sábado, 3 de julio de 2010

The Cure - The Top (1984)

Esta semana sí. Esta semana sí que damos tratamiento a un disco que responde de forma más fidedigna al target de álbumes que solemos analizar en este blog. Una obra que en su día, y también en la actualidad, no fue bien vista por la crítica, los seguidores de la banda e incluso por su creador principal al poco tiempo de haberse editado. Además, éste es uno de los discos que tenía en mente revisar desde el primer momento que creé el blog.

Procedemos a analizar por 3ª vez en la historia del blog un álbum de la que ha sido mi banda favorita de siempre: The Cure. La última vez que reparamos en Robert Smith y los suyos fue precisamente con el disco posterior al que hoy vamos a revisar, “The Head On The Door” de 1985. Digamos que a efectos de popularidad son como la noche y el día, es decir, discos radicalmente opuestos ante la percepción de la masa social que circunda alrededor de The Cure.

Y es que “The Top”, editado en 1984 está considerado como uno de los discos más débiles de la trayectoria de The Cure. ¿Hace falta que les diga que no estoy de acuerdo? Creo que no; éste es otro de esos ejemplos en los que estimo que un disco ha sido y es tratado de forma injusta. Poco a poco les iré exponiendo los motivos.

En los días en los que se dio forma a “The Top”, The Cure estaba aún en proceso de recomposición tras el estallido que supuso “Pornography” y su gira de presentación. Smith había estado sumido en un proceso de autodestrucción personal, en la que alternaba hiperactividad musical y una intensa vida nocturna, aderezada de un excesivo consumo de alcohol y drogas. En estas se encontraba Robert cuando se puso manos a la obra a componer las canciones que formarían parte de “The Top”.

The Cure había experimentado un pequeño resurgir o renacimiento gracias al éxito de los singles “The walk” y “The lovecats”, que formarían parte de la agradable recopilación de singles del momento “Japanese Whispers”, que yo por mi parte siempre he considerado un disco propiamente de estudio. Estas canciones, cercanas al techno pop y en todo caso con un carácter amable y alegre, se alejaban del choque y aspereza sonora de la trilogía siniestra de The Cure formada por “Seventeen Seconds”, “Faith” y “Pornography”.

Básicamente en aquellos días The Cure eran Robert Smith a la guitarra, voz y también bajo, Lol Tolhurst al teclado (ya había dejado la batería en lo que fue el comienzo del triste proceso degenerativo de Lol como músico en The Cure). Para la promoción de “The Top” y su tour, se reclutó a Porl Thompson que había sido guitarrista en los tiempos de Easy Cure, para encargarse además de los teclados y del saxo, el batería de color Andy Anderson, y el productor Phil Thornalley como bajista.

El disco abre con una canción que podría recordarnos a los tiempos de Pornography titulada “Shake dog shake”. Lo que pasa es que aquí el matiz está más bien dirigido a la textura sonora sucia y rockera, más que a la vertiente siniestra. La marea del sonido de las guitarras y el arrojo con el que canta Smith son las marcas principales de este inicio de disco. La letra es contundente en partes como “me levanto en la oscuridad y el regusto de la rabia en el fondo de mi boca, escupo en la pared... y me destrozo la cara con cuchillas de afeitar, maquillándome con sangre nueva intentando mejorar mi aspecto”; sobran las palabras. Durante mucho tiempo se perfiló como la pieza más interpretada en directo del disco en las giras y hasta en el año 2000, cuando aquel lunes 27 de marzo vi por 1ª vez a The Cure en La Riviera, también cayó. De esta contundencia y agresividad, pasamos a la ligereza y hedonismo pop que desprende la deliciosa “Birdmad girl”. Esta canción me tuvo atrapado completamente durante el invierno de 1997 cuando escuchaba por primera vez los discos más antiguos de The Cure. Recuerdo que “The Top” lo tenía confeccionado en 2 fragmentos en la parte final de la cara “a” y “b” de una cinta de cassette completando el hueco que dejaban tras de sí “Seventeen Seconds” y “Faith”. Era muy común que rebobinara constantemente la cinta para deleitarme con esa guitarra pop tan elegante, con algún que otro matiz oriental en su sonido y con un Robert estupendo al micrófono. Los tarareos que introduce a ratos Smith son muy acertados y líricamente es una canción pop en sentido estricto. Destaca también la línea de bajo que contiene. Quizás las 2 lacras que acepto que contiene “The Top” y en las que creo que se fundamenta la crítica negativa generalista hacia el disco, vienen seguidas ahora. Hablamos de “Wailing wall” en primer término y “Give me it” en 2º. “Wailing wall” no tiene ni pizca de gracia. Es una canción siniestra, lenta, pero sin la gracia y el malditismo de discos anteriores en esa onda, como las canciones que formaban parte del asfixiante “Faith” (recuerden “The funeral party” de “Faith”, por ej.). Los efectos sonoros son demasiado evidentes y la melodía muy plana. “Give me it” te la puedes tomar a broma, ya que tanta mala leche puede ser interpretada así. A veces se ha dicho que la potencia sin control no sirve de nada o algo así, ¿no? Pues “Give me it” se puede aplicar dicha sentencia perfectamente. El saxo del reintegrado Porl Thompson es lo que más personalidad concede a la canción. Tras este combo de las 2 canciones más flojas del disco, se remonta con alegría de la mano de 3 aciertos consecutivos de corte pop. Entre ellos se incluye lo que hubiera sido con total seguridad el 2º single (si The Cure en aquellos días hubiera editado más de un sencillo por disco, cosa que no sucedería hasta el siguiente “The Head On The Door”, ya revisado hace unos meses) “Dressing up”. Robert aquí afronta describir las sensaciones que experimenta antes de subir al escenario, puesto que por ejemplo en la mítica entrevista concedida en primavera de 2000 al programa de tv Lo+Plus, al día siguiente del concierto en que vi a la banda por 1ª vez y unas horas antes de repetir actuación en La Riviera, respondió ante Máximo Pradera y Fernando Schwartz que lo que le gustaba hacer antes de actuar era vestirse; no se imaginan el consecuente cachondeo que provocó la respuesta, lo que pasa es que Robert se refería a que le gusta prepararse bien y vestirse correctamente para darlo todo en escena. No se refería a simplemente evitar salir en pelotas a las tablas, como es lógico. Esta pieza tiene un enfoque lisérgico, hedonista y Robert casi canta de forma que parece estar completamente colocado o alucinando. A este efecto alucinógeno contribuyen también las melodías de teclado y las guitarras de la pieza.Después llega el florido single (sobre todo en lo que al videoclip grabado en un invernadero se refiere) “The caterpillar”, que fue recibido con bastante buena aceptación y que a más de uno descuadró a la hora de luego valorar el disco completo; cosa que por otro lado a mi no me sucede, pues repito otra vez (y no será la última en el artículo) que no considero a “The Top” un mal disco. Los psicodélicos teclados, los sonidos de matices orientales y la melodía tan alegre y amable ayudan a elaborar una buena canción, a día de hoy olvidada en la historia de The Cure, incluyendo los set lists de sus giras. No obstante, este “gusanito” en su día gustó bastante. Se abandona en el 3er. acierto pop esa envoltura de fantasía delirante de “Dressing up” y la amabilidad sonora de “The caterpillar”, para entrar en “Piggy in the mirror”, la cual tiene partes muy acertadas en el comienzo. Me gustan particularmente ciertas notas de teclado y también la melodía vocal que supone la interpretación de Robert al micro. Especialmente recomendable es la interpretación de la misma en el concierto editado en su día en vhs “The Cure In Orange”, que creo que en breve iba a ser editado en dvd. Quizás esta canción falla algo en el remate final, pero aún así el resultado global es satisfactorio. En la parte final de la obra hay sitio para una pieza de cierto sonido militar o casi de marcha de soldaditos de plomo, titulada “The empty world”, con una letra que estaba dedicada con muy mala leche por parte de Robert a su antiguo amigo y bajista de la banda Simon Gallup. “Él hablaba de su mundo acabado con los ojos como 2 pájaros envenenados” dice Smith en la letra. Lo que no se sabía en ese momento es que a los pocos meses se fumó la pipa de la paz y Gallup retornó gloriosamente al redil. Si hemos hablado de delirio en “Dressing up”, pero más bien un delirio relajado, en “Bananafishbones” llega el desenfreno, el desafine, los teclados agudos creando efectos de viento y también cierta rotundidad en el estribillo. Una pieza heredera de las aventuras de Smith junto a Steve Severin en el proyecto del grupo The Glove, que también recuerda en parte a la quizás más acertada cara “b” “Throw your foot”. No obstante, “Bananafishbones” a mi no me desagrada y también me gustaría mencionar que también facilitó su nombre a una interesante formación alemana de rock surgida a finales de los 90 (recomendable especialmente su disco “Viva Computa”; algún día quizás hablemos de ellos). Se llega al final con la tradición de los 4 primeros discos de The Cure que suponía dejar la canción título para la última pista de la obra. “The top” es el tema más lento y que emana un cierto siniestrismo lejano, pero más bien cercano al pesimismo que al terror causado por piezas de álbumes anteriores de la banda. Si Robert dedicaba con resquemor “The empty world” a Gallup, aquí parece que está pidiendo que regrese en ese “por favor, regresa” que grita al final de la canción. O quizás lo que pida es que regrese la inspiración que hasta él suponía perdida en este disco, o la vida más tranquila y alejada de tanto exceso, o quizás problemas con su novia Mary Poole... ¿quién sabe? El caso es que como hace Robert en todos sus discos, la última canción siempre deja un mensaje inquietante que da que pensar sobre la situación que atraviesa el grupo y principalmente el líder de la banda.

“The Top” fue grabado y compuesto casi en su totalidad por Smith, que se encargo de casi todos los instrumentos y salvo un par de temas compuestos a medias por Tolhurst, también se apuntó la autoría de todas las canciones. El disco fue un desastre en conjunto a pesar del mediano éxito de “The caterpillar” por su cuenta como single. El contrapunto curioso es que los conciertos de esta gira de The Cure quizás sean de los más intensos y rotundos que he escuchado de toda su trayectoria. Prueba de ellos es el disco en directo “Concert. The Cure Live”, en el que por ejemplo “The hanging garden” suena atronadora, sobre todo en la intro de batería tan acelerada a cargo de Andy Anderson.

Robert tuvo que abandonar a los Banshees con los que había estado como miembro oficial desde 1983 y hasta recluirse en una clínica de reposo durante un tiempecito para recuperar el pulso. Ese ligero parón le sirvió a Smith para retornar con las ideas más claras y poder enfocar el inicio del ascenso definitivo de The Cure a la cima del pop de la mano de sus discos, afrontando sus años más gloriosos hasta mitad de los 90.

Después de “The Top”, llegaría el ya revisado “The Head On The Door” que tanto éxito y buenas críticas reportó a la banda. Tras la gira de presentación del disco de hoy, se marcharon Phil Thornalley y Andy Anderson, produciéndose el regreso del bajista Simon Gallup y la entrada del batería Boris Williams, completando la que ha venido a denominarse formación clásica de The Cure.

Me mantengo firme en mi sentencia que este disco de difusa y colorida portada, no es una mala obra. Es una colección de canciones que no siguen un hilo argumental o una idea, como sucedía desde el 2º disco de la banda, suponiendo en parte una vuelta a “Three Imaginary Boys”. Canciones como “Birdmad girl”, “The caterpillar” o “Piggy in the mirror” las considero muy válidas. Los únicos patinazos sonoros desde mi óptica personal los suponen “Wailing wall” y “Give me it”.

Me gustará ver por aquí las opiniones de los seguidores acérrimos de The Cure (que me consta que algunos seguidores habituales del blog lo son) sobre este disco y también de aquellos que no hayan entrado todavía en él. No sé si habrá alguien más junto a mi que lo defienda. Como reza el título de un disco en directo de Radiohead “puede que esté equivocado”, pero a día de hoy, y tras mucho tiempo de haber escuchado este disco, no lo creo así. En la medida que sea, que lo disfruten.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

estaba esperando esta critica desde que lei la de u-vox de ultravox.
y como seguidor acerrimo de ambos grupos opino igual que tu.
En el caso de the top pasa algo curioso en mi opinion;son las canciones destinadas al cureadicto de toda la vida(los "siniestros")los que destrozaron el disco.los temas puramente pop son una autentica joya y es una pena que no todo el disco fuese asi.
recuerdo la primera vez que vi aalos cure en la gira de disintegration en el velodromo de anoeta...fue el unico disco que no repasaron...y lo mismo ocurrio con la gira de whis...ni mencion.
(dressing up no la tocaron aunque aparece en "paris")yo creo que robert aprendio la leccion y para el siguiente pasó de royos góticos extremos y ¡bang! diana...
y que conste que me encantan 17 seconds faith el irrepetible pornography y el maravilloso disintegration y toda la musica siniesta pero ha de salir de un estado de animo y no para contentar a los fans...
¡gracias por tu maravilloso blog!
y a por wild mood swings!!!
un saludo!

Abacab dijo...

Anónimo, me alegra mucho leer tu comentario. Recuerdo el comentario que dejaste en el artículo de "U-Vox" de Ultravox y también que te mencioné que este disco sería probablemente el siguiente de The Cure que pasaría por aquí. Por desgracia, Robert no tiene mucho cariño a "The Top". Lo único que he escuchado del mismo en directo fue "Shake dog shake" en el 2000 y poco más.

"Wild Mood Swings" por supuesto que pasará por aquí. Es el disco con el que conocí a The Cure y con el que empecé a aficionarme fuertemente a la música. Sobran más razones para que en un futuro sea el disco de la semana en "Discos, música y reflexiones".

Como fan de Ultravox, espero que te guste el artículo de esta semana del otro grupo importante en que estuvieron Currie y Ure: Visage.

Los agradecimientos sean dados a ti por leer el blog y por comentarios como éste, que animan a un servidor a continuar con esta afición. Gracias por escribir.

Nat dijo...

joder abacab ya he cogio el ejemplo y madre mía que pedazo de crro!!!! lo haré lo mejor posible y nada ya sabes pa finales de agosto te parece bien???

Abacab dijo...

Nat, tú tranqui, que no tienes que enrollarte tanto como un servidor. Echa un ojo a lo que hizo Ordago13 hace unos meses y dicha extensión es buena.

Me parece ok la fecha. Yo ya tengo pensado mi artículo de intercambio para tu blog (algo que alterna humor y música... perfecto para el caso!).

Espero noticias. Por e-mail ya concretaremos los detalles. Gracias por escribir.

Rosqui dijo...

Que nivelazo con radio y todo!
Yo musicalmente soy bastante caótica y escucho de todo, está genial que escribas sobre todo tipo de artistas, siempre se descubren nuevos talentos!
No se si eres de Madrid, pero si te hubiera leído antes te hubiera avisado de un concierto muy chulo que se daba en una peluquería royo alternativa (la pelu), te hubiera gustado seguro!
Muakks

Abacab dijo...

Rosqui, gracias por tus palabras. La música cada uno la siente como la siente, da igual que sea de forma caótica o metódica, como es mi caso. Soy de Madrid, tú avísame con lo que veas que me suelo apuntar a un bombardeo ;).

Me alegra ver tu visita, espero que te animes a pasarte por aquí de vez en cuando. Gracias por escribir.

Rosqui dijo...

Pues si, me pasaré habitualmente :)

Para la próxima te aviso que creo que van a hacer una edición una vez al mes o cada dos meses o así y está chulo! Voy a repasar a algunos de mis músicos míticos por aquí :)

ultravivido dijo...

Que bueno que rescates este disco "perdido" en la discografia de The Cure. Un disco con momentos más que interesantes, pero para mi gusto con algunos problemas de produccion. algunos temas suenan desenfocados, necesitados de ajuste (pienso en la version de Shake dog shake, siempre mejorada en vivo, o Piggy in the mirror). Caterpillar es una maravilla pop inigualable. Saludos

Abacab dijo...

Rosqui, pues encantado de que pases más veces por aquí. Yo también me anoto tu blog para visitarlo de vez en cuando (aunque ya le he dado un gran barrido y te he dejado comentarios en entradas anteriores); me parece un blog escrito de una forma muy amena y simpática. A ver si encuentras por aquí alguna revisión de algún artista o grupo que te guste y no te esperabas.

Ultravivido, gracias por tus palabras. Agradezco igualmente tu visita; tienes un estupendo blog musical y he disfrutado mucho leyendo en el mismo revisiones de discos de gente tan grande como Kate Bush o The Jam. Ocasionalmente paso por él y siempre me llevo alguna agradable sorpresa. Estoy de acuerdo por otro lado en las puntualizaciones que haces sobre "The Top" de The Cure.

A los 2, gracias por escribir.

Marisilla dijo...

Holaaaaaaaaaa!!
Soy Marisilla de Reciclín & Reciclán. Pasaba por aquí para darte las gracias por escucharme ayer y por tus comentarios. Y no he podido quedarme sorprendida al ver tus gustos musicales.
Después he leído el comentario de ánimo y me he quedado alucinada...
¡¡Teneis que ser de mi generación, porque el término "siniestro" se acuñaba en mis tiempos...
Aisss, que tiempos aquellos: Voltereta, Brujas...¿los conoces?
Y bueno, en cuanto a nombres...todos los que citas me gustan....
Ahora, la cosa funciona de otra manera..pero a mi me siguen gustando aquellas canciones...cada vez que las escucho es como si me montase en una máquina del tiempo.
Y bueno..en cuanto al tema de los blog 20 minutos, no se que te ha pasado, porque he estado leyendo por aquí y no encuentro nada...
Solo te digo una cosa..no merece la pena !! tu blog es genial, y eso es lo que cuenta.
Besos. Marisilla

Abacab dijo...

Marisilla, madre mía! Qué descontrol tengo con los comentarios! Acabo de ver el tuyo. Gracias por tus palabras y por tu visita. En tanto a todo lo que dices, la música que nos gusta es inmortal y esas canciones no envejecen. Un placer ver que has pasado por aquí.

Gracias por escribir.

Anónimo dijo...

hola, a mi the top es uno de los discos de cure que mas me gustan, coincido con el comentario solamente difiero en lo que a wailing wall respecta, tambien me parece una pieza musical estupenda. con respecto a give me it si me parece bastante desencajada. no se si sera porque fue el primer disco del grupo que compre pero me parece increible. birdmad girl y piggy in the mirror son piezas buenisimas. siempre busco la cura para esta enfermedad. saludos

Abacab dijo...

Anónimo, celebro que al igual que yo haya más gente como tú que valore en su justa medida a esta obra. Siempre influye que fuera el primer disco que te compraras de The Cure, pero creo que eso no desvirtúa tu opinión. Temas que mencionas como "Birdmad girl" o "Piggy in the mirror" son una maravilla.

Un placer ver tu comentario. Gracias por escribir.