesamos o afrontamos. Se puede afirmar que este álbum sería el último que tuvo un cierto éxito debido a la preciosa balada “Human”.

El disco abre volviendo a los sonidos más electrónicos por parte de la banda tras el enfoque más rockero, por decirlo de alguna manera, que tuvo “Hysteria” de 1984. “Money” es un ejemplo de ello. Con las eternas marcas de sonido del grupo desde “Dare!” con los coros de Catherall y Sulley acompañando a Oakey, sirve un animado y voluntarioso comienzo de disco. “Swang” es un curioso ejercicio que nos incluye elementos raperos en la interpretación vocal de Phil en el inicio de la pista. El estribillo es algo plano, siendo quizás lo que más merezca la pena la parte previa al mismo, en la cual la melodía vocal creada por Phil resulta bastante atractiva. Quizás se hace algo larga. No está mal este par de canciones como inicio, pero se quedan en nada al escuchar la preciosa balada “Human”, que se nos presenta en 3er. lugar. Acompañada de un bonito video, con efectos de agua y un Oakey más tieso que una vela, cantando con el cuello girado a cámara, es el momento romántico por excelencia de The Human League de toda su trayectoria. Aquí Phil es quien salvo en una parte narrada, acapara el protagonismo vocal de la canción y las señoritas Catherall y Sulley solamente aportan ciertos matices sutiles, que adornan a Phil, pero sin resultar cargantes. Se trata de la canción destacada a nivel comercial del disco (nº1 en los Estados Unidos y top 10 en el Reino Unido) y el último gran hit de la historia de la banda. Es una pista con una electrónica suave, elegante, que demuestra que el techno pop puede crear canciones de este tipo sin rechinar sonoramente. A los que no la conocen (y a los que la conocen también), ¿por qué no se dan una vuelta por youtube y echan un vistazo al video? No estarán perdiendo el tiempo. Como suele decirse: “si no quedan satisfechos, les devuelvo su dinero”. Otra canción destacable es “Jam”. Sin embargo, al igual que la mayoría de temas del disco, el estribillo no es su mayor valedor, sino que son las estrofas previas las que tienen mayor interés y un sonido más amable a los oídos.El resto del disco se sigue moviendo en un techno pop muy suave o normalizado con canciones más calmadas como la melancólica “Are you ever coming back?” u otras más animadas como el también single “I need your loving”, que son las 2 siguientes pistas que nos disponen Oakey y compañía. “Party” es uno de los ejemplos de música más sintética de la obra. Personalmente no me disgusta la saltarina “Love on the run”, que prosigue tras “Party”. Es quizás la canción que dispone de un estribillo más pegadizo de todo el álbum, una vez que la has escuchado un par de veces. “The real thing” destaca por los distintos tonos vocales de Oakey, en plan falsete y en plan grave, suponiendo sus propios coros en la apertura de la canción. Luego, lo que es el cuerpo principal de la letra, Phil lo aborda de la forma que suele hacer normalmente al micrófono; no sé, esos falsetes, aderezados con otras voces muy graves, son bastante graciosos. En definitiva, es otra canción muy juguetona, que deja de lado prácticamente totalmente a las chicas (simplemente escudan en la retaguardia a Oakey en un par de frases, de forma casi imperceptible). Otra vez estamos ante un disco con un estupendo cierre. Es el proporcionado por “Love is all that matters”. No me digan por qué, pero la veo como una canción de fuerte sonido navideño, inmejorable para las siguientes semanas. Esa repetición vocal por parte de las chicas, muy presente en el inicio y final de la canción, en la que el acompañamiento lo supone Phil, es muy emocionante. Hasta la intro instrumental de un minuto, que empieza de forma muy intrigante e íntima, me parece sublime en el apartado estrictamente musical. La entonación y el ritmo vocal de la canción también es con total seguridad de lo más granado que nos ofrece “Crash”. Inmejorable forma de cerrar el disco, yo creo que con mucha intención.

The Human League reduciría a partir de aquí más si cabe su actividad. Si entre “Dare!” e “Hysteria” hubo 3 años de por medio, entre “Crash” y “Romantic?” transcurrieron 4, y posteriormente entre “Romantic?” y “Octopus” pasarían 5. De “Crash”, a nivel generalista, destacar el éxito individual de “Human”; ahora bien, no creo que su nivel de éxito alcanzara al de “Don't you want me”, el cual le reportó a Phil Oakey un incentivo por parte de Virgin, a cuyo mando estaba el visionario Richard Branson, en forma de motocicleta de última generación.

En los años venideros, canciones como “Tell me when” de “Octopus” o “Heart like a wheel” de “Romantic?”, supondrían éxitos menores para el grupo, más bien a nivel británico que internacional o incluso continental. Por ello, afirmo que “Crash” es el último momento memorable de The Human League, ya que a partir de entonces, muchos darían por muerta a la banda y pocos se enterarían de los lanzamientos posteriores al disco hoy revisado. Como muestra un botón: algunos alucinaron cuando hace un par de años fueron anunciados The Human League como parte del cartel del FIB.

Incluso podríamos afirmar que “Love is all that matters”, como cierre de la discografía (además de disco) del grupo, sería un bonito final. La portada de “Crash” incluye una fotografía algo deslumbrada y ligeramente desenfocada de Phil, Susan y Joanne. Hace casi un año se encontraba el disco por 4,95 eur. en las rebajas de enero de unos grandes almacenes. No es difícil de adquirir y suele estar a precio amigo.

Vale, seguro que luego veré alguno de sus comentarios diciendo cosas como “Dare! es mucho mejor disco” o “Me quedo con “Don’t you want me”…” etc... Eso es más que evidente. Incluso “Hysteria” puede estar mejor en conjunto que la obra propuesta, pero bueno, ya saben que uno es un romántico en el sentido melancólico de la acepción y tengo debilidad por los discos que suponen el ocaso de las bandas.

“Crash” tiene algo especial. Es de fácil escucha, para nada se trata de una obra de música de sintetizador extrema y petardera. Es un pop electrónico suave y muy llevadero. Les hago la sugerencia de que lo consigan de la forma que ustedes estimen conveniente y lo incluyan en la lista de reproducción de su mp3, mp4 o lo que sea para las próximas semanas. Creo que es bastante adecuado para estas fechas como he dicho al inicio. Que ustedes lo disfruten… si quieren.

Apartado de radio: la emisión on-line sigue sin funcionar. Por algún extraño motivo que desconozco, la misma funciona en los días previos (lunes, martes), pero llega el miércoles y no tira. ¿¿?? En todo caso ahí tienen en la lista de reproducción el archivo “DMR 1-4” con el programa sobre Depeche Mode y su obra “Black Celebration”. Este próximo miércoles 16, día de mi cumpleaños, espero que como regalo se escuche al fin el programa en la web de RUAH en directo. Llega el turno de Spandau Ballet y su disco “Through The Barricades”, que revisamos unas semanas atrás. Si no funciona la cosa, ya saben que al día siguiente tendrán ahí el archivo disponible.
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sábado, 5 de diciembre de 2009

1988 Erasure - The Innocents

Vuelta al género del techno pop y a los años 80, para dar la bienvenida a una de las bandas con mayor éxito dentro de este movimiento a nivel británico, y sin embargo, un calado bastante menor a nivel mundial e incluso europeo. Igualmente, se trata de una de las bandas surgidas a partir de mediados de la década de los 80, en lugar de formarse a principios de la misma. Los invitados esta semana al blog son el dúo formado por el cantante Andy Bell y el teclista Vince Clarke, que integran el grupo Erasure.

Clarke había formado parte de los primeros Depeche Mode, y yendo más lejos, fue el líder de la banda y principal compositor en los tiempos de su disco de debut “Speak & Spell” de 1981. Para los entendidos en la materia, será un coñazo explicar el motivo por el que Vince abandonó la formación de Basildon, con lo que simplemente mencionaré la causa que se considera como principal de dicha partida. Por lo visto no fue otra que Vince se vio superado por las expectativas de éxito del grupo y le dio pánico el continuar allí. Sus ex-compañeros en Depeche Mode, siempre han ironizado al respecto, y razón no les falta al ver el éxito también cosechado por Clarke en Yazoo junto a Alison Moyet y posteriormente en la banda que hoy revisamos.

Efectivamente, antes de unirse a Andy Bell para fundar Erasure, Vince tuvo una trayectoria suficientemente exitosa en Yazoo. No obstante, este pequeño genio de la electrónica, en aquellos tiempos se encontraba inquieto y quiso iniciar un 3er. proyecto más, que a la larga se confirmaría en su verdadera casa y su formación más longeva, manteniéndose hasta la actualidad.

En los primeros pasos de la formación, destacan canciones que fueron grandes éxitos de techno pop tardío, como “Sometimes” o “Oh l’amour”. El disco de 1986 titulado “The Circus”, fue una obra muy valorada en su conjunto, con lo que el dúo se afianzó rápidamente como una de las bandas más solventes y respetadas en aquellos días.

Como ya he dicho, Erasure extiende su historia durante casi 25 años hasta la actualidad, con lo que han tenido tiempo de conformar una extensa discografía con numerosos trabajos de estudio, entre los que se incluyen también discos de versiones. Aún así, creo que el trabajo en conjunto más válido, es su obra de 1988 titulada “The Innocents”. Erasure han seguido editando discos que contienen grandísimas canciones; sin ir más lejos, su último lp “Light At The End Of The World”, nos regalaba un single potente de la talla de “I could fall in love with you”. Igualmente su “Loveboat” de 2000, fue promocionado con su buque insignia (nunca mejor dicho, debido al nombre del disco) “Freedom”, una excelencia de pista.

Se puede concluir que Erasure en cada disco incluye un bombazo, que suele ser acertadamente reconocido como single de adelanto de la obra; es decir, los recopilatorios de Erasure son de lo más granado que se puede conseguir. Con ello, “The Innocents” no es una excepción, ya que “A little respect” fue la canción que cargó con la responsabilidad de promocionar la obra. Este tema será a la larga una de las canciones más recordadas de todos los tiempos del dúo y también una de las que han sido versionadas más veces.

Con todo esto, “The Innocents” va mucho más allá del mencionado single, y no es que el resto de obras del grupo no lo hagan, sino que el disco de 1988 es el que mayor calidad tiene en el conjunto de canciones que lo integran. Sobre todo, debido al decaimiento del movimiento en aquellos días, salvo excepciones como Pet Shop Boys o Depeche Mode (a coste de reinventarse en parte), que “The Innocents” tuviera tanto éxito, es algo que hay que destacar.

El disco abre de la mano de su canción más reconocida y quizás uno de los mayores éxitos de Erasure de toda su historia: “A little respect”. Los sintetizadores, apoyados en ciertos acordes o efectos de guitarra acústica, crean una melodía pop preciosa. La contenida melancolía con la que Bell nos deleita al micrófono, ayuda inestimablemente a conformar una estupenda canción y en todo caso una gloria techno pop de finales de los 80. Andy nos pide “un poquito de respecto” mientras que asegura cosas como “estoy tan enamorado de ti, que siempre estaré triste de que no me das una razón por la que me lo pones tan difícil…”. Dispuso de un alegre y divertido clip con el dúo haciendo un poco el chorra, con alguna referencia a los juegos olímpicos de Seúl de aquel año. No se puede negar que “The Innocents” empiece de forma fuerte, ya que a continuación se presenta otra de sus joyas, y en este caso también uno de sus acertados singles. “Ship of fools” nos muestra al Andy Bell de registro más grave, para dar forma a una canción que vagamente me recuerda a los Depeche Mode que dejó Vince Clarke abandonados y grabaron aquel nocturno “A Broken Frame”. Se sigue abordando la melancolía y la tristeza, lo cual se ve en frases como “¿por qué el amor es tan especial, pero tan duro a la par?”. Otra de mis canciones favoritas de Erasure de toda su historia. Una gloria de canción que viene a demostrar que Erasure, si quieren, pueden sonar serios, solemnes y muy profundos. Chapeau. “Phantom bride” tiene como principal problema el estar anexada a estas 2 obras monumentales, ya que es una canción, que aun siendo muy azucarada, es bastante apañada. Me recuerda vagamente a la criticada generalmente “Heavenly action” de “Wonderland”, una canción que sin embargo a mi me chifla. Tras este inciso tan válido como el que nos ha supuesto “Phantom bride”, se da paso a otro de los sencillos extraídos de la obra. La alocada y festiva “Chains of love” puede recordar en parte a aquel excelente “Be near me” de los ABC de Martin Fry de su época más pasada de vueltas, la del disco “How To Be A… Zillionaire!”. No obstante, esta pieza de Erasure, tiene un enfoque más techno pop que el que nos regalaron los ABC, que buscaba un sonido más clásico. Saltarina, alegre hasta decir basta y muy, pero que muy pegadiza. Dispone de un estribillo que se te marca a fuego tras 2 simples escuchas. Erasure, siguen demostrando que estaban en estado de gracia por aquellos días. “Hallowed ground” cambia algo de registro, dando lugar a una canción con una estructura menos evidente, y con un sonido, que aunque se apoya en una clara base sintética, muestra otros detalles que le dan una envoltura más seria. Otro buen tema, que hace que de momento no tengamos queja de la obra. Ahora bien, “Sixty-five thousand” es un intermedio instrumental, que no aporta gran cosa, y que intenta moverse por los sonidos electrónicos de aquellos días. Bastante impersonal y alejada del carácter del disco.“Heart of stone” nos devuelve el acompañamiento vocal de Andy, haciendo gala de ciertos gorgoritos de esos tan habituales en él. Una canción bastante normalita, y que sin ser un error, sí que se muestra inferior en nivel a las canciones de la primera parte del disco. “Yahoo!”, tiene especialmente gracia (aparte de su nombre de buscador de internet), en el estribillo con ese “Higher” repetido hasta la saciedad. Vuelve a acercarse a los niveles de calidad de las primeras canciones de la obra. “Imagination” dispone de una base muy marcada de sintetizador analógico, que se adueña de la melodía principal de la canción. Nos recuerdan fácilmente a los Erasure de los primeros días, de aquel lp de debut titulado “Wonderland”. “Witch in the ditch” es una de las canciones más manieristas de la obra, demostrado en lo barroco de su melodía y la oscilación que tiene y que tan bien lleva Andy a la voz. También es otra de las composiciones con un sonido más endulzado del álbum. Llegamos al final formal de la obra, que lo supone “Weight of the world”, que es una de las canciones más normalizadas en su sonido, y menos recargadas sintéticamente del álbum. Aporta un final bastante medido y muy aceptable. No obstante, en la remasterización que existía como última edición de la obra hasta hace unos días, se incluían 2 propinas muy buenas. Destacaré principalmente “When I needed you (melancholic remix)”. Me dirán ustedes que es otro tema pastelero (quizás más acusado que ninguno) sin mayor gracia. Pues, ¿qué quieren que les diga? Me parece que la melodía que tiene es muy agradable y nos muestra al Andy más sentido de toda la obra, quizás junto a “Ship of fools”. El estribillo, cantado por Andy apoyado en coros, es estupendo. Un tema electroacústico, sí, muy ñoño, pero igualmente válido. Andy se pregunta en el estribillo “¿dónde, dónde, dónde estabas tú cuando te necesitaba más, cuando necesitaba un amigo?”. La otra propina, la supone “River deep, mountain high (Private dance mix)”, que también es acertada, aunque es radicalmente distinta a la otra que la acompaña como tema extra.

Es reiterar lo expuesto en lo que llevamos de artículo, pero en efecto “The Innocents” supuso un triunfo para Andy Bell y Vince Clarke. Debido a esta obra, el grupo se estableció fuertemente en el panorama musical británico y también se ganó mucha relevancia en la zona central europea, donde es tan apreciada la música electrónica.

La portada, de cierta reminiscencia bíblica (al igual que su título y el relato de Los Inocentes), se compone de un dibujo que representa una vidriera encuadrada sobre un predominante fondo blanco. Erasure a ratos pueden resultar demasiado pastelosos; Vince en este proyecto evolucionó de su pop inofensivo, alegre y juguetón, a un sonido más azucarado, apoyado en gran parte en el registro vocal de Bell.

No obstante, en esta obra, también hay lugar para piezas de sonido más oscuro como “Ship of fools”, como he dicho, una de mis favoritas de la banda de todos los tiempos. Quizás es su disco más valorado junto a “I Say, I Say, I Say”, que se escuda principalmente en aquella estupenda balada titulada “Always”. En aquellos días, estaba por lo visto de moda titular así las canciones; si no, pregúntenles a los Bon Jovi.

Tras “The Innocents”, Erasure vivirían sus momentos de mayor éxito debido a obras posteriores como “Chorus” y también a ese ep de versiones de Abba, con aquella versión de videoclip hilarante de “Take a chance on me”. Durante los primeros 90, canciones como la mencionada revisión de la banda sueca y otras como “Love to hate you”, pusieron a Erasure en el plano principal del techno pop junto a Pet Shop Boys, con los que mantienen muchas cosas en común, más allá de que sean un dúo de techno pop. El relajamiento en aquellos días de Depeche Mode, que tardó 3 años en sacar un disco desde “Violator” y posteriormente el carácter rockero de “Songs Of Faith And Devotion”, hicieron que Erasure camparán más a sus anchas por el panorama de la música electrónica de aquellos días.

Sería hasta los días de “Always” y “I Say...”, cuando Erasure disfrutó de sus mejores días. En aquellos tiempos también sacarían su exitoso recopilatorio “Pop! The First 20 Hits”, que además fue la obra con la que accedí al grupo allá por octubre de 2001, días en los que incluso en aquella joya de tienda en la que se encontraban tantas rarezas como era Madrid Rock, también era difícil dar con algo del grupo. Curiosamente, este artículo publicado esta semana, puede resultar algo oportunista, ya que se ha producido la remasterización y edición de lujo del disco que analizamos; todo ello (me crean, o no), sin que yo tuviera repajolera idea de ello hasta que entré en la página oficial del grupo, para ver si había novedades sobre su actual actividad.

“Cowboy” de 1997 no es que fuera tan celebrado y pasó algo más de puntillas, debido a que en esos días la música electrónica había dado ya un salto sustancial con la aparición de tendencias más endurecidas, que hacían ver a Erasure como un anacronismo más que otra cosa. No obstante, el reafirmarse en sus formas, es lo que concedería a Erasure su estatus de banda de culto dentro del género (sobre todo en nuestro país), ya que “Loveboat” no supuso una adaptación a las nuevas corrientes (las cuales no pegan con el timbre de voz de Andy). Eso no impidió que el grupo triunfara con estupendas canciones como la gloriosa “Freedom”.

No obstante, no divagaré más sobre el grupo, ni seguiré analizando por hoy más a fondo toda su trayectoria, ya que serán susceptibles de volver aparecer en un futuro por el blog con cualquiera de sus otros discos de estudio. Hoy simplemente nos iniciamos en este grupo, que para muchos de ustedes serán desconocidos por ese hecho de que en nuestro país no hayan recibido tanta atención. Únicamente, aquellos que aprecien a Depeche Mode y hayan indagado en qué es lo que hizo su primer líder Vince Clarke, sabrán algo de esta formación. En todo caso, “The Innocents” es desde mi punto de vista su mejor obra, y la forma más amable de iniciar un vínculo musical con ellos. Espero que se animen.

Ya disponen desde el jueves del podcast de nuestro 3er. programa de radio en RUAH. Figura en el reproductor de ivoox como “DMR 1-3”. Ahí podrán escuchar como ya les dije el programa en el que analizamos el disco “Face Value” de Phil Collins. Nuevamente la emisión on-line no funcionó a la hora de emisión del programa el miércoles a las 22.00h; les rogaría que no decaigan en su ánimo y lo sigan intentando semana tras semana, pues algún día funcionará (se sigue trabajando en subsanar errores). Si la cosa funciona (como diría Woody Allen o Larry David), este próximo miércoles podrán escuchar el programa que dedicaremos a Depeche Mode y su disco “Black Celebration”, que ya revisamos en los inicios del blog. Si no, el jueves tendrán aquí disponible el archivo para que lo escuchen, siempre y cuando lo deseen y, muy importante, si el servidor de ivoox se porta bien con nosotros.
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viernes, 27 de noviembre de 2009

1995 Radiohead - The Bends

Este fin de semana tengo viaje a una ciudad de la que Miguel Bosé dijo algo así como que “el corazón que allí va, nunca volverá…” ¿adivinaron?, con lo que les dejo unas horas antes el artículo de turno. Regresamos tras varias semanas a la década de los años 90. Hacemos hoy un hueco en nuestro blog para dar la bienvenida a una de las bandas más aclamadas y novedosas de los últimos 15 años. Radiohead, la banda liderada por Thom Yorke, es uno de los grupos que tienen el honor de haber grabado uno de los discos más importantes de la década de los 90, junto a obras como “(What’s The Story?) Morning Glory” de Oasis.

Me estaba refiriendo a aquella obra magna de 1997 titulada “Ok Computer”. No obstante, la propuesta para recuperar a la banda de Yorke durante los próximos días no será ese disco, sino su predecesor del año 1995, el trabajo “The Bends”. Digamos que este álbum es el último realmente accesible y llano del grupo, antes de que empezaran a experimentar y abrir nuevos caminos en el mundo de la música.

Los antecedentes de “The Bends” estaban concretados en aquel disco directo y heredero del grunge más suave que se tituló “Pablo Honey”. Ya en esa obra se incluiría quizás el mayor himno grabado por Radiohead en toda su historia, su canción más reconocida por separado, “Creep”. Antes de lanzar su 2º disco de larga duración, también se editó el lp “My Iron Lung”, en el que se hacía lugar a otras canciones notables y rarezas de los primeros días de la banda.

Dentro del mundillo indie, y en parte también lejanamente asociados a las corrientes del brit pop, Radiohead se hizo con un buen nombre en sus primeros pasos. Precisamente su nombre está extraído de una canción de mis adorados Talking Heads, aunque dicha pista se encuentre dentro de la lacra mayor en forma de disco que editaron Byrne y sus compañeros en su larga trayectoria, aquel olvidable “True Stories” de 1986.

Con “The Bends”, siguiente obra del grupo, Radiohead darían forma a un trabajo de sonido más sólido y formal, pareciendo mentira que se trate de un 2º disco dentro de la historia de una banda. Digo que choca que sea en realidad el 2º lanzamiento de la banda, por las tablas y aplomo que demuestra la obra; en definitiva la consistencia que tiene. Canciones como “Fake plastic trees” o sobre todo “High and dry”, son las que harían de este disco una leyenda, aunque haya quedado algo a la sombra del álbum que le sucedería en la historia de la banda, y por el cual el grupo fue encumbrado.

Quizás no sea muy adecuado para su escucha en estas épocas. Es un disco más apropiado para los meses de marzo/abril, que para estas fechas otoñales, pero bueno, no me parecía correcto que la banda de Thom Yorke tardara más tiempo en aparecer por el historial del blog. Aparte del notable líder del grupo, el resto de la formación se compone de los hermanos Greenwood, Johnny a la guitarra y Colin al bajo, el batería Phil Selway y el otro guitarrista Ed O’Brien. Tras presentarles a estos 5 muchachos (por si aún no sabían quiénes eran), pasemos a destripar la obra que publicaron en 1995.

“Planet telex” aparece con unos teclados distorsionados y vibrantes, sobre los que Yorke, también con una voz distorsionada y bastante potente para lo que él suele ser, nos presente la primera canción notable de la obra. En la producción de esta pista ya se pueden apreciar los retazos que marcarán los futuros caminos de la banda. En 2º término se dispone la canción “The Bends”. Uno de los ejemplos más contundentes de rock que muestra la obra a la que da título. Es otra mis favoritas de la obra, con lo que seguimos por el buen camino, el cual no abandonaremos de momento ya que ahora se afrontan los 2 momentos clave del disco. Arrodíllense, llega el turno de “High and dry”. Fue el single de adelanto del disco y se le dio tanta importancia que hasta dispuso de 2 clips promocionales; el primero nos mostraba a la banda tocando en una especie de páramo, con una lluvia cayendo incesantemente sobre ellos, y el otro muestra una representación de historias en una cafetería muy al estilo de la que aparece en el film contemporáneo “Pulp Fiction”. Este último clip tiene un final chocante, por lo que les recomiendo que lo busquen por youtube y además de disfrutar de esta excelente canción, le echen un ojo a la historia visual. Sin lugar a dudas “High and dry” es uno de los inmortales de Radiohead de siempre. Esa melodía de guitarra acústica y la languidez de Yorke en el estribillo, son de un tremendo encanto. El siguiente paso da lugar a la visión desesperanzada de “Fake plastic trees”. La otra joya de la corona de la obra, que para terminar de convencernos, se dispone justo tras “High and dry”. Se ha dicho de esta canción que es una de las más tristes de la historia de la música moderna; razón no le falta a esta afirmación, ya que esas características se aprecian tanto en la melodía, como en la letra. A pesar del carácter opresivo de la misma, y la angustia que nos causa, es un placer sumergirse en esa melancolía y desesperanza que transmite. “Bones” no es de los momentos más memorables de la obra, y más aún al situarse tras 2 clásicos de la talla de los descritos en las anteriores líneas. Destacar en su sonido la distorsión guitarrera tan en boga por aquellos días derivados del grunge que nos había legado el malogrado Kobain. “(Nice dream)” es una de las piezas más pausadas e inofensivas de la obra. Un pequeño descanso que celebramos recibir a mitad del lp, tras la intensidad recibida hasta el momento.De hecho, es inmejorable encontrarnos con ella aquí, ya que uno de los momentos más rabiosos (quizás el que más), lo reporta la enérgica “Just”, que es la pista que continúa el álbum. También dispuso de otro clip bastante chocante, con una historia de un tipo tumbado en mitad de la calle; otra cosita digna de contemplar en youtube o donde ustedes puedan. “My iron lung” también se incluyó en la obra. Destaca por la marcada guitarra que tiene en su principio y en gran parte de la canción. Un momento de rock alternativo de manual, podría decirse. “Bullet proof… I wish I was” se mueve dentro de los instantes pausados que incluye la discografía de Radiohead. Una canción con menos alardes electrónicos, pero que de haber recibido un tratamiento más vanguardista, podría haber sido una parte nada en disonancia con el posterior “Amnesiac” de la banda; es que lejanamente me recuerda a “Pyramid song”, quizás sea por eso. El caso, es que hasta la canción final, no vamos a encontrar ya mayores sobresaltos, puesto que ni “Black star” ni “Sulk” suponen grandes emociones; algo más de intensidad quizás por parte de la 2ª, pero tampoco es que incluya alguna línea sonora memorable. El final de la obra viene de la mano de la oscura y melancólica “Street spirit (fade out)”. Apropiado corte para el final de la obra, pero no sé yo que hubiera sido del disco si en lugar de esta pista, se hubiera puesto aquí a “Fake plastic trees”; menudo final que hubiera supuesto poner aquí a esta canción. No sé, creo que mejor está como se hizo, ya que de la forma que sugiero, quizás hubiera quedado todo demasiado pretencioso. En todo caso, aquí la desesperanza y la melancolía, están más que presentes en el sonido de la canción, pero no con el nivel tan extremo de la 4ª pista de la obra.

“The Bends” supuso la confirmación de que Radiohead no era una banda pasajera, de esas que tenían un buen lp de debut, con una canción resultona y que posteriormente se fueran al traste con el lanzamiento de su 2º disco, si es que dicha edición se produjera; ejemplos de “one hit wonders” en los años 90 también hubo, y de textura parecida a Radiohead bastantes.

Canciones como las que incluía la obra, que representan perfectamente la melancolía y sufrimiento destilado en las composiciones de Yorke, conformarían este disco como un ejemplo que bandas posteriores, intentarían imitar con mayor o menor éxito o, mejor dicho, acierto. Bien es cierto, que la primera parte del disco, es la más válida con distancia de la obra, y que la disposición del listado de canciones quizás pueda ser sometida a un debate de si fue apropiada o no. No obstante, estamos ante una obra, que en resumidas cuentas reporta muy buenas sensaciones.

El caso es que este disco quedará eclipsado en la obra de Radiohead por su celebrado siguiente trabajo titulado “Ok Computer”. Es cierto que el 3er. disco de estudio del grupo aporta más novedades dentro de la música que el que hoy proponemos. Se busca experimentar más y evolucionar del rock clásico a nuevas fórmulas con el apoyo de la electrónica y ciertos elementos, valiéndose incluso del virtuosismo del rock sinfónico.

“The Bends” es un disco que despista desde su portada, en la que siempre he tenido a bien pensar que nos encontramos con un deformado Thom Yorke, con algunos parches cardiacos puestos en su torso. Paradigma del rock alternativo e indie de los años 90, es una de las obras básicas que se han de escuchar dentro de esas tendencias que se fabricaron en aquellos años.

Por el simple hecho de escuchar la delicia que suponen tanto “Fake plastic trees” como “High and dry”, ya merece la pena reparar un rato en él. No obstante, no son los únicos pasajes que destacan dentro de la obra. Hay mucho más como ya hemos revisado. Hasta aquí duraron los Radiohead menos enrevesados y los que casi cualquier hijo de vecino podía escuchar sin torcer el gesto facial; lo que vendrá más adelante, aunque es igualmente válido e interesante, requiere una mayor atención y comprensión. Con calma, en un futuro ya hablaremos de ello. Esta semana, no queremos complicarles más.

Y para cerrar, como vendrá siendo habitual de aquí en adelante, hablemos de la radio. Este miércoles, como ya comenté la pasada semana, a las 22.00h tuvo lugar nuestro 2º programa, el cual figura en el reproductor de ivoox del lateral como “DMR 1-2”. Recuerden, va sobre “The Queen Is Dead” de The Smiths. Nuevamente hubo muchos problemas con la emisión on-line; mejor decir que dicha emisión en la web no funcionó. Confío que a la 3ª salga todo bien. Este próximo miércoles, podrán escuchar el programa en el que revisamos el disco “Face Value” de Phil Collins, del cual no hace muchas semanas que colgamos su artículo de revisión. Que ustedes lo disfruten; si no funcionara, el jueves intentaremos colgar el programa en el reproductor podcast del blog.
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sábado, 21 de noviembre de 2009

16-11-2009 Concierto Depeche Mode. Madrid

Vuelta al apartado de conciertos. Noviembre de 2009 se perfilaba como un mes movidito, que se quedó a mitad de gas cuando se anunció hace poco, que el concierto de Spandau Ballet en el Palacio Vistalegre del día 12 se aplazaba hasta el 15 de marzo del próximo año. No se imaginan la cara que puse cuando vi que en el recinto elegido para el show el día que se había programado el concierto de esta mítica banda, andaban por allá los protagonistas de la saga cinematográfica de no sé qué historias de vampiros o qué leches en vinagre... A esperar tocan.

Lo que sí permaneció inamovible, a pesar del miedo que entrañaban las cancelaciones de varios shows en la parte inicial del tour, fue el concierto de los padres del house Depeche Mode en Madrid el lunes 16 de noviembre de 2009. Mis dudas tenía, ya que esta banda, la cual siempre había sido sinónimo de fiabilidad en sus giras, en este “Tour Of The Universe” estaban acumulando de golpe todas las desgracias, fatalidades y decepciones que suponen las cancelaciones de conciertos, siendo algunas con poquísimas horas de antelación.

De hecho, ni siquiera nuestro país se libró de dichos sucesos, ya que nuestros amigos de Sevilla se quedaron sin su show, debido a problemas musculares de David Gahan, al cual parece haberle mirado un tuerto este año, entre sus problemas intestinales (tumores incluidos por lo visto) y estos achaques de la edad, que parecen ser las deudas atrasadas de los excesos de etapas de su vida como las de los días de “Songs Of Faith And Devotion”; curiosamente en aquel vasto tour, no se suspendió ningún show que ahora recuerde. Es chocante, que ahora que Dave lleva una vida más relajada, empiece a sufrir tantos problemas de salud, sin haber cumplido aún los 50.

Dejando de lado estas premisas previas sobre el devenir hasta la fecha del tour mundial del trío de Basildon, pasemos al análisis del show y la experiencia personal que me supuso el mismo. Siempre en los conciertos, y al tratarse esto de un blog, intento personalizar la experiencia para que ustedes puedan recrear lo mejor posible lo que fue el concierto. El día en que escriba estas revisiones en alguna revista, estas consideraciones y vivencias personales, ya estarán fuera de lugar.
Se van a cumplir en breve 30 años de trayectoria musical, y en ese tiempo Depeche Mode ha tenido espacio de sobra para tener contrastadas sensaciones en nuestra ciudad. Algunas negativas como aquel accidentado concierto de la gira de “Construction Time Again” en la Escuela de Caminos, los tiempos de la grabación de “Songs Of Faith And Devotion” y otras más agradables, como los exitosos conciertos de las últimas giras. La relación de Depeche Mode con la capital, comenzó a raíz de un par de conciertos celebrados en la mítica sala Rockola, en el “See You Tour” de 1982, en los que ya estaba Alan Wilder, y de los que les dejó exclusivas fotos escaneadas, que tengo en mi poder gracias a un directivo de mi empresa que tuvo el privilegio de acudir a aquellas míticas citas. Se quejarán de la joyita que aquí les dejo flanqueando este párrafo, ¿eh?Depeche Mode con este concierto, se colocan a la cabeza en la lista de bandas internacionales que más he visto en directo en mi vida. 3 conciertos acumulo hasta la fecha. La primera vez fue en aquel domingo 21 de octubre de 2001, dentro del “Exciter Tour”. Un concierto que me reportó una extraña sensación, al haberlo visto desde la grada del Palacio Vistalegre, aunque hubiera podido situarme en pista en zona más o medio decente, ya que aquel día la entrada era general. La 2ª ocasión tuvo unas semejanzas más que importantes con la que hoy nos atañe. Fue un lunes 6 de febrero de 2006 dentro de aquel “Touring The Angel” en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Allí, pasé de un extremo a otro respecto al show anterior: estuve en primera fila, precisamente en el recodo que formaba la pasarela y el escenario, pero en la parte más lateral y menos centrada de los 2 lados de esa extensión de las tablas. Quizás estuve muy encima y a pesar de mi elevada estatura, me vi sobrepasado por la situación del escenario, teniendo una extraña sensación de lo que viví.

Quizás me repita, pero con la experiencia ya relatada en varios artículos sobre el concierto de Interpol, mi intención era conseguir una 6-7ª fila, para estar protegido de gorilones de seguridad impertinentes y más protectores de los derechos de imagen que un detective de la SGAE. Mi propósito, también era conseguir una sensación global más real del show, contemplando el mismo con una perspectiva menos forzada que la que supone estar apoyado en la valla de 1ª fila. Lo conseguí sin ningún problema al llegar a las inmediaciones del recinto a las 17h.En aquel concierto anterior (del cual les intercalo 2 fotos: una cortesía de nuestra amiga Betsabé, la que figura arriba de este párrafo, una compañera granadina que conocimos en aquel show, y la otra, arcaica a más no poder, echa por mi con un móvil bastante ramplón del cual ya han tenido noticias cuando les hablé de Simple Minds… por cierto, no asistí al concierto del miércoles 18: mucho dinero y muy pegado a Depeche), al que asistí sin allegados de toda la vida, conseguimos hacer un buen grupo de amigos en la cola para entrar.Tenía la certeza de que gran parte de ellos no irían, pero sin embargo, otro grupo sí que apostaba que allí estarían. Y efectivamente así fue. Nada más llegar eché un ojo para ver si les localizaba y fueron ellos los que me vieron a mí y se acercaron para recordar la experiencia vivida 3 años y medio atrás. Me situé con ellos en la cola (aunque estábamos en 2 tandas, por la susceptibilidad de la gente al haber pasado horas y horas de guardia) y pasamos un rato muy agradable, haciendo la eterna espera muy amena. Al rato llegó uno de los amigos personales que iban al show y se sumó al grupo.

Una vez ya dentro, las apreturas y el agobio no llegó a los mayores extremos que hayamos podido vivir en otros shows, sin tampoco estar demasiado amplios. Conseguimos efectivamente una 7ª fila, situados esta vez a la margen amplia de la pasarela. Se atisbaba una enorme bola suspendida del cielo del escenario y una gran pantalla, sobre la que intuíamos acertadas proyecciones.

Los teloneros fueron Soulsavers. De actitud bastante hierática por parte de su cantante, en ciertas partes me recordaron a los Simple Minds más actuales, aquellos derivados del “Black & White 050505” que ya hemos revisado en el blog. Se acompañaron en algún momento de 2 coristas y dentro de los 40 minutos aproximadamente que estuvieron en el escenario, hubo lugar para alguna canción que no sonó del todo mal. Aceptable aperitivo para el plato fuerte de la noche. A continuación les dejo la mejor foto que les pude sacar a estos muchachos, ya que la iluminación tan tenue de la que se hicieron valer, no dio lugar para mayores alardes.En apenas media hora, los roaddies se sirvieron para dejar el escenario preparado para los 3 Depeche Mode y sus 2 músicos acompañantes de las últimas giras, el tal Peter Gordeno en sus teclados y el batería Christian Eigner. Con puntualidad inglesa saltaron al escenario los miembros de la banda, habiéndose encendido en los 5 minutos previos a modo de cuenta atrás la enorme bola con las cuadriculadas iniciales del grupo dentro del diseño del último disco. La batería de mi cámara de fotos no duró lo que tenía previsto, pero aún así, conseguí sacar algunas fotos decentes del show, que les iré poniendo a continuación, como suelo hacer en estos artículos. También alguna es probable que se hiciera a través de mi móvil actual, que debido a la iluminación de la pantalla-telón de fondo, no quedaron mal del todo.Los acordes de “In chains”, tema de apertura de “Sounds Of The Universe”, se abrieron paso mientras los componentes del grupo se colocaban en sus posiciones ante la histeria de las casi 20000 personas que abarrotaban el Palacio de los Deportes. La locura se desató cuando el magnético David Gahan apareció en el escenario en último lugar, dejando unos segundos de distancia con sus compañeros de equipo. Acerté en lo que a los 2 temas de inicio se suponía, ya que predije que comenzarían con “In chains” y luego se daría paso al single de adelanto del disco “Wrong”. Fue una predicción en toda regla, ya que a diferencias de lo que hice en “Touring The Angel”, en el que sabía de carrerilla qué canciones iban a ir saliendo y en qué orden, aquí quise ir totalmente “virgen” al show y llevarme sorpresa tras sorpresa. Es evidente que para los fans antiguos del grupo, habría otra forma mucho mejor de comenzar el show, pero no hay que perder la perspectiva de que estamos en la gira de presentación de “Sound Of The Universe” y teniendo clara esa premisa, era la mejor forma de abrir el show. The Killers, como ya saben, en su gira, no hicieron lo mismo y descargaron directamente “Human” sin un “Losing touch” previo, que hubiera sido excelente. La interpretación de “In Chains” estuvo cargada de intensidad, al igual que “Wrong”. Ese “Good evening Madrid” espetado por Gahan, tomó el pulso de la audiencia congregada en el Palacio.Por fortuna, del último disco, tampoco hubo lugar para mucho más. Se dispuso también en la parte inicial del show “Hole to feed”, otro de los temas acertados de la obra, y ya más avanzado el concierto hubo lugar para “The thruth is/miles away”, una canción que no me llama personalmente la atención. ¿Qué me sorprendió de las elecciones de la nueva obra del grupo para el track-list? La ausencia de “Peace”, canción muy valorada por críticos y un amplio sector de fans (aunque yo tampoco la vea con muy buenos ojos) y las bajas causadas por “In sympathy”, mi favorita de la obra, y la asfixiante “Come back”. Si hubieran sustituido “The thruth is…” por “In sympathy”, la cosa creo que hubiera mejorado ostensiblemente, pero bueno.Analicemos ahora el apartado de sorpresas. A ver, Depeche Mode, tras 3 conciertos a los que he asistido, tampoco son de arriesgar mucho que se diga. Te pueden incluir una sorpresita por concierto, pero de ahí no pasan como a lo mejor sí que hacen Robert Smith y sus Cure. El motivo es que hay unas cuantas inamovibles que son “Personal Jesus”, “Enjoy the silence”, “Never let me down again” y “I feel you” que nunca faltan. También en el apartado casi fijo o como interinas de larga duración, no suelen faltar los otros singles de “Violator” y “Walking in my shoes”; la siguiente imagen, capta un momento de cuando apareció el que fuera 2º single de “Songs Of Faith And Devotion”.
¿Qué hubo de arriesgado? Primero, “Fly on the windscreen”; representando a “Black celebration”, se hizo con un lugar destacado del set list, debido a la potencia que contiene. Segundo, el single tardío de “Songs Of Faith And Devotion” “In your room”. Sonó algo más acústica o menos recargada que la versión del single, ajustándose más a su versión del disco de estudio. También otra canción de ese disco de 1993 estuvo en los momentos inesperados del show, cuando “One caress” abrió el único bis que ofreció la banda de 4 canciones. Martin y Gordeno, se valieron para recrear esta atormentada canción, que en su día fue valorada con la grabación de un videoclip al efecto.En lo que a los puntos álgidos de la noche se refiere, hay que destacar principalmente el que supuso “Home”. “Ultra” fue un disco bastante bien representado en la noche, con 3 canciones. Martin comenzó una parte del concierto en la que durante 2 canciones se adueñó del escenario, permitiendo un descanso a Dave, empezando con “Sister of night”, la cual empezó tocando con la guitarra desenchufada; inestimable colaboración de un roaddie que rápidamente apareció para acoplarla, despertando algunas risas entre los que estábamos en las primeras filas. Unida a esta sentida canción de aquel trabajo de resurrección de 1997, se dispuso la emotiva “Home”. Gore estuvo otra vez impecable al micrófono, pero cabe destacar la colaboración de todo el Palacio de los Deportes, coreando la melodía final de teclados que tiene esta canción y que se alargó incluso antes del siguiente tema, ya con Dave nuevamente en el escenario, haciendo de director de orquesta o, mejor dicho, coro improvisado. A Martin se le vio feliz al ver la excelente respuesta del público.Otro momento destacable, fue sin duda el protagonizado por “Enjoy the silence” en la parte final del set list principal. Aquí también hay que destacar la proyección que hubo en la pantalla, con una representación de los 3 miembros del grupo, cuales astronautas, variando su posición en el escenario (abajo, una fotografía que lo representa). A continuación y para dar lugar al descanso entre cuerpo principal del show y bis, destacó nuevamente el clímax que supone “Never let me down again” y ver a todo el público moviendo los brazos de un lado a otro en mitad de la sección instrumental de la parte final; por otro lado, yo me afané en estar casi toda la canción con dicho movimiento, con el consiguiente dolor de brazos que luego tuve.Resultó también bonita “Walking in my shoes” en la parte inicial del show, con esa proyección del cuervo negro que hacía de telón de fondo a la banda. Se disfrutó también mucho en los primeros minutos con la electrónica “World in my eyes”. En esta ocasión de “Exciter” no se trajo ninguna canción (mejor) y de “Playing The Angel” se hizo un hueco al glorioso single y bastante valorado “Precious”, cuya proyección consistió en una trascripción mecanográfica de un texto literario. Ya he citado que no faltaron tampoco “I feel you” en la parte final del track list principal y “Policy of thruth”, la cual siempre me resulta agradable de escuchar en directo.Al igual que ya pasó con Franz Ferdinand y The Killers, Depeche Mode se marcharon del escenario para volver una única vez. Parece ser que en el último sector de la gira, han adoptado esta costumbre, ya que en su primera parte, sí que salían otras 2 veces a escena para tocar 3 y 2 canciones normalmente. Bueno, aquí se nos tocaron 4 de golpe y luego a casa, aunque hay que decir que la gente no se lo creía y hasta un par de minutos después de iluminarse el recinto, no empezaron a buscar la salida. Abajo, una foto de Dave entre la niebla efectista, en una de las pocas ocasiones en las que el cantante se movió por la pasarela.
En el bis, ya he mencionado que se comenzó con Martin luciéndose con “One caress”, no obstante, el plato fuerte, al menos para mi, llegaría después. 3 conciertos he tenido que ver de Depeche Mode, para poder disfrutar al fin de “Stripped” en directo. Dispuso de una iluminación muy tenue, con unos focos potentes intentando asemejar los faros del coche del antiguo clip de la canción. Escuchar esas melodías de teclado, que cuando revisé “Black Celebration” ya mencioné que resultan tan solemnes y ampulosas, me puso el vello de punta. Nada más escuchar ese efecto sonoro como de rasgado de guitarra con la que se inicia, entré en trance. Por fortuna la pude grabar en video con mi cámara de fotos (reservé batería para ello) y así me podré recrear varias veces con ella. Lo único que le puedo echar un poco en cara a Dave, es esa manía de dejar cantar al público tantas partes de la canción; está bien que se le ceda el protagonismo a la audiencia, pero creo que Dave hace un uso abusivo de ello y esa parte final de la canción la deja entera al público y al pobre Martin.Esto hizo igualmente, y de forma más sangrante, en la compañera de disco de “Stripped” “A question of time”, que formó parte del inicio del show, ya que la estrofa que empieza con “es una cuestión de tiempo y a ti se te está acabando…” no la cantó en ninguna de las 2 ocasiones, dejándosela a la audiencia que allí estuvimos. No sé si Dave algún día leerá esto o si se lo traducirán, pero desde aquí le digo que pagamos por escucharle a él, a su magnífica voz y su brutal entonación e interpretación de las canciones. Yo ya tengo mi hueco en la ducha o en otros momentos y no creo que sea muy autocrítico cuando digo que no me gusto.Continuando con el apartado del bis, apareció en el mismo, de forma muy chocante, “Behind the wheel”. Digo lo de chocante, ya que esta canción es más apropiada para los comienzos del concierto, y más aún cuando toda la legión de fans del grupo la tenemos asociada al rompedor inicio de “101”, tras esa intro a cargo de la épica “Pimpf”. También fue algo rimbombante que el cierre lo protagonizara “Personal Jesus”, con una proyección más que graciosa de los componentes del grupo bailando y extendiendo los brazos en la enorme pantalla que se puso como telón de fondo. Esta canción fue una de las esperadas por uno de los amigos con los que nos encontramos en la cola de la entrada; tuvo que esperar todo el concierto para que le llegara el turno. Quizás debido a la posición de “Personal Jesus” al final, no se concebía el final del show, pero así fue, con lo que tras las reverencias pertinentes de turno, los 5 muchachos, o mejor dicho, los 3+2, se marcharon a los camerinos/vestuarios.2 horas de concierto correctas y con un guión quizás algo marcado. Aquí entramos en el apartado de lo mejorable. Es evidente que en este track-list, se echa mucho en falta la presencia de alguna canción de su primera etapa, aquella que abarca hasta 1985. En el anterior “Exciter Tour” los bises incluyeron una particular versión desnuda de “Shake the disease” cantada por Martin, además de las adoradas “Everything counts” y “Just can’t get enought”. Parece mentira que una banda que renegó de las guitarras durante tanto tiempo, ahora sin embargo ignoren su gloriosa y acertada primera etapa. Parece ser que en la primera parte del tour se incluyó “Master and servant” en la zona de los bises, pero las variaciones posteriores han hecho que se quede fuera en el set-list del primer día de concierto en Madrid. Seguidamente, una imagen de Dave intimidado por el cuervo negro que estuvo amenazante durante los minutos que duró “Walking in my shoes”.Quizás Depeche Mode debiera arriesgar más en este apartado y plantearse recuperar viejas joyas como “Blasphemous rumours” o “People are people”, ya que incluir piezas tan exóticas como “The sun and the rainfall” suenan a quimera brutal. También, hay que decir que el trío de Basildon es un grupo cuya legión de seguidores conoce sus discos al dedillo; es decir, esto les permite ir más allá de los singles, por lo que la inclusión de canciones tan adoradas como “Things you said”, “Halo” o “Rush”, también harían subir enteros a la actuación de cara a los seguidores más fieles de la banda. Mencionar que “Rush” fue muy solicitada por la gente en las primeras filas (cartelitos incluidos), y que también fue comentada en la cola de espera. La siguiente foto que tomé, representa la perfecta conjunción entre Dave y Martin, en mitad de la interpretación del tema “Precious”.No obstante, es ganas de sacar pegas, ya que el show fue de notable para arriba. La enorme pantalla dispuesta, con esa bola externa y las representaciones dispuestas fueron bastante acertadas. La entrega de Dave volvió a ser insultante. Arrollador. El cantante de la banda hizo parecer que los contratiempos y problemas de salud de hace unos meses parezcan una mentira propagada por la prensa. No paró de moverse en todo momento y volvió a protagonizar esos bailes tan sensuales que se marca con el soporte del micrófono, que tanto le han caracterizado durante su trayectoria. Quizás hizo muy poco uso de la pasarela. Cuento en 2 las ocasiones en las que se dio un paseo por la misma. Salió a escena de negro, con una americana gris oscura, para quitársela justo tras la interpretación de la primera canción “In chains” y posteriormente quedar con el chaleco negro sobre su torso tatuado.Martin estuvo bien en su parcela. Gustó y agradó a la audiencia tanto en sus numerosos momentos de guitarra, como en sus instantes de protagonismo al micrófono, especialmente como hemos citado en “Home”. Destacó su chaqueta de lentejuelas plateada y su brutal maquillaje, que con el paso del show y el sudor, poco a poco le fue humanizando más el rostro. Dave igualmente también salió al escenario muy maquillado, al igual que ya lo hacía en el anterior tour.Hay que romper una lanza a favor del minusvalorado Andy Fletcher. Siempre se le ha acusado de tocar poco y de hacer mucho el “notas” en los conciertos, aplaudiendo, animando y saludando a la audiencia, más que tocar los teclados y sintetizadores. Le vi en esta ocasión más activo en la parte musical que nunca. Muy centrado en los teclados y aportando más en el campo instrumental del concierto. Al final del show, protagonizó el momento hilarante de la noche al enseñar su prominente barriga, que contrasta y mucho con el delgado cuerpo que conserva Dave.Otra vez existe controversia en el apartado sonoro o de la acústica. En la 7ª fila en la que estuvimos, el concierto no tuvo fisuras y se escuchó fenomenalmente. Sin embargo, sendos amigos que estuvieron en la parte trasera, me dijeron que la cosa no fuera para tanto, más bien lo contrario. Uno directamente me dijo que el sonido fue horrible, y el otro me puntualizó que en la canción de cierre “Personal Jesus”, las guitarras eran distorsionadas y de un sonido insufrible. Supongo que será cuestión de la zona en la que te sitúes dentro del recinto.Sacando conclusiones, Depeche Mode siguen siendo una firme apuesta a la hora de realizar un desembolso para acudir a un concierto. Su espectáculo y la fuerza de sus canciones dejan satisfecho a cualquier seguidor acérrimo o superficial de su trayectoria. Cuando los componentes del grupo se van acercando ya a la cincuentena, todavía rinden a buen nivel en directo. Los más críticos podemos exigirles algo de riesgo y que se salgan un poco del patrón tan marcado que siguen en las últimas giras, ya que hay mucho en común en los track list de las últimas 3 giras.En su día me quejé de que Depeche Mode no venían de gira a Madrid, ya que anunciaron las fechas de Valencia y Barcelona, sin decir nada de Madrid, escribiendo carta al diario 20Minutos quejándome de ello. Finalmente vinieron, aunque entre semana y por duplicado, aunque el papel para el 2º día madrileño no se ha agotado y no sé yo si volverán a doblar cita en Madrid en un futuro. En el lado amargo, Sevilla, que se quedó sin concierto, aunque es probable que compensen el agravio al final del tour, ya que está previsto que se añadan nuevas fechas para compensar las cancelaciones. Dejando de lado las pequeñas pegas que les he expuesto, supongo que el show hubiera alcanzado una nota de sobresaliente con la simple inclusión de un bis más, aunque fuera de una sola canción y haber dejado ahí hueco a uno de los inmortales de su 1ª etapa hasta 1985. Un cierre con “Everything counts” hubiera sido glorioso, y además a la gente se le veía con ganas de cantar (no como pasó hace 3 años, que el “Grabbing hands, grab all they can” duró apenas 2 repeticiones…).Para ir cerrando, una cosa que no se podrá solucionar (salvo eventualidad muy rara), es la ausencia en el escenario del 4º componente de la banda, que abandonó el grupo en 1995, Alan Wilder. Querido por todos los aficionados y también deseado por el sector femenino, su presencia en el escenario era igual de imprescindible que la de los otros 3 componentes. Ni siquiera Eigner y Gordeno juntos pueden compensar esta baja tan sensible en las 4 últimas giras. Antes de su marcha, los 4 componentes se valían solitos para llevar a cabo el show. Me da lástima el no haber nacido antes para poder haber llegado a tiempo de ver a los 4 en escena. No obstante, Depeche Mode sobrevivieron a Wilder y prueba de ello fue lo que se vivió en el Palacio de los Deportes el pasado lunes 16 de noviembre de 2009. Depeche Mode están muy vivos, y esperemos que sea por muchos años. Confió una vez mas, en que el presente artículo sirva a aquellos que no acudieron al Palacio de los Deportes, a hacerse una idea fiel de que allí se vivió y a los que asistieron, que esto les valga como un bonito recuerdo.
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2006 Keane - Under The Iron Sea

Turno para una de las bandas más prometedoras e interesantes que nos ha deparado hasta el momento el siglo XXI, Keane. La banda formada por el cantante Tom Chaplin, el teclista Tim Rice-Oxley y el batería Richard Hughes se caracteriza principalmente en su sonido por su funcionamiento a base de batería y teclados, dejando de lado las guitarras.

Su irrupción en el mundo de la música y su primer éxito internacional, se produjo en el año 2004. Año que también vio el debut de sus contemporáneos (y rivales) The Killers, en el que el grupo liderado por Tom Chaplin, este cantante con cara de cerdito de dibujos animados, emocionó a gran parte de la audiencia mundial gracias a bonitas canciones como la que es hasta la fecha su himno más reconocido: “Everybody’s changing”.

Aquel fabuloso “Hopes And Fears” no solo incluía esta bonita composición tan suave y delicada, sino otras canciones que desbordaban intensidad y emoción como “The last time”, con una fuerte carga melancólica y la más potente “Bend and break” (quizás mi favorita del disco), que se concretaron también en singles muy representativos de aquel trabajo.

No obstante, no hay que evitar caer en el error de quedarse en los singles de mayor relumbrón que se extrajeron, y conviene adentrarse en el universo maravilloso formado por canciones tan acertadas como la que abre el álbum, esa delicia titulada “Somewhere only we know”, que también fue editada como single, pero con una menor repercusión mundial. “Hopes And Fears” fue un brutal éxito a nivel mundial comparable con el de The Killers y su “Hot Fuss”, y en particular en nuestro país, si cabe mayor, ya que aquí Brandon Flowers y sus compañeros han tardado más tiempo en forjar su leyenda; aunque eso sí, siendo ahora los de Las Vegas un grupo que mueve mayores masas de seguidores que Chaplin y los suyos.

A lo que voy, es que tras su excepcional debut, precisamente las “esperanzas” que había en relación a su 2º disco eran más que altas, y en un primer momento se concretaron en ciertos “miedos”, jugando un poco con el significado del título de su primer disco. Quiero decir, que a pesar de que el single de adelanto “Is it any wonder?” no disgustó del todo, el resto de la obra no recibió críticas muy favorables desde la prensa musical, la cual esperaba un “Hopes And Fears 2”, cosa que no fue así exactamente.

Como siempre, “Discos, música y reflexiones” al servicio de las obras injustamente (desde mi personal punto de vista) masacradas tras su lanzamiento. Esta semana nuevamente hacemos de desfacedores de entuertos y homenajeamos al excelente 2º disco de Keane, titulado “Under The Iron Sea”, proponiendo su escucha para los siguientes días.

Igualmente, desde una posición personal, es un disco muy asociado para mi a estas fechas (aunque su salida al mercado fuera en verano de 2006), ya que hace un año por estas fechas fue cuando accedí a fondo definitivamente a toda la discografía de Keane hasta el momento. He de decirles, que resultó una banda sonora muy adecuada para estos fríos días del año en los que tan poca luz solar disfrutamos.

“Atlantic” es el solemne y clásico comienzo que nos presenta la obra. Con un sonido muy lento y acompasado, Chaplin inicia una obra con un sonido menos brillante y emotivo que el de su ópera prima. Los efectos de carácter clásico y en ratos asemejando el sonido del viento, ayudan a ese enfoque oscuro de la obra, mostrado ya desde su inicio. A continuación se presenta el alocado single de presentación “Is it any wonder?”. Es sin lugar a dudas la canción que menos tiene que ver con el resto de la obra. El sonido es quizás algo premonitorio de la mayor marcha que buscarían los Keane en su 3er. disco “Perfect Symmetry”. Dispuso de un mareante clip, en el que el grupo salía tocando integrados en el esqueleto de una maqueta de una montaña rusa, sobre la cual iba la cámara que filmaba el devenir de los componentes de la banda. La canción acumuló buenas críticas, lo único que quizás resulte algo engañoso respecto a lo que te vas a encontrar en el disco al que pertenece. De ahí posiblemente surgieron las críticas negativas, en tanto al choque o la sorpresa del distinto carácter del álbum en su conjunto respecto a su canción bandera. Efectivamente canciones como la siguiente “Nothing in my way” representan mejor el carácter de la obra. Excelente ejercicio de melancolía, construida sobre una melodía de piano estupenda a cargo de Rice-Oxley, que deja las estridencias y los sonidos modernos de “Is it any wonder?” para abordar una textura más clásica. Una canción muy acorde con el sentido que nos puede evocar el título del álbum, “bajo un mar de color acero”, lo cual nos puede trasladar a esos días nublados en los que el color del mar es de un tono plomizo. Una de las mejores canciones de todos los tiempos de Keane. A continuación algo de energía de la mano de “Leaving so soon”, en la que el estribillo destaca sobremanera. Algo parecida a “Bend and break” del primer trabajo del trío, pero no sé, quizás con un regusto más oscuro acorde con la obra dentro de la que se encuadra. Otra de las canciones destacables de la obra y de las joyas ocultas que guarda dentro de sí “Under The Iron Sea”. “A Bad dream” es otro momento decadente y de sonido lento, paradigmático del enfoque principal de la obra. Keane en este disco se muestran más austeros y menos emocionantes en su sonido. Se aborda la melancolía desde la desesperanza y esta canción es un ejemplo de ello.“Hamburg song” es una pieza lenta y con un órgano protagonizando la melodía en sus primeros compases. Fuertemente melancólica y triste, nos vuelve a trasladar a parajes otoñales y crepusculares, muy en contrapunto con la siguiente pista que nos encontraremos, ya que “Put it behind you”, junto al single “Is it any wonder?”, es el momento más alegre y vital de la obra. Con esta pieza se viene a demostrar, que a pesar del carácter menos luminoso, también hay lugar para piezas con un sonido menos tendente a la melancolía depresiva. Destacar la parte instrumental a modo de interludio que media entre el cuerpo principal de la canción y el siguiente corte del disco. “Crystal ball” es otro de los momentos más destacables de “Under The Iron Sea”. Quizás justo a “Nothing in my way” son de las canciones que más me gustan de la obra. Acertadamente fue escogida como single, lo único es que tampoco recibió la atención que se merecía. El sonido intenta parecerse al de las obras más animadas de “Hopes And Fears”, dando lugar a uno de los momentos más enérgicos y bailables del álbum, pero con mucha elegancia y sin necesidad de hacer excesos, como quizás sucede un poco en “Is it any wonder?”. “Try again” es otro de los cortes con mayor carga melancólica de la obra. Me recuerda muchísimo a la canción con la que termina el film “Philadelphia”, cuando sobre imágenes de Super8 de la infancia del protagonista de la historia, encarnado por Tom Hanks, se nos pone un tema de misma textura que ahora mismo no recuerdo a quién pertenece… ¿alguien me refresca la memoria? Como penúltima etapa encontramos “Broken toy” con una base más bien jazzística y con un enfoque más oscuro y menos de relumbrón, muy a tono con el disco; a su vez, supone una de las pistas más largas de la obra. “The frog prince”, como si haciendo honor al título de fábula que tiene, reporta por otro lado un final de álbum más luminoso y con un sonido menos melancólico que el que nos han estado transmitiendo durante todo el disco los Keane.

El disco no recibió muy buenas críticas. Quizás la prensa se esperaba a unos Keane que prosiguieran la onda de “Hopes And Fears” en lugar de abordar una obra con un enfoque tan desesperanzado a ratos. No obstante, a muchos seguidores de la banda que conozco, les gustó especialmente el trabajo. A mi también. Creo que desde la portada misma el disco tiene su encanto, con ese boceto de olas de mar en tonos verdosos y azulados, que asemejan enfurecidos dragones en un mar virulento y tormentoso.

Keane surgieron en el momento de la explosión definitiva del éxito de Coldplay de la mano de aquel “X & Y”. Estaba de moda la música pop melancólica y estos 3 chicos eran uno de los mejores exponentes de ese sonido o vertiente. Frente a ellos se disponían las secciones movidas abanderadas por The Strokes o Franz Ferdinand. Chaplin y los suyos suponían un elemento exótico al carecer de guitarras en su sonido, y eso les valió una buena marca de distinción.

Digamos que con “Under The Iron Sea” se pasó de la melancolía más pura, a una melancolía con un sonido más oscuro, decadente y depresivo, aunque esos matices depresivos no lleguen a extremos tales como los de bandas del estilo de Joy Division. Eso fue lo que descuadró a la mayoría de la prensa especializada, ya que ese sonido menos brillante no terminó de encajar, y a pesar de la pegada del single de adelanto, el disco terminó sucumbiendo ante la opinión pública.

Es probable que por ese motivo Keane volvieron hace cosa de un año, más animados que de costumbre de la mano de “Perfect Symmetry” y canciones tan rimbombantes como la que abre el disco “Spiralling”. Se trata de un disco agradable y muy aceptable, pero me parece que los Keane están aún en un proceso de estabilizarse tras tantas malas críticas recibidas por su 2º lp, que hoy hemos revisado, y por los problemas personales de su cantante con el consumo de drogas; quién lo iba a decir con la carita de niño bueno que tiene el sr. Tom Chaplin.

“Perfect Symmetry” es la cara vuelta de “Under The Iron Sea”. Keane intentan mostrarse más alegres y poperos que nunca, aunque sin dejar de lado las marcas emotivas de sus composiciones, como lo demuestra la canción que le da título; de esa mayor alegría y ritmo derivan las semejanzas que se han encontrado últimamente entre Keane y The Killers, aspecto que ha mosqueado bastante a Dave Keuning de la banda de Las Vegas, cuando se lo han mencionado en alguna entrevista de la promoción de su “Day & Age”.

Tengo muchas esperanzas en lo que será el 4º lanzamiento del grupo. Confío en que nos encontraremos con una obra excepcional, ya que estos chicos no han decepcionado en ninguno de los 3 discos que lleven hasta la fecha, al menos desde mi punto de vista. De momento, nos queda la música, como diría José Luís Casado en su excelente programa de La Otra, y toca deleitarse escuchando las bonitas composiciones que ha creado este trío hasta la fecha. Hoy proponemos su obra más oscura, aquella que a la que se dio forma en los momentos más difíciles del trío y que fue la banda sonora del grupo en sus días de mayores problemas personales. Se dice habitualmente que de las situaciones complicadas es donde sale a relucir más el ingenio; quizás “Under The Iron Sea” sea un ejemplo de ello.

Por otro lado, anunciarles que en nuestro programa de radio podrán escuchar, si se reestablece la emisión on-line, el análisis del disco “The Queen Is Dead” de The Smiths, obra de la banda de Manchester que ya revisamos en el blog allá por nuestros comienzos en julio de 2008. Ya saben, la cita es a las 22.00h en http://www.ruah.es/. Disculpas a todos los que se congregaron el pasado miércoles en la web para el estreno, por los problemas técnicos de la emisión on-line de la emisora; tengo constancia de que se está trabajando para solucionarlo. Si no, el mismo miércoles por la noche tras la emisión del programa o a lo largo del jueves/viernes, dispodrán del podcast para su escucha en el blog.
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