sábado, 25 de septiembre de 2010

Los Coyotes - Mujer Y Sentimiento (1985)

Quizás en el ánimo de seguir afrontando con la mejor cara el cada vez más diluido síndrome post-vacacional y el inicio de esta nueva temporada laboral, he recuperado uno de los discos que estuve escuchando y descubriendo en el mes de junio, cuando ya se perfilaban las vacaciones en el horizonte. De forma apropiada, sobre todo por la canción “Lenga, lenga”, también fue la banda sonora de un viaje a Faro (Portugal), cuando justamente el blog cumplía 2 años.

Hoy haremos tributo a una banda asociada a la Movida Madrileña, aunque el origen de la misma sea gallego, ya que su líder Víctor Aparicio Abundancia, más conocido como Víctor Coyote es natural de Tui, provincia de Pontevedra. El caso es que este carismático macarra dio forma a una de las bandas más interesantes y menos recordadas a día de hoy (injustamente, puntualicemos) que existieron en los años 80 en nuestro país, Los Coyotes. Una banda que partía del sonido punk, con elementos sonoros y estéticos rockabillys, que fue evolucionando en su sonido a un rock latino, que probablemente fue el espejo en el que se mirarían las posteriores evoluciones de formaciones como por ejemplo Seguridad Social, que también partieron del punk o los Radio Futura.

Descubrí a Los Coyotes allá por junio de 2004, cuando me hice con un volumen en dvd de la antología de “La Bola De Cristal”, en el que se incluía un especial de la sección “Acordes En Espiral”, en la que se daban a conocer videoclips de grupos del momento, hechos en principio adrede para este mítico espacio de TVE. En el mismo, además de curiosos recuerdos de mi infancia como eran el clip de “No es serio este cementerio” de Mecano o de “Venezia” de Hombres G, había lugar para otras joyas como la desconocida entonces para mi “La evolución de las costumbres” de unos La Mode post-Zurdo y para otras piezas como “La estación del amor” del grupo que hoy nos ocupa.

Me llamó especialmente la estética y actitud tan chuleta de su líder y el sonido tan de garaje y subversivo de las guitarras, las programaciones y la letra tan arrojada y cantada con tanto desdén y macarrería de la citada pista “La estación del amor”. No obstante, hasta que no vi un volumen de 3 cd’s con 3 lp’s de Los Coyotes en la biblioteca que frecuento, no pasé de este curioso inicio a conocer más de esta formación. A modo de experimento cogí en préstamo dicha caja con los 3 discos, y el resultado fue altamente satisfactorio. Me he decantado por el más antiguo de los que venían en dicha edición, que fue su primer disco de larga duración, del año 1985, titulado “Mujer Y Sentimiento”. En el pack también venían el sucesor “Las Calientes Noches Del Barrio” y el siguiente “De Color De Rosa”.

En “Mujer Y Sentimiento” acompañaban a Víctor en la aventura, si no tengo mal entendido, Ramón Peñas como contrabajista, Celestino Albizu a la batería y Ramón Godés a la guitarra. Hay que decir que la estética del resto del grupo iba acorde con la rockabilly de origen de la formación, cosa que se ve de forma evidente sobre todo en el comentado videoclip de “La estación del amor”. Bueno, veamos qué trae en su interior “Mujer Y Sentimiento”.

Empezamos con lo que podría ser casi una pieza medio ranchera en “Como un extranjero”, en la que la voz de Víctor Coyote suena en tonos cercanos casi a los de José Vélez. Una pieza alejada del estilo que Los Coyotes habían venido profesando desde sus orígenes, pero que tras cogerle el punto adecuado engancha. Se trata de un tema que trata a partes iguales el amor y la acogida que se da a un extranjero. Mucho antes que lo hiciera Seguridad Social en los 90, Los Coyotes ya iniciaron de forma meridiana el sonido claro del rock mediterráneo o latino y eso se aprecia de forma evidente en “Señales del destino” con el animado ritmo que contiene a través de sus notas de guitarra (en parte me recuerdan mucho a ciertos sonidos de “Quiero tener tu presencia” del mencionado grupo valenciano liderado por José Manuel Casañ). En este disco no está ausente la carga social e histórica en la letra. Los Coyotes mostraron un fuerte vínculo con América latina y lo podremos comprobar si cabe más descaradamente en temas posteriores. Llega el turno de “Pepe” y su controvertida historia, envuelta en un sonido de rock forajido. Destaca la gravedad del tono de Víctor en la parte final cuando comienza a narrar el final de la historia de Pepe: “Pepe cae sobre la tabla…” y en el plano musical esas notas de viento siniestras y desafinadas que me recuerdan a la versión en directo de “Lo que hay/Disco pocho” de Derribos Arias en “La Edad De Oro” con Iñaki de Glutamato Ye-Yé precisamente encargándose de esos sonidos. Después de un tema tan solemne como éste damos un giro a la simpática y desenfadada versión de “El mono”, que es un preludio de 2 grandes temas. Siguiendo con la tradición de “Como un extranjero”, llega la más lenta y orgullosa en su letra “¡Mira cómo tiemblo!” Antes de escucharla y habiendo visto el carácter macarra de mi tocayo Víctor, pensaba que el tema iba sobre un desafío a tortas con alguno, pero resulta que es un tema de amor despechado, construido sobre una lenta melodía, que incluyen ciertos teclados de efectos de viento, que confecciona una canción cercana nuevamente a la tradición mexicana o latina en general. Les sugiero que no pierdan de vista esta canción “¡Mira cómo tiemblo!”, ya que es una de las joyas ocultas que ofrece el disco de esta semana. Uno de los puntos fuertes de “Mujer Y Sentimiento” se presenta aquí al llegar más o menos al ecuador de la escucha; aclarar en este apartado que el original “Mujer Y Sentimiento” tenía solamente 10 temas y yo estoy analizando una posterior edición que incluye la canción de la que vamos a hablar a continuación y otra titulada “Aquí estoy de nuevo” situada como cierre de la obra. La portada también es distinta y de ello hablaremos al final como siempre. Y es que, paradigma del sonido cañero y acelerado de Los Coyotes y el sentido de hermandad de los pueblos latinos es “300 kg.”. Un tema atropellado, arrollador, con una melodía atronadora, que avasalla y un desaforado Víctor Aparicio en el estribillo. La canción en lo instrumental es un muro infranqueable, que alcanza ciertos puntos álgidos en las cuerdas justo después del final del estribillo, que nos hace temer porque vaya a estallar. Casi toda la canción es una proclama y un discurso hablado de Víctor refiriéndose a varios países del área de latinoamérica. En el mundial de fútbol de Sudáfrica 2010 me la ponía de banda sonora, porque curiosamente a nuestra selección le tocó jugar con Honduras y Chile que son mencionados en ese orden por Víctor Coyote en la canción, remarcando 2 veces Chile, que a su vez fue partido decisivo en la fase de grupo; ¿serían “Señales del destino” estas que nos mandaba Víctor Coyote? Es imprescindible ver y escuchar la versión en directo que se marcó el grupo en el programa “La Edad De Oro” donde el nivel de decibelios y estruendo alcanza límites de intensidad insospechados.Seguimos con las influencias latinas que se pueden ver en los quejidos vocales que Víctor se marca en “100 guitarras”, que tiene un ritmo luminoso y animado para continuar con la fiesta. En el apartado instrumental es interesante el solo de guitarra con sonido tan propio del rock latino que hay mediada la pista. “Solo cuando deseo” baja en ritmo, adquiriendo un tono más oscuro en su melodía. Son dignos de mencionar los coros que escudan a Víctor en el estribillo de esta composición. El regusto mexicano, cercano a la ranchera y casi también al narcocorrido se presenta en “Fiesta salvaje”. Aquí la textura es clara y el ritmo y entonación también de Víctor al cantar se hace más que evidente. Una buena pieza que abunda en la hermandad latina que desde el comienzo de la obra llevan planteando Los Coyotes. Tras este tema tan de raíces mexicanas y de tan buen ánimo se da paso al tema más orgulloso en conjunto de la obra. Si en su letra “¡Mira cómo tiemblo!” ya mostraba una actitud de llevar la cabeza bien alta, aquí también se muestra en la melodía y en la forma de cantar de Víctor, puesto que en “¡Mira cómo tiemblo!” casi se podía intuir un derrumbamiento interno, y una actitud solo de fachada ante un envite así. Los coros son los que se encargan de decir ese “si te he de llorar” y Víctor espeta ese “prefiero que sea ahora”. Llegando al final de la obra o alcanzándolo si habláramos de la primera edición del disco en su día, nos encontramos con la proclama de unidad hispano-portuguesa vista en “Lenga-lenga”. Una versión que está cantada en portugués y castellano y en la que en claro español Víctor narra: “el día en que España y Portugal se miren cara a cara, le den la espalda a Europa y se consideren un país más del tercer mundo… Ese día eu vou cantar, ese día eu vou bailar”. Un tema animado, movidito y muy alegre. Me encanta esta pista y no se imaginan lo gracioso que fue escucharlo en la playa de Faro (Portugal) el último fin de semana del mes de junio de este 2010. El otro tema que se añadió al listado original de canciones fue el single, del que era precisamente cara b (menuda cara b) “300 kg.”, “Aquí estoy de nuevo”, que por mucho single que fuera, la considero de menor acierto que casi todas las piezas de la obra, incluyendo la canción que la secundaba en su edición como single. No obstante, es muy bueno que esta pieza esté incluida ya que muestra de forma muy evidente las influencias rockabilly del grupo. Por ello, como epílogo tras la fiesta hispano-portuguesa de “Lenga-lenga”, se perfila como un epílogo discreto para rubricar uno de los discos más olvidados de los 80 de forma injusta en la actualidad.

“Mujer Y Sentimiento” supuso la concreción discográfica de Los Coyotes y el punto de partida de su mayor actividad musical. Después de este trabajo llegarían discos de buena factura como “Las Calientes Noches Del Barrio”, con un título más que evocador, y “De Color De Rosa”. “Las Calientes Noches Del Barrio” tiene un halo más rockero en parte debido a “La estación del amor”, con su macarra clip (fijarse bien en la actitud de Víctor y su atuendo) y su portada tan acorde con Víctor Coyote en actitud tan desafiante.

“De Color De Rosa” es un disco parecido en su concepto al que hoy hemos propuesto, pero más normalizado y con menos ímpetu en su sonido, disponiendo de una producción más trabajada, pero que por otro lado le resta frescura e intensidad. No obstante, no nos confundamos con estas palabras, “De Color De Rosa” es un más que aceptable lp. Canciones como la animada y fiestera “Esta noche me voy a bailar” y otros temas como la propia “De color de rosa”, “Lo que dice Mary” u otra de controvertido título “Las chicas de las revistas guarras”, muestran ese toque chuleta que destilaban Los Coyotes en aquellos días partiendo de su estética rockabilly y nos hacía dudar si Víctor Aparicio en lugar de ser gallego, fuera más bien madrileño castizo del mismo barrio de Chamberí o Lavapiés.

Los finales de los 80 y comienzos de los 90, ya lo hemos comentado muchas veces, fueron poco amables con las bandas surgidas o asociadas a La Movida. Y Los Coyotes no fueron una excepción. El grupo se separó, aunque al igual que hacen compañeros de generación y subversión como Glutamato Ye-Yé, de vez en cuando se reúnen para dar algún concierto sorpresa en la sala El Sol. Estaré atento para no perdérmelo la próxima vez que se alineen los planetas y se junten Los Coyotes para reverdecer laureles durante una noche. Víctor Aparicio sigue haciendo carrera en solitario musical y artística igualmente en el terreno de la pintura por ejemplo.

1985 era un buen tiempo para la música española, aunque realmente eran días en los que La Movida comenzaba a palidecer. Este “Mujer Y Sentimiento” nos muestra un disco animado, que no deja indiferente en el contenido de letra y que además te invita a bailar en muchos momentos. El disco tiene 2 portadas reconocidas. Por un lado está la que yo conocí primero que muestra el rostro de una mujer por encima del agua, y luego está la portada clásica con una mujer de rasgos latinos delante de un paisaje que evoca a un volcán. Esta última efectivamente es más adecuada, ya que la música de Los Coyotes en este disco puede evocarnos perfectamente a un cráter en completa erupción. No obstante, plásticamente resulta más bella la portada de la reedición. La de la reedición figura mediada el párrafo del análisis del disco (como ya es tradición) y, como es un caso especial, les dejo aquí abajo la portada original para que también la conozcan.La Movida no solamente fueron Alaska, Radio Futura o Nacha Pop. Hay propuestas que son menos populares y recordadas a día de hoy que merecen la misma pena o más a ratos que los reconocidos y siempre presentes. Los Coyotes son un ejemplo de ello y por eso no hay que dejar de lado el trabajo que sacaron adelante en su día, tanto por el contenido de sus textos como sus melodías empleadas. Además, es un grupo que desprendía mucho carisma a través del simpático macarra que era su líder Víctor Aparicio. Eso siempre suma.

No exagero a la hora de decirles que este “Mujer Y Sentimiento” es uno de los mejores 20 discos editados en los años 80 en nuestro país. Un clásico que no deben perder de vista y si no lo conocen aún (como creo que les sucederá a la mayoría), ya están haciendo lo que precisen para hacerse con él de la forma que sea para disfrutar de sus ritmos cálidos, latinos y de las acertadas letras e historias narradas por un inspirado Víctor Coyote, no solo a la hora de escribir, sino también a la hora de mostrarse ante el micrófono.
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martes, 21 de septiembre de 2010

Discos, música y reflexiones estrena su 2ª temporada en la radio

Llegó la hora. Este miércoles 22 de septiembre a las 22.00h en el 107.4 fm si te encuentras en Alcalá de Henares o en http://www.ruah.es/online.html a través de internet, dará comienzo la 2ª temporada en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) de “Discos, música y reflexiones”.

La dinámica del programa seguirá siendo la misma que hubo en la 1ª temporada, a través de la cuál acercaremos a la audiencia de RUAH y a los seguidores del blog que escuchen los podcast la escucha y análisis de discos completos de grupos o artistas.

Igualmente, en esta nueva temporada confiamos seguir consiguiendo más entrevistas con las bandas protagonistas de los programas. De esa forma, intentaremos ofrecer más programas especiales como los que llevamos a cabo en la 1ª temporada que finalizó en junio de este año, en la que tuvimos invitados tan especiales como Sean Frutos del grupo Second o Alberto Comesaña de Amistades Peligrosas.

En el apartado de novedades, hemos cambiado la música de fondo que nos acompaña en las locuciones y también es probable que se lleve a cabo una permuta en el día y horario de emisión. No obstante, de momento para el estreno de esta 2ª temporada no hay variación, por lo que os esperamos a las 22.00h este miércoles 22 en http://www.ruah.es/online.html o en el 107.4 fm si os encontráis en Alcalá de Henares. No os lo perdáis.

Nuestro primer programa de esta 2ª temporada estará dedicado al gran cantante Tino Casal y a su disco “Hielo Rojo” de 1984. Un programa que, de forma más que especial, se emite justo el día en que se cumplen 19 años exactos del fallecimiento de Casal en lamentable accidente de circulación un 22 de septiembre de 1991. Sirva como sentido homenaje simbólico a este incomparable artista nacional; estuvimos trabajando duro para conseguir que alguien del entorno de Casal participara en nuestro espacio, pero por desgracia no fue posible.

Esperamos que esta nueva temporada, que os traemos con toda la ilusión y ganas del mundo, os agrade y que estéis con nosotros escuchándonos en las ondas. Hasta que a las 22.00h de este miércoles 22 dé comienzo la nueva temporada nuestro espacio, como siempre decimos, sean buenos y disfruten de la música.
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sábado, 18 de septiembre de 2010

Concierto Supertramp. Madrid (15-09-2010)

Abrimos fuego con el concierto de Hombres G hace un par de semanas de lo que va a ser un otoño repleto de eventos a los que un servidor de ustedes va a poder acudir. Realmente, éste del que aquí les hablo, iba a ser el primero de la serie, ya que el de David Summers y sus compañeros fue una improvisación de última hora. Me costó animarme a ir a ver a Supertramp, debido a varios motivos que me echaban para atrás; por un lado que el concierto se celebrara en miércoles en plena semana laboral de madrugones, por otro que nadie me acompañara, además se sumaba el hecho de que el concierto de Davies, Helliwell, Siebenberg y sus acompañantes en escena era el más caro en cuantía de los previstos para asistir. Aún así, la balanza se desniveló a favor de la asistencia por 2 causas principales: la grata experiencia que viví hace 8 años en el Palacio Vistalegre y el hecho de que probablemente sea la última vez que estos gigantes del rock pasen por Madrid, debido a su edad.

Precisamente por la experiencia previa de hace 8 años y de otros conciertos como el de Madness, intuí que no haría falta madrugar mucho en la cola para conseguir un buen lugar en pista para ver el concierto. Además, no les voy a explicar otra vez el asunto de la cercanía al escenario, las cámaras de fotos y los empleados de seguridad, con lo que resumiendo, para una 8ª fila, con llegar a las 19.30h más que de sobra. Por otro lado, y debido a los problemas ya surgidos en 2 ocasiones con el tema de la tarjeta de mi cámara digital (en el concierto de Sôber y en el de Hombres G), iba con más miedo que el que se tiene a un nublado sobre si después del trabajo fotográfico, todo se fuera al traste por un inoportuno error informático.

Con todo, los planes salieron como estaba previsto y llegando al Palacio de los Deportes sobre las 20h, conseguí sin despeinarme, sin aguantar colas y dando un relajado paseo hacia la pista (menudas carreras frenéticas he vivido en otros conciertos por las entrañas de este recinto) una 4-5ª fila, como es costumbre un poco ladeado hacia la izquierda según miras al escenario. Otros días he llegado mucho más temprano al recinto, soportando hasta 3 horas de espera en cola fuera del recinto, pero sin embargo en esta ocasión se me hizo el triple de tediosa la hora y media que hubo de espera hasta que empezara el show. Los motivos supongo que principalmente serían la falta de conversación con algún otro asistente, que normalmente suele darse, y por otro la ausencia de teloneros. Con ello, y siguiendo la tendencia de muchos de los espectadores que ya se encontraban en el interior copando las primeras filas, me senté/tumbé en el suelo (como ya pasó hace 8 años), para posteriormente poder aguantar mejor el tiempo de pie que durara el concierto.

Es raro que unos caballeros como son Supertramp no cumplan a rajatabla la puntualidad escrupulosa de la hora del comienzo, pero así fue ya que Davies, Helliwell, los Siebenberg y el resto de músicos aparecieron en escena con exactamente 10 minutos de retraso. A su favor hay que decir que respecto al aspecto físico de los mismos hace 8 años, noté pocos cambios en Davies y Helliwell, pero sí que vi algo más envejecido a Bob Siebenberg. Asunto fotos: me confié y pensaba que del día de Hombres G quedaría batería suficiente para aguantar todo el concierto; me equivocaba, puesto que antes de llegar al ecuador del mismo, la cámara se quedó sin gasolina. Una pena, ya que ciertos momentos graciosos como cuando John salió con un embudo auditivo con las palabras “Right” y “Quite right” para “Bloody well right” no pudieron quedar inmortalizadas por un servidor, pero sí que pude realizar una buena tanda de fotos hasta que dio de sí la batería, las cuales les voy intercalando “From now on”.Me dejó algo descolocado que el comienzo del show viniera de la mano de la cara b “You started laughing” y que tras la misma se diera paso a la apertura del disco “Breakfast In America” “Gone Hollywood”. No obstante, en este apartado Supertramp demuestran que van sobre seguro y no precisan de uno de sus grandes bombazos para comenzar sus shows. Y eso, muchas veces lo he comentado, se agradece, ya que el público está ansioso y cualquier tema es bien recibido para la apertura del show. Me sorprendió no obstante el hecho de la inclusión de “Gone Hollywood”, ya que creo recordar que en su concierto de 2002 en el Palacio Vistalegre no la incluyeron y no era habitual en sus set list; supongo que de aquí vendrá el nombre de la gira “The Hits And More”.Se empezó a pisar el acelerador pronto gracias a la temprana aparición de “Cannonball”. Tema celebrado por muchos y primer éxito de la era post-Roger Hogdson, que perteneció al notable lp “Brother Where You Bound”; un disco muy infravalorado a día de hoy, pero que es una obra excelente. Cuando regresemos a Supertramp para revisar alguno de sus discos, ya que hasta la fecha solamente nos hemos metido con “Even In The Quietest Moments…”, probablemente no a mucho tardar, es posible que éste trabajo sea el que elija. Y es que escuchar en directo esta trepidante canción y dentro de la misma las notas de viento situadas en ciertos momentos con esos latigazos de percusión es una experiencia altamente satisfactoria.Luego, al final de la crónica les dejo el set list en orden para que se hagan la idea cronológica de lo que fue el show, pero hoy no seguiré una estructura lineal, sino que iré más bien por bloques. Hablemos de ausencias; primero lo medianamente reprochable para poder terminar con buen sabor de boca. Hubo varios discos olvidados. Como casi siempre del disco de debut y de “Indelebly Stamped” no hubo ni rastro, pero sí que me chocó más que de 2 discos con temas muy interesantes como “Free As A Bird” o “Some Things Never Change” no apareció ni una sola pieza. Me resulta doloroso no haber escuchado en las 2 ocasiones que he visto a Supertramp la grandiosa y movidita “I’m begging you” y en 2002 no acierto a confirmar si la propia “Free as a bird” hizo acto de presencia. En aquel show de la primavera de 2002 sí que se tocó “You win, I lose” del regreso de 1997 “Some Thing Never Change”, pero sin embargo se han olvidado las 2 veces del tema con el que me conecté a Supertramp, la acertada (bajo mi punto de vista) “Listen to me please”. El único detalle que hubo o guiño mejor dicho a aquel acertado regreso de 1997 fue que tras la representación en el telón de fondo del universo y los barrotes de “Crime Of The Century” vagando por el mismo al interpretarse el tema de mismo título como cierre del show, se continuó la proyección y se vio a ese matrimonio septuagenario tomando el té en la luna, charlando animosamente.Con un repertorio tan amplio se puede pedir mucho a Supertramp, y, claro, si no quieres irte a un concierto de 3 horas de duración del tipo de Springsteen o The Cure, es imposible meter tantos hits en 2 horas. Se echó, o yo al menos eché de menos “Hide in your shell” de “Crime Of The Century” (de las pocas de dicho disco que no se tocaron), “Lover boy” de “Even In The Quietest Moments…” y por supuesto “Fool’s overture” de dicho trabajo; un tema que no suelen incluir por ser tan personal de Hogdson y que lastimosamente, como me ha sucedido con “I’m begging you”, me he perdido en las 2 ocasiones. Se puede pedir más como las citadas ausencias de “Free As A Bird” o de “Some Thing Never Change”, añadiendo algún “Better days” de “Brother Where You Bound”, pero lo dicho: es imposible hacer hueco a todas estas piezas sin renunciar a algún otro tema de mayor calado popular. Quizás el reemplazo se podría haber llevado a cabo con “Put on your old brown shoes” o “You started laughing”, desde mi punto de vista y gusto personal, pero bueno. También se pasó por alto el último disco de estudio, aquel que supuso la gira de 2002 titulado “Slow Motion”, el cuál pasó de puntillas en su día y no fue echado en falta por mucha gente que casi abarrotaba el recinto del Palacio de los Deportes.Y esto en el apartado de las ausencias, pasemos ahora a lo bueno. Los momentos culminantes de la noche, traducidos en las canciones que mejor sonaron o que mejor acogida tuvieron, fueron “Cannonball”, que tras sus primeros compases metió a la gente de lleno en el show, “From now on”, la cual de misma forma con sus primeras notas de piano provocó el clamor popular y a la postre en sus últimos compases hermanó al Palacio de los Deportes que coreó sus últimas frases, “Dreamer” en los bises (por cierto, se repartía un panfleto promocional de Roger Hogdson en el que se invitaba a la descarga gratuita de una nueva versión que ha firmado el ex-componente de la banda recientemente) y también se recibió con mucho ánimo “It’s raining again” de “Famous last words”.En lo personal, me tocó mucho la fibra sensible el momento que quizás más esperaba de la noche junto a “Cannonball”, que fue el protagonizado a solas por el fenomenal Rick Davies en su piano de cola, comiéndose el Palacio de los Deportes enterito al interpretar la preciosa balada “Downstream”, cuando ya se enfilaba la 2ª mitad del show. Nuevamente se quedó a solas, iluminado por un haz de luz, al estilo de lo que hizo hace 8 años en el tour “One More For The Road” en el Palacio Vistalegre; en la revisión del disco “Even In The Quietest Moments…” de hace ya tiempo atrás, ya mencioné que en su día aún no conocía la canción y escucharla en directo fue sobrecogedor. Aquel impacto primerizo fue incomparable, pero volver a ver a Rick solo ante el piano tocando y cantando este temazo fue algo muy especial. En la siguiente imagen podemos ver a Rick muy concentrado en sus teclados.En efecto fue una sucesión de éxitos, y lo que más llamaba la atención es que el grupo cuando cogía carrerilla con un disco, no lo soltaba durante los siguientes temas. Fue el caso de “From now on”, “Downstream” y “Give a little bit” en mitad del concierto, las cuales pertenecen todas a “Even In The Quietest Moments…” o el único bis que se llevó a cabo, que fue monopolizado por “Crime Of The Century” y sus temazos “School”, “Dreamer” y la colosal canción título como final que nos dejó sin aliento, con esa ya mítica melodía de piano, con esas notas de sonido tan melancólico. Ante un final así, has de rendirte, y ahora mismo no recuerdo muy bien si en Vistalegre en 2002 también se finalizó así.De forma intercalada fueron cayendo otros bombazos de discos como “Breakfast In America” con la canción que le da título, “The logical song”, “Goodbye stranger” y “Take the long way home” como estandartes; ya mencionamos que al comienzo del show se situó también “Gone Hollywood”. El lp “Crisis? What Crisis?” de 1975 también fue bien tratado, ya que se rescataron temas como “Poor boy”, “Ain’t nobody but me”, la cual fue muy bien recibida también por la audiencia (que se me olvidaba), y como no, la genial y acelerada a ratos “Another man’s woman” con ese final tan trepidante y ese estribillo tan endiablado; sí, esta canción, no podía ser de otra manera, también se me olvidaba, fue muy celebrada por la audiencia cuando retumbó en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.Sonó realmente bien “Rudy” en la parte final del show. Un tema con tantos cambios rítmicos, tan emotiva a ratos y sumamente elaborada, es claramente una pieza difícil de ejecutar correctamente en el directo, pero Supertramp demostraron que están en plena forma, haciendo una soberbia representación de la misma que me dejó particularmente maravillado. Creo que se repitió la representación del viaje en tren sobre el telón de fondo, lo cual acompaña excelentemente a este tema en su parte final sobre todo. En lo que a las imágenes dispuestas sobre el telón de fondo, además de “Rudy”, destacaron la ya comentada representación del espacio de “Crime Of The Century” y las imágenes de Hollywood en “Gone Hollywood”, las cuales pueden ver en la foto que se sitúa debajo del presente párrafo. Un punto a favor de la organización fue la simple inclusión de 2 pantallas gigantes a cada lado del escenario para que la gente dispuesta lejos del mismo pudiera llegar a distinguir el rostro de los componentes o en algunas ocasiones poder comprobar como Rick Davies tocaba de forma magistral su piano de cola, de forma endiablada.Fueron 2 horas y 10 minutos de show, que cumplieron con las expectativas, pero que salvo alguna variación como excluir temas de sus 2 últimos discos de estudio “Some Things Never Change” y “Slow Motion”, poco varió en su set list respecto a su espectáculo de hace 8 años. En tanto a la formación, creo que de lo poco que se produjo en tanto a variaciones fue la baja de Mark Hart, nuevamente implicado en Crowded House. Del resto de la formación hubo algún cambio, destacando las tareas vocales de Jesse Siebenberg a las voces en algunas ocasiones, aunque no sería el único de los músicos en escena que se encargaría de interpretar los temas vocales de Roger Hogdson. Abajo pueden ver a Jesse al piano de cola y a las voces.Al bueno de su padre Bob Siebenberg, se le veía poco en la batería, dispuesto muy atrás en el escenario y casi completamente oculto por los platillos de la misma. Apareció muy elegante, con un chaleco y fue el miembro que vi más envejecido respecto a 2002; también hay que decir que en aquel concierto parecía todavía un chaval, ahora las canas y algún kilo de más le han acabado echando más años a su apariencia física para ponerse más acorde con su edad real. Abajo, la mejor foto que pude sacarle a Bob; y es que no olvidemos que me quedé pronto sin batería, con lo que no pude atinar demasiado.John Helliwell fue nuevamente el maestro de ceremonias y el encargado de dirigirse a la audiencia en un exquisito y perfectamente entendible inglés. No he escuchado a un componente de una banda dirigiéndose al público de forma tan clara y cristalina de tal forma que alguien con una capacidad comprensiva de inglés mínima, podía entender perfectamente al sr. Helliwell. Tuvo 2 momentos de charla con la audiencia. El primero sirvió para decirnos que estaba muy contento de estar en España, porque le gusta mucho nuestra comida, pero que tenía que decirnos que nuestra comida es la 2ª mejor del mundo (aquí comenzaron algunos abucheos en plan de broma de la audiencia), puntualizando acto seguido que es la 2ª mejor del mundo después de su “Desayuno en América”, para así dar paso a este clásico imperecedero del grupo. Su otro momento de gloria fue antes de sonar “Give a little bit”, y sirvió para explicar que cuando aún no era componente del grupo y estaba loco por que le admitieran, cuando iba a verles tocar le gustaba mucho este tema que sonaba realmente bien. Por lo visto la composición data de mucho tiempo antes de “Even In The Quietest Moments…” de 1977, disco en el que sería editado; nunca te irás a la cama sin saber algo nuevo. Y, bueno, sí, hubo un 3er. momento de lucimiento de John, pero para un seguidor rojiblanco como yo tampoco es que me hiciera mucha gracia ver a John Helliwell mostrando una camiseta firmada por todo el equipo del Real Madrid al público. Un sector cercano a mi comenzó a corear “¡Atleti! ¡Atleti!” y yo, claro, me sumé a la broma. John apareció en escena cuando salió todo el grupo, con una copa de vino en mano, brindando ante la audiencia (también destacó que le gustaba nuestro vino cuando hizo la intro de “Breakfast In America”, momento que podrán ver en la próxima instantánea) y estuvo nuevamente muy elegante con su americana, muy acertado en sus instrumentos de viento y moviéndose y bailando por el escenario cuando no tenía que dar el do de pecho en sus secciones de viento. No faltó, como no, ese sonido despendolado tan característico de “The Logical Song”, lo que pasa es que, cosas de la mesa de mezclas, tampoco sonó muy fuerte como otras veces.Y del alma matter del grupo, el gran Rick Davies, ¿qué decir? Pues que estuvo sensacional tocando el piano, el teclado y cantando las canciones que le corresponden. Además, me di cuenta que de forma muy estratégica, se alternaba mucho el apartado vocal entre Rick y el resto de componentes a los que había encomendada tarea la micro. De esta forma, cada vez que Rick retornaba al primer plano, se le recibía cada vez con más ganas. Son impagables las muecas que Rick pone al tocar y cantar, mirando al público como asintiendo sobre lo que está haciendo y sobre todo es increíble verle el brío y la entrega con la que toca y la rabia que en ciertos momentos pone al cantar. Salió muy sobrio, con una camisa blanca y pantalón oscuro y por él, al igual que con John, parece que no pasan los años, ya que le vi igual que hace unos años atrás; quizás con alguna cana más, pero casi igual. No aparenta ni en broma los 66 años que ya tiene.Tras los últimos compases de “Crime Of The Century”, el grupo se marchó sin despedirse una vez más, lo cual nos hizo creer que podría haber habido un 2º bis, cosa que no ocurrió. Se despidieron justo al terminar la parte troncal del show tras “Goodbye stranger” y poco antes John Helliwell se encargo de presentar a los músicos que formaron parte del espectáculo. Fue más que suficiente. Creo que superó en duración al show de hace 8 años y en general el grupo de canciones escogidas recogió lo más exitoso de Supertramp en su trayectoria. Quizás les faltó algo de riesgo en la elección, pero creo que esta percepción estriba en que a un servidor, como he descrito unos párrafos arriba, le gustan temas muy particulares de la trayectoria de la banda. Conseguí hacerme con un set list (uno más para la colección) al pedírselo a uno de los roadies que estaba faenando recogiendo todo al finalizar el show; arriba les he dejado una foto del mismo, para que así sepan el orden y las canciones que hicieron acto de presencia la noche del pasado miércoles 15 de septiembre en el Palacio de los Deportes. Al filo de la medianoche me afané en salir lo antes posible del recinto y enfilar la Av. América, ya que al día siguiente había que madrugar. A continuación una foto que muestra las secciones de viento comandadas por el maestro John Helliwell.Este concierto tiene para mí una sensación muy especial. Un “no sé qué” que en parte me entristece. Esto estriba en que quizás sea la última vez que vea a Supertramp en directo. No está claro, ni se ha promocionado así la gira, pero es probable que debido a la edad de los componentes nos encontremos ante su último tour. Lo viví en parte como una despedida y eso siempre tiene su punto especial, lo cual le suma emoción, pero te deja un poso de cierta angustia que te entristece (a lo que supongo también se sumaría el hecho de que el concierto se celebre al final del verano). No obstante, he tenido la suerte de ver a esta fenomenal banda en 2 ocasiones, y aunque no haya sido con la formación clásica, la que incluía a Roger Hogdson y a Dougie Thompson, es algo que no todo el mundo puede decir.Fue un concierto excelente, generoso en cantidad de canciones y duración y con una perfección instrumental que estuvo cuidada al detalle. Además, en los 2 conciertos de Supertramp, aún estando repletos los recintos donde se han celebrado, nunca he sufrido apreturas y agobios, pudiéndote mover y bailar a tu gusto (no se imaginan lo que se agradece en estos eventos). El carisma que desprende esta banda, sobre todo por sus 2 líderes en escena, Rick Davies que, sin necesidad de hablar mucho, con sus gestos hacia el público lo dice todo y John Helliwell con sus amables interacciones con la audiencia, y confirmándose como el 3º de a bordo histórico de Supertramp, hace que el show se impregne de una esencia que magnifica si cabe aún más la música que emana del grupo. No sé si volveré a verlos más, pero quisiera terminar el artículo agradeciendo a Supertramp estos 2 conciertos que he vivido en su compañía. Si aún les queda una bala en la recámara, tengan por seguro que volveré a asistir. Siempre merece la pena.
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Kate Bush - Hounds Of Love (1985)

Es tiempo de regreso, de vuelta a las rutinas anuales tras el anhelado descanso vacacional, y en “Discos, música y reflexiones”, también es tiempo de regreso, pero más bien referido a echar la vista atrás y recuperar a artistas y bandas que ya debutaron, revisión de disco mediante, en el blog. Y es que llevaba ya varios meses buscando el momento idóneo para que la gran dama del rock británico Kate Bush volviera a pasar por nuestros dominios. Para el disco que he elegido de su trayectoria, creo que hubiera sido más acertado hablar sobre él en febrero, pero como no quería esperar tanto, y aunque estas fechas no es que vengan a qué, ni a no qué, me he dicho ¿para qué esperar más?

Recordemos que hace ya un tiempo atrás, Kate desfiló por la bitácora de la mano de lo que fue su 3er. álbum titulado “Never For Ever”. Un disco que ya marcaba una evolución respecto a los 2 primeros trabajos de la artista, que eran bastante similares en tanto a sonidos y melodías, sin dejar de incluir ciertas maravillas en forma de canción.

Tras aquel disco de cierta buena acogida comercial, gracias a singles como “Babooshka”, llegaría el turno de su álbum más controvertido y peor entendido “The Dreaming”. Aquel exorcismo musical en su día le valió a Kate más de algún disgusto, aunque a la larga esté considerado como su mejor entrega en dura pugna con la que revisaremos esta semana, que fue el que le tomaría el relevo en 1985.

Pero no hay que perder de vista el momento que vivía la artista, y aquella mala acogida de la crítica de “The Dreaming” hizo que Kate ya comenzara a tardar su tiempo en editar disco. Pasarían 3 años hasta que Kate volviera con nuevo material, cuando en aquellos años los artistas y bandas iban a ritmo de disco editado por año. Kate Bush regresó con más fuerza y seguridad que nunca, con un lp bajo el brazo de una calidad exagerada, que la volvería a encumbrar como figura de la música. El disco se tituló “Hounds Of Love”, y lo mejor de todo es que este álbum triunfaría sin necesidad de apoyarse en la comercialidad, en unos días en los que lo inmediato se ganaba los favores de la audiencia media. Es una obra compleja y extensa, bastante difícil de analizar por otro lado, por lo que vamos a ir entrando poco a poco en las composiciones que incluye el que fuera el 5º trabajo de estudio de Kate Bush.

No escatimamos en entrega y potencial para empezar con la escucha. Se abre fuego con el single “Running up that hill (a deal with god)”. Esta canción se trata también del tema con el que Kate me terminó de conquistar. Recuerdo haber dado con esta sensacional pieza a través del visionado de su videoclip en el programa So 80’s de la cadena Vh1 en diciembre o noviembre de 2001. La luz tan genuina de la década de los 80 de las imágenes y sobre todo los sonidos tan peculiares de ciertas notas que se elevaban sobre la fuerte percusión y base rítmica del tema, fueron los 2 aspectos audiovisuales que me llamaron especialmente la atención (por no citar la brutal coreografía y baile que Kate se marca con su compañero de video). Sobre todo esos sonidos que no sé si eran de un teclado o de un instrumento más enrevesado (de los que gusta Kate usar), es lo que me enganchó desde su primera escucha. Kate entra al micrófono de forma atropellada diciendo “no me duele, quieres sentir como siente, quieres saber, saber que no me duele, quieres saber sobre el trato que estoy haciendo…”. En realidad, esta canción a priori se iba a titular “A deal with god”, pero terminó llamándose “Running up that hill” con ese apéndice entre paréntesis. Ese “trato con Dios” viene a intentar separar las fronteras entre 2 personas, dos mundos separados. De hecho se representa perfectamente en el clip grabado, con Kate intentando llegar a su pareja de baile chocando con gente que anda en sentido contrario al suyo. Su atmósfera tan emotiva y ampulosa simplemente deja sin aliento tras escucharla. Un clásico absoluto, que resiste a mil y una escuchas a las que le sometas. Una buena canción de esta primera parte, y la 3ª en discordia tras “Cloudbusting” y “Running up that hill”, es el tema que propiamente da título al disco. “Hounds of love” es una composición acelerada, con una emotiva melodía, que nuevamente tiene una carga de percusión y una base rítmica bastante rotunda y con una Kate que canta con un arrojo y un sentimiento espectacular. El componente vocal coral nuevamente es acertado y también llama la atención ese video en el que Kate sale corriendo o huyendo de la mano de un hombre, pasando por distintos lugares como fiestas, bosques en mitad de la noche, etc. De la 1ª parte de “Hounds Of Love”, el tema que menos me llama la atención es “The big sky”. En parte me sucede como con “All around the world” del disco “Be Here Now” de Oasis. No es que sea un mal tema, sino que se me hace algo pesado y repetitivo. De igual forma, ambas canciones tuvieron sus versiones alternativas instrumentales, ya fuera en un reprise o en un 12”. Lo único que me llama la atención de “The big sky” es la fuerza con la que Kate se muestra en ciertos puntos, pero por ejemplo los coros que tan magistrales resultarán en “Cloudbusting”, aquí son bastante huecos. Tras tanta carga emocional, conviene relajarse y Kate nos traslada a una tranquila habitación en forma de la canción “Mother stands for comfort”. Una composición lenta e íntima, que vuelve a estar impregnada de ese halo de misterio y encanto a partes iguales que destila Kate en sus canciones. Otro gran momento lo supone la brutal “Cloudbusting”. Fue también un rutilante single, acompañado de un inolvidable videoclip con colaboración estelar del actor Donald Sutherland en el que Kate hacía de su hija en el video donde Donald encarna a un científico que trabaja en una máquina capaz de cambiar el tiempo. Es una canción llena de sentimiento, más allá de la historia de admiración y amor de una hija hacia su padre, también en su orquestación, la cual incluye unos brutales coros en la parte final que personalmente me encantan y encandilan. El sonido de texturas en parte medievales, gracias a numerosos arreglos de cuerda, es otro tanto a favor de Kate. El estribillo, no siendo muy marcado y poco pop, resulta de una fuerza brutal, gracias a los envites de las secciones de cuerda y sobre todo la solemnidad de Kate a la voz y los versos que canta: “pero cada vez que llueve, tú estás aquí en mi cabeza, como si el sol se abriera paso. ¡Oh! Sé que algo bueno va a suceder, no sé cuando, solamente digo que va a suceder…”. Es una de las 5 mejores composiciones de Kate en toda su trayectoria, bajo mi punto de vista, junto a “Wuthering heights” (de “The Kick Inside”), “Night of the swallow” (de “The Dreaming”), “Running up that hill (a deal with God)” (del presente disco), “Experiment IV” (la inédita composición del recopilatorio “Hounds Of Love”) y “Sunset” (de su último disco “Aerial”). Y aquí termina la parte más pop del disco, sin haber sido un ejemplo descarado de comercialidad.Ahora entramos en la parte conceptual del disco que vino a llamarse “The Ninth Wave”, en la que Kate aborda los diversos estados de tránsito a los que es sometida una mujer a través de sus experiencias. No podemos empezar esta 2ª parte de la obra de mejor forma, puesto que ahora es turno de escuchar “And dream of sheep”. Un tema que es ejemplo de la mayor dulzura de Kate dentro del disco, y que partiendo de la inocencia y del desnudismo de los orígenes musicales de Kate, escudada en melodías cristalinas de piano, se complementa de ciertos elementos orquestales de fondo para darle al tema su dosis adicional de solemnidad. Una preciosa canción que sirve para abrirnos camino en un tempestuoso viaje, que en ciertos pasajes nos va a recordar al anterior trabajo de Kate Bush “The Dreaming”. Y en verdad, tras esta suave ensoñación se empieza a cerrar el cielo, llenándose de nubes a medida que anochece, al llegar a “Under ice”. La voz de Kate se vuelve misteriosa, existiendo a ratos incluso ciertos lamentos o quejidos dolorosos en la parte final, dispuestos sobre una melodía de cuerda de corte bastante oscuro. El verdadero exorcismo llegará sin embargo a continuación con “Waking the witch”, en el que efectivamente Kate va a “despertar a la bruja”. Y es curioso, ya que cuenta con una intro con unas notas inconexas vagamente bellas de piano, sobre la que se disponen voces diciendo “despiértate”. No podemos olvidar que esta 2ª mitad de “Hounds Of Love” titulada “The Ninth Wave” no deja de ser el discurrir a través de sus sueños de una mujer, desde que se queda dormida en “And dream of sheep”, hasta que despierta en “Hello earth” y termine encontrándose con “la niebla de la mañana”. Una sucesión de sueños, que más bien son pesadilla, como estamos pudiendo escuchar. Tras esta necesaria explicación para que entiendan la 2ª parte del disco, continuamos con “Waking the witch”. Sin embargo, tras esas notas de piano sueltas y de textura tan ligera, imprecisa y bella, nos entra de golpe una instrumentación arrolladora que nos avasalla, con un ritmo de sintetizador de base endiablado. Nuevamente existen elementos grotescos y brutales en la canción como pasaba en la previa “Get out of my house”, que ponía el apabullante cierre a “The Dreaming”. Un tremendo exorcismo, que desembocará en un renacer de matices celtas (reminiscencia otra vez de “The Dreaming”, en este caso de la excelsa “Night of the swallow”) concretado en “Jig of love”. Un tema de brutal intensidad y que a la par viene a darnos la sensación de un renacimiento tras el acongoje de “Waking the with” y el oscurantismo y nocturnidad de “Under ice”. No obstante, antes de “Jig of love”, nos encontramos a “Watching you without me”, que es un tema relajado, poco acorde con esta 2ª parte de valores tan extremos. Un medio tiempo que sirve como interludio entre tanta emoción y de tan variado tipo. Llegando al final de este particular viaje onírico al que se somete al personaje protagonista, nos encontramos con el final de la tormenta y vemos como los rayos de luz se abren paso entre los negros nubarrones que llegaron con “Under ice”. El título es revelador, “Hello earth”, y Kate regresa a la emotividad que nos eriza el pelo al escucharla. En cierta parte es como una vuelta a “And dream of sheep”, pero con una envoltura más celestial. Menos melodía de piano clásico, más efecto ambiental y en su parte final una especie de coros como del más allá, que le confieren ese matiz onírico y medio sacro. Cuando Kate “saluda a la tierra” en la canción, es simplemente sobrecogedor. El final del disco se le concede a un epílogo titulado “The morning fog”, con unas luminosas notas de guitarra, que ya definitivamente nos evocan, al menos a mi personalmente, a una verde pradera en mitad de la montaña a mediodía. Un servidor de ustedes se hizo con una edición especial remasterizada en febrero de 2002 que incluía una serie de temas extras como el citado extended versión (“Meteorological mix”, vaya coña…) de “The big sky”, o temas interesantísimos como la composición a capella “My lagan love”, el cual muestra a la perfección las virtudes vocales de la simpar y enorme Kate Bush.

Quizás simplemente apuntar que “Hounds Of Love” fue el encargado de bajar del nº1 ni más ni menos que al exitoso “Like A Virgin” de Madonna, sea suficiente para que se hagan una idea de la repercusión que alcanzó este disco en su día. Es una tremenda obra. De una altísima exigencia y una calidad desbordante. No es un disco inmediato, por ese motivo a día de hoy poca gente lo recuerda (más allá de los que estamos enganchados a Kate) y muchas de las nuevas generaciones desconocen su existencia.

La portada es de una belleza y una sencillez exquisita al disponerse una foto de Kate en la cual se muestra preciosa, con una envoltura y unos tonos morados como si de un hada se tratase, enmarcada en un fondo blanco. De igual forma, los videoclips grabados son increíbles, destacando el de “Running up that hill (A deal with God)” en el que Kate se marca unos pasos de baile con otro bailarín realmente sensacionales, en una habitación con esas luces crepusculares moradas que se ven a través de los ventanales (no sé por qué me recuerda en algo el clip reciente de Shakira de su canción “Lo hecho está hecho”). Luego, esos desfiles de gente con las caretas de los 2 protagonistas (algo parecido se hizo en Madrid en la pasada “Noche En Blanco”) y el símbolo del arquero al final del video, también son marca imperecedera de la casa y de este video promocional. Y, ¿qué decir del video de “Cloudbusting” con Donald Sutherland como protagonista? Pues igual, una maravilla.

Con este disco, Kate superaría el mazazo que en su momento le supuso “The Dreaming” en tanto a crítica y acogida (aunque a la larga ese disco ha sido reconocido como merece). Terminaría de confirmarse como una grande de la música moderna y no como una estrella que fuera palideciendo después de su exitoso debut con “Wuthering heights”. Serían días de muchas apariciones de Kate en tv promocionando sus nuevas canciones (sobre todo “Running up that hill” y “Cloudbusting”), ya que para 1985 Kate llevaba retirada de los escenarios 5 años ni más ni menos.

Como epílogo glorioso de esta época dorada o este renacimiento/resurgir de Kate Bush, se editó el compacto y completo recopilatorio “The Whole Story” en 1986, con una interesante revisión de “Wuthering heights”, con el tono de voz de Kate en aquel momento, y sobre todo con un tema inédito monumental titulado “Experiment IV” con una inquietante historia que trata sobre un proyecto de crear una máquina que pueda matar con el sonido. El clip, que cuenta con un joven Hugh Laurie (más conocido como Dr. House), es de lo más interesante igualmente, con esa escenificación del experimento militar y Kate convertida a partes iguales en una especie de espíritu y en un monstruo. De esta canción hay que destacar sobre todo la brutal guitarra del malogrado Alan Murphy, y el misterio que causan otros elementos, sumado al acertado manierismo que aportan ciertas notas de violín.

El posterior disco de Kate, ya retrasado hasta 1989, “The Sensual World”, salvo un par de canciones, me parece el disco más flojo de la artista. Por contra, es uno de los discos tradicionalmente más valorados por la gente; tanto que hasta está incluido en el libro de los 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Pero, no avancemos más en la historia de Kate, puesto que pasará nuevamente por el blog en el futuro; aún nos quedan muchos discos de Kate Bush por revisar.

Tenía miedo de afrontar este artículo, ya que nos encontramos ante una gran obra, muy compleja y difícil de analizar. Me da la impresión de que me dejo mucho por contar y que podría haberlo hecho mejor, pero tampoco pretendo saturarles. La música habla por sí sola. Espero que “Hounds Of Love” satisfaga las expectativas tan altas que he podido generarles debido a este artículo. Kate Bush es mi artista femenina favorita, tanto por su música, su voz, su imagen, su universo misterioso que le rodea y también por su belleza, ¿por qué no decirlo?
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sábado, 11 de septiembre de 2010

R.E.M. - Automatic For The People (1992)

Desde hace ya un tiempo, meditaba retomar la discografía de la banda encabezada por Michael Stipe y volver a hablar de una de las obras que el grupo de Athens, Georgia R.E.M. ha editado a lo largo de sus casi 30 años de trayectoria. Dudaba entre varias opciones, pero el hecho de volver a escuchar una canción de su repertorio, debido a que la misma estaba incluida en el spot de una polémica serie que recientemente acaba de estrenar una cadena de tv, me terminó de aclarar las ideas. El tema en cuestión es “Everybody hurts”, por lo que hoy viajamos en el tiempo más de 3 lustros atrás, para comprobar como R.E.M. se movía a comienzos de la década de los 90.

Por el blog ya pasó hace casi 2 años el disco “Accelerate”, con el que en aquellos días R.E.M. eran actualidad al tratarse de su nuevo álbum recién salido del horno. Aquel disco rockero y bastante intenso editado en 2008, poco tiene que ver con la obra que vamos a analizar hoy. “Automatic For The People” se trataba del siguiente paso discográfico que tenía que dar la banda tras su definitiva explosión mediática gracias a su disco “Out Of Time”, de la mano de la imperecedera “Losing my religion”.

Es común que las grandes bandas de las 3 últimas décadas suelen mantener el tipo de forma bastante decente tras su considerada gran obra. Véanse U2 con “Achtung Baby” tras “The Joshua Tree”, Depeche Mode con “Songs Of Faith And Devotion” tras “Violator”, o The Cure con “Wish” tras “Disintegration”. R.E.M. no podían ser de otra manera y “Automatic For The People”, de hecho está considerado mejor obra incluso que el predecesor “Out Of Time”, disco nada baladí por otro lado, al incluir no solo “Losing my religion”, sino también otras piezas como “Shiny happy people”.

No obstante, “Losing my religion” terminó de confirmar a R.E.M. como un grupo de masas y otorgarles el estatus de estrellas internacionales de la música moderna. De esta forma, R.E.M. estaba en lo más alto de su carrera discográfica cuando afrontaban la grabación del disco que terminaría siendo “Automatic For The People”, editado un solo año después de “Out Of Time”.

El disco empieza con un tema de corte oscuro y con regusto country titulado “Drive”. La producción confiere un ligero eco a la voz de Mike, lo cual aporta cierta solemnidad. Los acordes de la guitarra de Buck muestran claramente esas influencias del género mencionado. No obstante, tras este inicio de factura sombría y reflexiva, damos paso a 2 temas de carácter más luminoso, como son “Try not to breath” y “The sidewinder sleeps tonight”. Estas 2 canciones suben progresivamente la intensidad de la carga amable y alegre, ya que “The sidewinder sleeps tonight” es una pieza sumamente rimbombante y que incluso nos hace ver a “Shiny happy people” como una composición apagada. Sin embargo, encontramos un contraste fuerte en el siguiente paso que da “Automatic For The People”. Llegamos a la pieza más sentida, emocional e intensa de la obra con distancia. “Everybody hurts” he de reconocer que es una canción que de primeras no me gustó especialmente, a pesar de que sí me llamara la atención su envoltura. Me impactó quizás más el videoclip en el que se ve a la gente hastiada soportando un monumental atasco en un nudo de carreteras. No ha sido hasta que una cadena de tv la ha rescatado para promocionar una polémica serie sobre un reciente accidente aéreo, como he mencionado al comienzo del artículo, cuando me he terminado de darme cuenta de su grandeza. Tenemos que reconocer que Stipe está sembrado en su apartado vocal y la orquestación triste y melancólica es una maravilla. “New Orleáns Instrumental No.1” es un curioso interludio para posteriormente dar paso a “Sweetness follow” que retorna a las maneras de la apertura de “Drive”. Un tema nuevamente reflexivo y profundo que es perfecto para digerir en casa solito y con buenos alimentos.Luego “Monty got a raw deal” muestra quizás uno de los momentos que con más facilidad pasan desapercibidos en el disco. De hecho, “Ignoreland” que le toma el testigo es una composición con una intensidad bastante notable, que quizás alcanza el punto más alto de energía dentro de “Automatic For The People”. Es probablemente de mis favoritas al tratarse simple y puramente de un tema rock, sin más. “Star me kitten” situada dentro del bando de las piezas más relajantes del disco, es de los mejores instantes de este palo que muestra la obra. Contrasta más si cabe al situarse tras el arrojo e intensidad mostrada por “Ignoreland”; además, es el perfecto paso previo para darnos de frente con una de las grandes canciones de R.E.M. de toda su trayectoria. “Man on the moon” es un single exitoso atípico. Su ritmo y carga instrumental, si se analiza detenidamente, no es paradigma de un tema que tenga posibilidades de pegar muy fuerte. No obstante, ahí reside su encanto, en una menor saturación instrumental sin llegar necesariamente al tono acústico, con unos acordes de guitarra brillantes y sobre todo con Mike Stipe enorme al micrófono. El clip que se grabó quizás sea el más mítico del grupo después del de “Losing my religion”, y en el mismo se ve a Stipe andando por el borde de una carretera en mitad del desierto del lejano oeste, terminando en un bar de carretera, en el que los clientes hacen playback de la canción. De igual forma, hará cosa de una década, dio título a una película protagonizada por Jim Carrey, a la que igualmente R.E.M. aportó una nueva canción, excelente por cierto, titulada “The Great Beyond”. Aunque fue single en su día, se puede considerar a día de hoy a “Nightswimming” como una joya oculta del disco. Es un placer encontrarse esta delicada y bonita pieza llegando al final de la obra, y sin duda va a ayudar inestimablemente a que nos quede un buen sabor tras finalizar de escuchar el disco al completo. Y es que es un hecho que todos los singles aparte de “Man on the moon” y “Everybody hurts”, quedaron eclipsados por estos últimos. Se da fin a este disco de tan alta exigencia con una bonita composición concretada en “Find the river”, que sin embargo palidece frente a su predecesora “Nightswimming”. Creo que hubiera sido mejor alterar el orden de las 2 últimas canciones, pero aún así, “Find the river” es una pieza bonita, que nos encandila gracias a sus sonidos, como esa armónica y por lo llevadero y lo ligero que resulta el estribillo.

Los años 90, y de forma más específica los comienzos, eran los tiempos en los que el grunge y Nirvana lideraban las corrientes musicales. Esto en parte provocaría el giro que R.E.M. tomarían en su siguiente trabajo de título “Monster”. Un sonido mucho más sucio, para estar acordes a lo que sonaba en aquellos días. Este trabajo, no sería tan bien entendido como sí lo fue “Automatic For The People”, y menos si cabe lo sería “New Adventures In Hi-Fi” de 1996. En aquellos años también llegaría el abandono del batería Bill Berry y el consecuente impacto que en su día causó su marcha de la banda.

Con “Up” de 1998, Stipe, Mills y Buck se confirmarían como una de las grandes bandas consolidadas, al dar salida al mercado a un disco muy decente, tras 2 publicaciones algo menos valoradas. “Lotus”, “Daysleeper” y “At my most beautiful” confirmarían un disco de lo más interesante. Algo largo, pero agradable de escuchar.

Sin embargo, el patinazo del a priori prometedor “Reveal” de 2001, debido a esa joya de canción que es “Imitation of life” (cuyo videoclip merecería un artículo algún día al uso del que realicé sobre el clip de “Down under” de Men At Work en el intercambio de colaboraciones de la pasada semana), haría que mucha gente perdiera la esperanza en R.E.M.. Y es que dicho disco, desde el fallido single “All the way to Reno” (la cual yo llamo en tono jocoso “All the way gorrino”), se desplomó y ciertamente, el resto del set list no merece mucho la pena.

Los de Athens se han terminado postulando como un grupo capaz de darnos alegrías puntuales con composiciones como “Bad day”, incluida en su recopilatorio de 2003 (un tema que llevaba siendo perfilado casi 15 años para entonces) o “Leaving New York” del lp “Around The Sun”, disco que no he llegado a escuchar, pero que fuentes fidedignas me han dicho que no es nada del otro mundo. “Accelerate”, sin embargo es un disco estupendo, y para ello pueden revisar el post que en su día se publicó en el blog.

Volviendo al disco que hoy nos atañe, para no perder la perspectiva, “Automatic For The People” es quizás la 2ª cima de la trayectoria de R.E.M.; un éxito que quizás no vuelvan a conseguir. En esos días, R.E.M. eran uno de los grupos con mayor repercusión mediática, lesión de seguidores y atención por parte de los medios. Por ello, es quizás el comienzo del descenso de la cumbre de la banda, ya que a partir de aquí serían considerados como un gran grupo que ya ha editado grandes trabajos y de los que poco se espera recibir en futuras producciones.

Tener en su interior piezas como la hiriente “Everybody hurts” y la muy acertada “Man on the moon”, es equivalente a disponer de 2 ases en la mano. Una garantía de triunfo a la que para nada desmerecen el resto de temas que los acompañan en el set list del lp. Como ejemplo de los días de mayor gloria de los R.E.M. y como álbum muy a tener en cuenta de la década de los 90 del pasado siglo, es impagable.
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sábado, 4 de septiembre de 2010

Concierto Hombres G. Alcalá de Henares (28-08-2010)

Ni de cerca el grupo formado por los carismáticos David Summers al bajo, Daniel Mezquita y Rafael Gutiérrez a las guitarras, y Javier Molina en la batería, es una de mis bandas favoritas. De hecho, no creo que estén siquiera entre mis 100 grupos favoritos. No obstante, no nos confundamos: esto no es óbice para que un puñado de canciones de su repertorio me gusten y para que reconozca que este cuarteto tiene un directo de lo más interesante.

De hecho, con el concierto que viví este pasado sábado en las fiestas de Alcalá de Henares, sede de la radio donde uno hace sus pinitos y flanes por las tardes (nuevo homenaje al gran Tino Casal en estas palabras), ya sumo 3 veces que me he pasado a ver a esta banda de gran éxito. La 1ª vez recuerdo que fue en un concierto exclusivo en la sala Joy Eslava un jueves por la noche en octubre de 2005. Gracias a unas invitaciones, conseguimos acceder al recinto sin pagar un solo duro, y realmente salí encantando de aquel concierto, pues estos chicos no escatiman en sus shows y ponen toda la carne en el asador, traducido en que en el set list no se olvidan ninguno de sus pelotazos en forma de canción.

Una experiencia distinta, respecto a aquella primera vez en la que el ambiente, a pesar de ser desaforado y muy fanático, era más íntimo y reducido, fue la que tuve ocasión de ver en mi municipio Torrejón de Ardoz, en las fiestas populares de junio de 2008. Con el recinto ferial abarrotado, los Hombres G se postularon como el grupo estrella de las fiestas, que suele ser el que se lleva la actuación del martes por la noche, como cierre perfecto o colofón a los 5 días de fiestas. Recuerdo acudir solito a aquel concierto, y no me maté por disponerme en las primeras filas, sino que lo vería a unos razonables metros de distancia del escenario. El espectáculo fue bastante parecido, salvo el añadido de algún tema del disco “10”, respecto al directo del grupo que viví en la sala Joy Eslava un tiempo atrás.

Un amiguete, según se enteró del cartel de las fiestas de Alcalá de Henares, llevaba dándome la barrila desde comienzos del verano para acudir a ver el concierto de la banda programado para el sábado 28 de agosto a las 22.30h en la huerta del Palacio Arzobispal. Y, entre que el concierto era gratuito (años atrás cuando vinieron a Alcalá con motivo de la gira de “Peligrosamente Juntos”, el concierto fue de pago, al que por cierto acudió mi amigo instigador de la idea de asistir el pasado sábado) y era un sábado, estando todavía de vacaciones, me animé a asistir junto a otro amigo que se sumó a la expedición completando el trío.

La experiencia podría ser parecida a la de hace 2 años en Torrejón de Ardoz, de no ser porque llegamos justo cuando abrían las puertas del reciento y conseguimos disponernos en 2ª fila, justo delante de la zona dominada habitualmente por el gran Dani Mezquita y sus guitarras. De esta forma, la intensidad vivida durante el show fue muy superior a la que experimenté hace 2 años, ya que aquel día ni quise adentrarme en las primeras filas, ni hubo opción para ello. Como siempre, desde aquí hasta el final del artículo, entre párrafo y párrafo, les iré intercalando las mejores fotos que saqué durante el concierto; decirles nuevamente que las valoren en su justa medida, pues por algún error estúpido informático de la tarjeta de memoria, muchas fotos no salieron (ya llega el problema del velado, en este caso informático, a las cámaras digitales), pero por fortuna sí que se salvaron unas cuantas.Una de las sorpresas agradables fue ver que había telonero, y más allá de ello, poder comprobar la calidad de los mismos. La banda se hacía llamar The Monomes, y su repertorio era completamente en inglés. Una formación de 6 componentes (incluyendo entre ellos a un saxo), que nos ofreció alrededor de media hora de excelente música. Entre las joyas que nos ofreció este grupo, figuró una cañera versión de “Ghostbusters” de Ray Parker Jr. de la banda sonora de “Los Cazafantasmas” y una que mencionaron que ha sido su último single que sonó brutal; trasteando en su myspace creo recordar que es una que se titula “All aloner”, es la pieza menos inmediata y más sombría, y en definitiva una preciosa composición (en parte me recuerda a algún pasaje del corte de Prefab Sprout). El grupo en sí se llama The Monomes, se lo repito para que lo recuerden, y les sugiero que tomen nota de los mismos, ya que tanto musicalmente como en escena son brillantes; mención especial al respecto tiene su vocalista, de nombre Edward Frank según tengo entendido, que sabía moverse muy bien por el escenario. Durante su actuación, avisaron que en septiembre lanzan su primer disco de larga duración. Estaremos atentos, visto lo visto. De momento, les recomiendo que visiten su myspace, para que puedan escuchar algún tema de su repertorio. Arriba del párrafo, una foto que pude sacar a The Monomes mientras eran los protagonistas del escenario.Y tras esta propina inesperada y de tan alto nivel de exigencia, llegaba el plato fuerte. Con algunos pocos minutos de retraso sobre las 22.30h previstas, hacían acto de presencia los 4 Hombres G, acompañados de un teclista añadido para dar forma a sus composiciones en directo. Y el comienzo como siempre es arrollador, a la par que una proclama de lo que el grupo busca al comenzar un espectáculo, que la gente lo pase bien. Tras “Voy a pasármelo bien”, llegaba el turno a una de mis favoritas “El ataque de las chicas cocodrilo”; una canción que mucha gente llama “Has sido tú”, como también sucede con “Devuélveme a mi chica” que muchos creen que se titula “Sufre mamón” (como la película del mismo título). Y es que el mencionado “has sido tú” y el resto del estribillo, desde hace mucho tiempo ha sido una de las melodías que más me atrajeron de Hombres G. Junto a “Venezia”, de mis primeras experiencias con el grupo. A continuación, pueden ver a David batiéndose el cobre codo con codo con Rafa.Vayamos por partes. Y es que dentro del repertorio de Hombres G suele haber un bifrontismo (como diría José Mª Cano de Mecano) entre las canciones moviditas o con un punto gamberro, y por otro lado las canciones de la parte más sentida o ñoña, que tantos corazones de quinceañeras rompieron en la 2ª mitad de los años 80. Y de este palo hubo unas cuantas como fueron “En la playa” o “Te quiero”. Por la zona en la que estuve situado, era más sencillo escuchar a las chicas jovencitas (sí, sí, jovencitas, nada de mujeres de treinta o cuarenta y pocos años, que también las había… Que luego se me mosquean como con la crónica del concierto de Spandau Ballet) dejándose las cuerdas vocales en cada una de ellas, que al bueno de David Summers al micro. Del lado más sentimental de la discografía de Hombres G, quizás mi favorita sea “Si no te tengo a ti”, y por fortuna no faltó en los primeros minutos de concierto. Dentro de su lenta cadencia, hay lugar para ciertos pasajes de corte ligero que son una maravilla. Abajo vemos a Dani Mezquita en solitario; quizás el componente de Hombres G que mejor me cae, posiblemente influido por la empatía ante el hecho de que compartimos una gran capacidad nasal.No obstante, a un servidor le gusta más el lado cañero y macarra que tenían los Hombres G. Por eso, recibí con buen ánimo temas como el simpático “Nassau”, del cuál recuerdo como aquella niña pamplinas que le jodía la vida a David Summers en “Suéltate El Pelo” bailaba de forma muy sosaina el tema en la piscina de un hotel del Caribe en aquella mítica y entrañable película. Y es que no olvidemos, que aunque parezca extraño, Hombres G es un grupo pop con su toque ska y cuando se aceleran, como ocurre en el estribillo de “Nassau”, en el que David narra lo que serían unas “horribles vacaciones” (como dirían 10CC), el ritmo y energía que transmiten es bastante importante; como curiosidad recuerdo haber visto en una biografía de Hombres G una foto promocional con una pose a lo Madness, que abunda en los retazos ska de la banda. En la siguiente foto observamos a David, vigilado atentamente por Javi a sus espaldas desde su batería.Merece una mención el instante en que sonaron los compases de “Suéltate el pelo”, en la que como es tradición, se tiró un sujetador al escenario, siguiendo la invitación que en la letra hay a ello; en la Joy Eslava recuerdo que hubo una lluvia más intensa de dicha prenda íntima femenina, de tal forma que los Hombres G podrían haber puesto unos saldos si les hubiera venido en gana. La siguiente imagen muestra a David y Dani afinando y afilando sus armas musicales en mitad de una canción.Antes de los bises fue cuando llegó para mí el momento esperado en cada uno de los conciertos de los Hombres G a los que he asistido. “Visite nuestro bar” es mi tema favorito de la formación y siempre suele estar dispuesto como cierre de la parte troncal del concierto. Recuerdo aquel concierto en la Joy Eslava en octubre de 2005, en el que la banda se acompañó de una pequeña sección de viento, y ver como Dani Mezquita parecía no creérselo mientras tocaba la canción. David Summers dedicó como siempre este primerizo éxito del grupo, tema de apertura del mítico lp “La Cagaste… Burt Lancaster”, “a todos los borrachos” y se convirtió en uno de los momentos más animados de la noche. Para mí, como ya he dicho, el punto culminante.Y no podemos obviar que dentro de la historia de Hombres G hay un antes y un después, debido a aquella interrupción temporal de varios años, en la que incluso David Summers se atrevió con algún trabajo en solitario (me viene a la memoria un disco en el que en la portada salía David afeitándose o algo así). De la etapa más reciente de la banda, la del glorioso regreso de la mano del lanzamiento de “Peligrosamente Juntos”, se incluyeron los singles o canciones más sonadas, como aquel rítmico y tema ska “No te escaparás”, la sentida “Lo noto”, el vínculo de sangre con El Canto Del Loco “¿Por qué no ser amigos”, y otras composiciones como “Me siento bien” de su trabajo “10”. También se hizo hueco a un tema que se va a incluir en su próximo disco titulado “Separados”.No podían faltar los grandes bombazos de la noche y éstos estuvieron dispuestos en el 2º y último bis. Se encadenaron “Venezia”, “Marta tiene un marcapasos” y “Devuélveme a mi chica”. Como no, al retornar a las tablas para “Venezia”, el batería Javier Molina se volvió a marcar un discurso ante el público, apretándose de paso un buen lingotazo de alcohol, antes de entonar esa intro medio operística. El resto del grupo, tras el momento de lucimiento personal de Javi (en el concierto de la Joy Eslava recuerdo que se puso algún sujetador de los que las fans les habían tirado y hasta de forma onírica me viene a la cabeza que hasta hizo un calvo; por otro lado, en el concierto en Torrejón, dedicó el tema a los tifosis italianos, debido a la por entonces reciente eliminación de su selección por parte de la selección española en aquella gloriosa Eurocopa de 2008), el resto del grupo volvieron a escena para dar lugar a otro de los grandes momentos de la noche con este gran tema, que igualmente fue la 1ª canción que recuerdo de Hombres G, pues en su día siendo muy pequeño la escuchaba en la radio o en la televisión. Abajo, podemos ver a Javi como dueño del escenario, mientras se dirigía al respetable.“Marta tiene un marcapasos” tampoco es que me haga mucha gracia, a pesar de su ritmo; no sé, pero esa letra gore-erótico-festiva nunca me ha hecho tilín. Aún así, el público se movió como loco con este acelerado tema y también lo cantaron y corearon a pulmón abierto, debido a que siempre la banda concede al público la oportunidad de entonarlo antes que ellos. Como siempre, Hombres G se guardan un as o un triunfo para la última baza y terminaron el concierto en lo más alto con “Devuélveme a mi chica”. El público alcalaino terminó de enloquecer (por si no lo había estado a lo largo de la hora y 3 cuartos que duró el show) y la banda finalizó satisfecha y encantada de la respuesta conseguida de parte de la ciudad complutense.
Vuelvo a lo mismo con lo que empecé esta crónica: Hombres G no está ni de lejos entre mis grupos favoritos; no obstante, es una banda con una generosa cantidad de canciones con buen ritmo y que tienen un directo que entretiene bastante. Además, a estos cuatro muchachos todavía se les ve disfrutar en escena, casi de la misma forma que hacían cuando empezaron hace ya cuarto de siglo atrás. Sin duda, una experiencia satisfactoria, no solo por el buen hacer de los Hombres G, sino por descubrir a una banda tan interesante como The Monomes. Concluyendo esta crónica, decir que Hombres G, como era de esperar, triunfaron en su visita a Alcalá de Henares y ofrecieron un espectáculo cercano a las 2 horas que dejó contentos a los que acudieron al recinto. Espero que les haya gustado el post. En breve, más artículos de la sección de conciertos. Este otoño, viene cargadito…
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En Bromerio propone: Ray Charles - Yes, Indeed!! (1958)

Volviendo a vivir la experiencia que ya estrenamos meses atrás, gracias a una idea de Juan Ceñal/Ordago13 de “10 Historias 10 Canciones”, esta semana volvemos a proceder al intercambio de colaboraciones con otro blog; recordarles igualmente, que aquel al que le apetezca y se atreva, está invitado a hacernos la propuesta de intercambio. En este caso, hemos procedido a intercambiar colaboración con el blog “En Bromerio”, un blog muy variado y de una notable calidad literaria en sus artículos, en el cual puedes encontrar post de muy diversa clase; no en vano, en los Premios 20Blogs participa en la categoría de blogosfera, que es una especie de cajón desastre. El significado de su nombre, a grandes trazos sintetiza la esencia del mismo: medio en broma, medio en serio. Existe lugar a la crítica, a la historia y también a cierta ironía que le da un toque especial. Hoy será su titular Nat, quien venga a traer al blog a un artista que a día de hoy difícilmente pasaría por “Discos, música y reflexiones”, debido a que un servidor anda un poco pez en su vida y milagros: el grandísimo Ray Charles. Nos presenta uno de sus primeros trabajos “Yes, Indeed!!” de 1985. Se agradece especialmente que este artículo cubra esa laguna que a día de hoy figuraba en el blog.

Esta semana, por tanto, no hay artículo de revisión de disco al uso por mi parte en el blog (más allá de la propina de crónica del concierto de Hombres G en las fiestas de Alcalá de Henares), y la entrada de intercambio la podrán leer en el enlace que les dejo a continuación: http://enbromerio.blogspot.com/2010/09/discos-musica-y-relfexiones.html. Me ha dado por hacer un análisis de algo que tiene su parte de broma y su parte seria, para estar acorde y seguir la lógica de intercambio de colaboración. He decidido tributar al excelente y simpático videoclip de la canción “Down under” de Men At Work, dedicándole una entrada especial en esta colaboración que hemos llevado esta semana con “En Bromerio”. Espero que se pasen por el blog de Nat, para que además de leer el post de un servidor, echen un ojo a su trabajo, pues merece la pena. A continuación, les dejo con las palabras y la revisión realizada por Nat. Confío en que les guste.

“Ray Charles el genio de Georgia que me cautivó con su gran canción “Hit the road”. Probablemente una de las mejores canciones de la historia. Aprendí a tocar hace años el piano, algo básico, que me permitió dar mi primer concierto con una banda que hacíamos versiones sin ningún tipo de profesionalidad. Sigo sin tener ningún tipo de profesionalidad y casi sin tocar… Pero aquella vez, elegir temas como éste le dio una calidad que jamás hubiera imaginado. Una simpleza que sólo saben hacer las personas extraordinarias. Seguí escuchando sus canciones, me leí su biografía y cuando volví a escuchar “Hit the road” lloré. Ahora estaba más cerca de sus sentimientos, de su vida. Un niño que vio la muerte de su hermano y que a los 7 años se quedó ciego. Ese mismo niño que aprendió a tocar el teclado en la tienda de su vecino Pit y que después marcharía sólo a un colegio interno durante años donde estudiaría música. Su madre con la preocupación que fuera independiente, fue duro con él y le instó siempre a valerse por sí mismo. El mundo le estaba esperando. Cuenta que jamás tuvo perro ni usó bastón y dice que llegó a conducir. El mismo Ray Charles que imitaba a Nat King Cole en una época llena de racismo. Teniendo en cuenta que tiene editados más de 40 discos me ha sido muy difícil saber de cuál podría hablar. Aún así creo que todo lo que diga será poco para un genio como él y que en algún momento flaquearé, porque es realmente difícil, pero ha sido bonito intentarlo con alguien que no sólo me ha hecho disfrutar con su música sino también aprender con su vida y su grandeza. Ese mismo Ray que confesó sus miedos y sus inseguridades y que me enseñó que hasta las personas tan seguras de si mismas y que han llevado el concepto del éxito a lo más alto también sufren debilidades y que creer en ti puede hacer que consigas lo que te propongas…

El disco “Yes, Indeed!!” es un disco básicamente lleno RB y soul publicado en 1958 por la discográfica Atlantis. Esta fue la época en la que se trasladó a Seattle y estuvo enganchado a la heroína durante 17 años. Comienza con el tema “What would I do without you?”, sonando el piano con una cadencia de tres notas y un soul en su voz que nos recuerda lo que toda persona que alguna vez haya estado enamorada habrá sentido porque ¿qué haría yo sin ti? Empieza a sonar el saxo y así comienza el segundo tema “It’s all right” acompañado de un grupo de coristas llamadas The Raelettes que hace una canción de lo más sugerente y sensual que propone a las mejores noches de amor. Ray Charles aportó el verdadero estilo soul, la mezcla del góspel y del blues, de lo religioso y lo profano y haría un estilo único indiscutible. “I want to know” es la tercera canción que conforma este álbum siguiendo la estela de la anterior que en sus matices nos acerca a un estilo más blusero. “Yes, Indeed!!” es el tema que le da nombre al disco con un ritmo más animado que empieza a darle baile al disco. Excelente es el sólo de trompeta a la mitad del tema que nos demuestra el elenco de músicos con calidad que por aquella época llegó a reclutar. “Talking about you” nos lleva de la mano del swing para decirte lo mucho que hablo de ti y de cómo me amas, de cómo te amo. Porque Ray Charles es música pero en su vida también fue amor y desamor. Se casó dos veces y tuvo 9 hijos con 7 mujeres. “Swanee river rock” nos sumerge en un río de nostalgia como si recordara en la época que casi no tenía para comer y el dinero se lo gastaba en discos e imitaba a James Brown y Nat King Cole, cuando aún le quedaba mucho camino por hacer.Un excelente blues es “Lonely Avenue” que junto a “Blackjack” y “The sun’s gonna shine again” hacen de ellas las canciones más bluseras y negras de todo el disco. “I had a dream” nos transporta a esos miedos que todas las personas tenemos cuando queremos a alguien. “I want a little girl” quizás sea la canción que mejor nos refleja los deseos del hombre, a la inocencia y al placer de tener lo puro y bello en el estado más ideal. Maravilloso es el piano que con sus manos golpea para hacer sonar “Heartbreaker” con una escala blusera a ritmo de swing que nos recuerda a Charles Brown. Y nos despide este disco de nuevo con las Raelettes y buen acompañamiento de vientos en “Leave my woman alone”.

Espero no haber aburrido mucho y tampoco haber metido demasiado la pata. Ha sido un placer poder formar parte de “Discos, música y reflexiones”. Espero que surja otra oportunidad para repetir. Porque detrás de un gran blog, como es éste, no me cabe duda que se encuentra una gran persona como es Victor…”
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