sábado, 13 de junio de 2009

11-06-2009 Concierto Madness. Madrid

Esta ocasión, es una de las que tienes que frotarte bastante los ojos para llegar a creer lo que estás viendo, y la primera de las que tendrán lugar en este glorioso año de conciertos. Daba a estas alturas a los “Naughty Boys” como una de las bandas descartadas para poder ver en directo en mi vida, a no ser que me tomara las molestias de ir a verles a algún Madstock londinense o ir a un FIB al uso como hace 3 años.

De pura chiripa, hace unas semanas, y en pleno orgasmo (discúlpenme el término asociado a la emoción) tras saber que Spandau Ballet y Depeche Mode confirmaban fechas en Madrid para noviembre, me enteré que también esta banda, leyenda viva del ska, venían de gira a Madrid con motivo de la presentación de su último disco “The Liberty Of Norton Folgate”.

El único problema que me surgía, era el precio de las entradas. Es una evidencia aplastante, que ante la cada vez menor venta de discos, los grupos van a hacer caja en sus giras y si no, de muestra un botón: Depeche Mode el 6 de febrero de 2006 cobró 32,50 eur en el Palacio de los Deportes. Sin embargo, Depeche Mode el próximo 16 de noviembre de 2009 cobra 51 eur. en el mismo lugar… Bueno, pues Madness no iban a ser menos y tocaron techo en los 45 eur. por verles, eso sí en la sala La Riviera. ¿Cuándo tendremos en Madrid una sala al estilo Razzmatazz, decente y en condiciones? En fin.

Poniendo en la balanza el hecho de darse la ocasión única de ver a una banda que lleva 30 años en activo, y que tampoco es que se diga que se hayan pasado en su historia muchas veces por Madrid, al menos en los últimos 20 años de su dilatada carrera, el aspecto económico ha sido derrotado por las ganas de concierto y de disfrutar de un concierto que, a pesar del recinto inapropiado (¡Qué bien que les viene a Madness el cielo abierto!), podría ser devastador.

Sin ningún interés por estar más cerca de la 5ª fila, para no repetir “agradables” experiencias en la salita de turno, me dispuse a llegar poco antes de la apertura de puertas para situarme en una 7ª fila. Chasco que me llevé cuando compruebo que al llegar a las 19.50h minutos, tan solo delante de mi había 5 personas… La 1ª fila era obligada sin haberla buscado. Me situé un poco ladeado hacia la izquierda según miras al escenario, como casi siempre que acudo a un concierto, básicamente para evitar posibles bailoteos de ska duro en la parte central, a pesar de que algún tímido baile de ska también me marcase. A la postre, sería un servidor cuando tras haberse tocado la 1ª canción, estaba empapado en sudor y en estado de histeria tras haberme puesto a bailar ska al estilo más clásico posible; eso sí, sin dar ningún guarrazo a nadie, ya que apreturas excesivas tampoco es que hubieran.

Es muy curioso que hasta las 21.15h, cualquiera que entraba en la sala, podía disponerse perfectamente en 2ª fila, y no sería hasta la hora en la que se marcaba el inicio de la actuación, cuando la sala registró una apariencia de lleno. De hecho, a la gente que entablamos conversación por allí, nos sorprendía la tardanza de la gente en llegar al recinto, ya que media hora tras la apertura de puertas, no había más de 30 personas en el interior de la sala, aparte del personal que trabaja en la misma. Entre dicho personal, localicé tristemente al tipo de seguridad que consiguió amargarme el concierto de Interpol. Es duro reconocerlo, pero después de haber estado el jueves en primerísima fila y no haber tenido problema de ningún tipo en el asunto fotos/videos, me da por pensar que gran parte de la culpa de la actitud hitleriana de aquel día, recae sobre Banks y sus acólitos. Abstraeré esa percepción de la alta concepción musical que tengo sobre esta banda. En consecuencia, las fotos que les pongo entre párrafos son, dentro de lo que mi cámara alcanza, de bastante calidad. Lástima no poder colgarles los videos…Pasando a la actuación musical, Madness aparecieron en escena unos minutos pasadas las 21.30h, porque parecía que los técnicos de sonido estaban intentando solucionar algún problemilla en el cableado que había por el suelo del escenario. Un público no muy impaciente (supongo que con eso de que no llevaban varias horas de espera), recibió gritando a pulmón abierto a los 7 magníficos cuando éstos salieron de detrás del escenario, acompañados de un trío de metales de viento. Mencionar, que todos ellos iban con gafas de sol, a excepción del batería Daniel Woodgate y Chris Foreman. A la mayoría, la cercanía o más bien la adquisición de su condición de cincuentones, les ha pasado buena factura. Sin embargo, Carl Smyth, se mantiene prácticamente igual que en el Madstock de 1992 y Suggs, con algún kilito de más, pero sin llegar a los niveles actuales del rollo de carne de kebab que es Morrissey en la actualidad, tampoco se conserva mal. Lo único que esa salida al escenario con su traje con camisa sin corbata y tal, no sé por qué motivo me vino a la mente la imagen de nuestro actor patrio Carlos Larrañaga… Bueno, mejor pasemos de mis paranoias habituales.Como era de esperar, Chas enganchó el micrófono y dio la bienvenida a la audiencia como se merece con esa proclama que introduce a la enérgica y desaforada “One step beyond”. Ese “¡Eh, tú! No prestes atención a eso y mira esto… Esto es el sonido más duro, duro y monstruoso. El sonido más gamberro que te puedes encontrar…” La gente siguió a voz pelada a Carl y tras ese primer “Un paso hacia delante”, se dio paso a la maquinaria de sonido, que en este corte destaca sobre todo por el arrollador saxo de Lee Thompson; Lee, es uno de los miembros más desmejorados, por su enorme tripa actual, su alopecia confirmada definitivamente tras aquellas pronunciadas entradas que lucía en el Madstock mítico del 92 y el trajín de los años, reflejado en su hinchada cara de hooligan maduro inglés. No obstante, todo eso no impidió que fuera uno de los miembros que más activo estuvo y que trajo de cabeza a los empleados de seguridad, que como he dicho, en esta ocasión no se afanaron en joder a la gente con lo de las fotos etc.Sin tiempo de coger fuerzas y tras haber sido una marea increíble de intensidad, baile desaforado y adrenalina rebosante, desembocando todo ello en una cara encharcada de sudor en mi persona, se nos presentó uno de los clásicos del 2º disco de la banda “Absolutely” en forma de “Embarrassment”. Una de mis favoritas de siempre de la formación y que sonó inmejorable con todos los músicos de viento que llevó la banda, destacando Chas a la trompeta y, como no, Lee a su saxo. La gente entregada sin límites cantó a duo con Suggs sobre todo en ese perfecto parón de “No hay compromiso, eres una impresentable. Sí, una impresentable, una prohibición en vida”. ¿Mejor forma de empezar el show? No creo que la haya. Con estos 2 inmortales se metieron el público en el bolsillo, e hicieron que el mismo se metiera de lleno en el concierto. Inestimable fue la entrega por parte del incansable Carl Smyth, que junto a ciertas apariciones estelares de Lee Thompson, fue quien llevó el peso y el carisma del concierto por encima de Suggs. De sobra es conocido el buen talante y la sana locura del bueno de Chas.Esto les dio crédito para empezar a intercalar temas del nuevo disco del grupo. Destacó en ese aspecto principalmente la canción de sonido clásico “Forever young” (nada que ver con la de Alphaville), que sonó más o menos mediado el concierto, tirando al final del mismo antes de los bises. Sin embargo, mi favorita del disco “On the town”, no hizo acto de presencia. Una lástima.También dentro de la parte inicial, se dispuso otro clásico de la talla de “Shut up”, que no hace mucho se puso de moda en el anuncio de un operador de internet, que se valía más que de su potente estribillo, de su parte inicial con ese alocado piano que estupendamente recreó en directo el bueno de Mike Barson, que estuvo recluido en su teclado tan bien decorado de los clásicos cuadros blancos y negros, simbolismo puro del género. El estribillo “Pasa la culpa a otro y no me la eches a mi. Solo cierra tus ojos y cuenta hasta 3. ¡1,2,3! Entonces me habré ido y olvidarás la ventana rota del mueble del televisor”, tuvo una fuerte respuesta en el público, sobre todo en esa cuenta que incluye. Muy agradecido de que cayera, ya que es una de las canciones que últimamente más aprecio de la banda.En la primera mitad del concierto, fue reseñable la versión más acústica que puede ofrecer la banda de “My girl”. Igualmente “The prince”, creo que en 5º lugar, hizo las delicias de los seguidores más clásico dentro del género que sigue a la banda. Junto a “Madness”, que fue incluida en uno de los 2 bises que ofreció el grupo, y la ya mencionada “One step beyond”, fueron las canciones recuperadas del disco debut del grupo. Eché de menos “Bed and breakfast man”, pero bueno, tampoco se puede tener todo.Centrándonos en los clásicos, la parte final del concierto fue de traca mayor de las fallas de Valencia. Se encadenaron “House of fun”, “Baggy trousers”, “Our house” e “It must be love”. Sobrecogedor; un combo que puede acabar con la energía de cualquiera. La locura alcanzó sus puntos máximos evidentemente en “Baggy trousers”. El ritmo acelerado y alocado del tema invita sin lugar a dudas a dejarse llevar sin reservas. “House of fun” propició uno de los momentos de mejor baile a la sala, o al menos por lo que a mi se refiere, ya que intenté imitar esos juegos de piernas tan curiosos que Lee Thompson se marca en el video de la canción, mezclado con un bamboleo de brazos arriba-abajo derivado del baile más clásico del ska.Fue con “Our house” cuando se vivió uno de los momentos más emocionantes del concierto, y quizás el más álgido de la noche. Es posiblemente el clásico por excelencia del grupo y además se acompañó de una perfecta compenetración, rebosante de complicidad en el escenario, entre los 2 vocalistas Suggs y Chas. El marcado estribillo retumbó como nunca en la sala al dejarse el público las cuerdas vocales en el intento. Para dar cierre al núcleo principal del set list, se dispuso “It must be love” que también hizo las delicias de los seguidores y especialmente las mías, ya que como les dije la pasada semana, fue la canción con la que conocí a Madness.Hubo 2 bises en los que se introdujo el “Barco nocturno a El Cairo”. En “Night boat to Cairo”, destacó el instante en el que Lee Thompson se bajó del escenario para tocarle el saxofón encima a una mujer que estaba situada en primera fila en silla de ruedas. Reseñable fue el comportamiento de la gente, que a pesar de estar introducido en el público, no importunaron a Lee y ni siquiera tuvieron que intervenir los miembros de seguridad. Evidentemente, se trató de otro de los momentos de mayor intensidad y locura del concierto junto a “Baggy trousers”.A nivel de éxitos, se me olvidaba mencionar que también se dispuso por ahí “The return of the los palmas 7”, que es un tema que a mi siempre me ha resultado algo anodino, pero que contra todo pronóstico, se llevó una fuerte ovación del público cuando el mismo terminó. Volviendo al apartado de los bises, los mismos incluyeron temas instrumentales del grupo, aparte del mencionado “Night boat to Cairo” y “Madness”.Tras las 2 vueltas al escenario y las correspondientes propinas, a las 23.06h finalizaba el concierto. A pesar de que por parte de gente a la que conocí, se me había propuesto ir a una fiesta post-concierto que se celebraba en un pub cercano a la Gran Vía, decliné dicha invitación. El hecho de tener que levantarme al día siguiente a las 7 para ir a trabajar (un servidor, lejos de tener puente, tuvo que trabajar también el jueves), hizo que me dirigiera directamente y lo más pronto posible hacia el metro de Puerta del Ángel. No, hoy no, hoy no tocan fotos con componentes del grupo, ni entrevistas no oficiales a los mismos. Lo siento si alguien se siente decepcionado en ese aspecto.

Conclusión: hora y media de concierto que se hizo muy corta, ya que de lo bien que lo pasamos nos quedamos con ganas de más. Quizás se echó de menos algún tema extraño al uso de los discos clásicos como el ya citado ausente “Bed and breakfast man”, un “Razor blade Alley” o “Blue skinned beast”. De los clásicos, el grupo no se dejó fuera ninguno de los platos fuertes, y de los recopilatorios al uso de la formación, de 1979 a 1982 no se dejaron más que “Tomorrow’s just another day”, “Grey day” o “Cardiac arrest”; por ejemplo a esta última sí que la eché de menos. Ya ni siquiera tendré en cuenta la casi siempre olvidada “Driving in my car”.

De los “hermanos pobres” de los 80, el revisado “Keep Moving” y “Mad Not Mad”, no se seleccionó ningún tema… y bien que hicieron. Un track list bastante bueno, aderezado de algunas canciones de su último disco, que no desmerecieron ni desentonaron dentro del fuerte entramado que formaron los tremendos bombazos clásicos que lanzó Madness a lo largo del concierto.

Habiendo hablado del núcleo duro de la formación, en mi opinión el cuarteto formado por Suggs, Chas, Lee y Barso, los 3 compañeros restantes estuvieron bastante más comedidos, sobre todo Daniel Woodgate a la batería y Mark Bedford al bajo. Chris Foreman sí que estuvo algo más animado y tuvo algún momento de protagonismo, a la par que en su atuendo destacaba ese sombrerito tan propio de los años 20 que llevaba puesto. Ahí les dejo una foto que viene a ilustrarlo.En lo personal, mencionar que de alguna forma me quité la espina clavada y el mal recuerdo que me quedó de la última ocasión que visité La Riviera. Tristemente, como ya he dicho, creo que Interpol o sus managers estuvieron detrás de la censura de aquel día. No obstante, por dónde me coge la sala respecto de donde vivo y que tampoco me gusta especialmente el inmueble, sigo opinando que no es el lugar que más me agrada para ver un concierto. Si no puede ser en grandes recintos, me quedo antes con una sala Arena o la Joy Eslava. Preferencias que tiene uno.

En definitiva y para concluir, Madness dejaron un buen sabor de boca en su inédita visita a la capital española. Demostraron que a pesar de su edad madura, siguen siendo unos locos encantadores que son capaces de poner patas arriba una sala entera. Espero que les haya gustado la revisión y les ayude a imaginar en parte lo que el jueves vivimos allí. Si bien es cierto, hay que decir que a veces es difícil recrear o explicar ciertas sensaciones, y la verdad es que Madness firmaron un concierto muy intenso, a la par que emotivo. Algunas experiencias son difíciles de plasmar en papel y como ellos mismos dirían en “It must be love”: “¿Cómo puede ser que podemos decir tanto sin palabras?”. Pues eso.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena crónica! Fue un conciertazo, sin duda. Eché en falta que no hubiera posters del conci ni por las paredes de la sala ni en el puesto de merchandising, pero sin duda, ha sido el mejor concierto al que he ido. Sólamente una pregunta, ¿sabes cuál es el título de la última canción que tocaron? Era una instrumental, una canción mítica del género dance... me sorprendió el cover que hicieron de ella y, que la verdad, les quedó impresionante. Muchas gracias por la info!!

Chuso dijo...

Espléndida crónica. Decir que la última canción que tocaron fue una versión de Papa´s Got A Brand New Pigbag.

Echamos de menos Cardiac Arrest, entre los grandes éxitos (ojalá hubieran tocado cosas más olvidadas como Blue Skinned Beast, como bien dices).

También estube en el cocierto de interpol en la Riviera, y las maneras gorilescas de la seguridad de la sala me hicieron desistir de llevar cámara de fotos. Aparte que llevar cámara a un concierto en el que va a sonar Ska siempre es un riesgo. Aun así la gente bailó y disfrutó sin hacerse excesivo daño.

Abacab dijo...

Efectivamente fue un buenísimo concierto, muy intenso y sumamente emotivo. Me gusta ver que alguien aparte de mi echara de menos la curiosa "Blue skinned beast". Es verdad también que la sala no estaba muy acondicionada o "atrezzada". Bueno, ya veo que habeis resuelto la duda de la última canción. No tengo nada que decir. Me tranquiliza saber que alguien pudo ver los abusos del citado día de Interpol, que tantas veces he mencionado en el blog, y de esta forma corroborar mi versión. A pesar de lo movido del ska y Madness, mi cámara salió indemne de la sala por fortuna. El día de Interpol, un gorilón intentó darla un manotazo y me libré por los pelos. Gracias por escribir.