sábado, 16 de abril de 2011

Joaquín Sabina - Yo, Mi, Me, Contigo (1996)

Digamos que con “Física Y Química” fue cuando Joaquín Sabina terminó de dar el salto definitivo al gran público y llegó a gustar a casi todo hijo de vecino, y también madres y padres (hasta al mío recuerdo que le gustaba aquello de “Y nos dieron las diez y las once…”). Sin embargo, a mediados de década de los 90, Joaquín lanzó un disco con ciertos riesgos sonoros que ahora analizaremos, concretados en la obra “Yo, Mi, Me, Contigo”.

En este trabajo Joaquín alternaría distintos estilos de canción, con sensaciones sonoras bastantes diferentes entre sí, ya que encontraremos alguna ironía sonora en forma de rap en contra de dicho género, baladas de corte clásico y rock tradicional en algunos momentos. Además, es un disco realmente importante, porque en el mismo el maestro Sabina va a contar con la colaboración de excepción de una generosa cantidad de otros artistas de notable categoría que iremos pudiendo escuchar a medida que vayamos avanzando por el disco.

“El roncanrol de los idiotas” es una canción vitalista y luminosa, llena de energía, que sirve para abrir el disco con buen ánimo, algo que contrastará fuertemente con la canción “Contigo”, que en parte puede ser la canción que cede el título a la obra; quizás esta sea de las canciones más bonitas de la obra. Es uno de esos episodios sonoros que Joaquín construye sobre una cierta melodía melancólica, de enfoque acústico, y en la que construye una melodía lírica con versos acertadísimos como el estribillo que contiene “y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor, cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren…”. En definitiva, esta canción “Contigo” es un alegato de Sabina en pro del amor fuera de costumbrismos, lógica y pragmatismo, que al fin y al cabo es lo que puede terminar con la pasión de una historia. Sabina en este terreno se mueve como pez en el agua. “Jugar por jugar” continúa con el sonido acústico de “Contigo”, pero el carácter se vuelve menos melancólico, retornando a una mayor alegría melódica. Aquí se introduce algún instrumento como el acordeón, que abunda en ese mayor regusto desenfadado, no solo en su melodía, sino también en la peculiar lista de propuestas que Sabina suelta en la letra. Después llegamos a “Es mentira”, que recuerdo que fue el single del que noté más repercusión en la televisión, porque fue la canción cuyo videoclip más veces vi que se emitiera en aquellos programas de “Los 40 Principales”, en el que salían varios personajes famosos amigos de Joaquín como Juan Echanove, que ya se marcó una colaboración de lujo en el clip de la impagable “La vida que yo veo” de Loquillo. Se vuelven a las guitarras eléctricas, y se impone un ritmo incesante y más rockero. Los coros de excepción vienen a cargo del inestimable argentino Charly García, del cual recomiendo encarecidamente la melancólica e intensísima “Asesíname”, que escuché en una obra de teatro alegórica titulada “De Velorios Y Verbenas” que formó parte del X Certamen de Directoras de Escena de Torrejón de Ardoz. Aquí, Charly García secunda correctamente a Joaquín, favoreciendo una fuerte intensidad al estribillo del tema. “Mi primo el Nano” es un tema con enfoque de rumba aflamencada, que en parte podría anticipar los pasos que Joaquín seguiría unos años después en uno de sus grandes clásicos “19 días y 500 noches”. Por cierto, el tema está dedicado a su buen amigo Serrat, y si no presten atención a eso de que “cuando gana el Barça cree que hay Dios y es azulgrana”; Joaquín, con buen criterio, sin embargo es colchonero como un servidor de ustedes. “Aves de paso” deja de lado los derroteros rumberos para ofrecer a nuestros oídos un tema de pop/rock clásico dentro del estilo en el que Joaquín se ha sabido mover tradicionalmente desde los tiempos de “Hotel, Dulce Hotel”.“El capitán de su calle” realmente no viene a sorprendernos, ya que su sonido es en parte una mezcla entre “Aves de paso” y “El rocanrol de los idiotas”. Sin embargo “Postal de la Habana”, evidentemente, como podrán intuir por su referencia en su título, está llena de influencias claras de música latina. Aquí son Pancho Varona y Caco Senante los que secundan a Joaquín, entre sonidos de metales de viento de claras influencias jazzísticas latinas y en la que realmente se nos presentan varias imágenes asociadas a la capital de Cuba en su letra. Tras “Postal de la Habana” llegamos a mi preferida. De no ser porque fue single promocional, con su elegante videoclip en el que Joaquín salía sentado en un sillón en una azotea madrileña, ataviado con un traje claro y gafas de sol, diría que es una joya oculta; quizás sí lo sea dentro de la discografía global de Sabina, pero no dentro de este disco. Estoy hablando de “Y sin embargo”. Una preciosa balada, que es una clara declaración de amor de Joaquín, pero en la que el propio Sabina se sincera con su amada, reconociendo que alguna canita al aire se le puede resbalar: “… y sin embargo un rato cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera”. La melodía es de matices acústicos, con unos cálidos acordes de guitarra eléctrica, que sirven perfectamente a Joaquín para soltar su proclama. Ciertos versos son maravillosos como “porque una casa sin ti es una oficina” y el estribillo “y me envenenan los besos que voy dando y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño…” me encanta. Lo dicho, mi preferida del disco, y, puede, quizás mi favorita de Sabina de toda su historia, fíjense. Casi me resulta agreste tras este momento reflexivo y tan íntimo que propone Joaquín enfrentarnos a un tema de marcadas influencias tanto de música argentina como mexicana, en la que llega el turno de que Andrés Calamaro dé la réplica a Sabina. “Viridiana”, que cuenta con la participación del por entonces componente de Los Rodríguez, es una clara fiesta y celebración en sus notas. Anima a cualquiera. “Seis de la mañana” retorna a un rock más acelerado que nos puede recordar a un Sabina de unos años atrás. En este tema no faltan ciertos instrumentos de viento desaforados, que se suman a la guitarra eléctrica y la latente base rítmica. Manu Chao se sumó al jefe Sabina en una colaboración en la controvertida “No sopor…, No sopor…”. Una especie de ironía rapera, con una melodía muy lejana a lo que Sabina había mostrado en su historia. De su letra lo más recordado es precisamente esa repetición de su título de la parte final de la pista, que en su día cuando salió el disco resultó de lo más sonada. No sería la primera ni la última vez que Joaquín se posicionara ante algo de forma clara, como cuando atacó a cierto programa de talento musical. Llegamos a la pista nº 13, que a la par es el momento final del disco. “Tan joven y tan viejo” ofrece un epílogo melancólico y acústico monumental. Creo que es un tema de una factura ideal para poner el punto y final a esta obra tan variada, y que incluye momentos muy válidos y que ante todo no aburre, ya que su diversidad sonora es un punto a su favor. Esta última pieza es una composición muy sentida y emotiva, y a ello ayuda muchísimo el proceder de Joaquín a la hora de cantarla. En parte en esta última pieza Joaquín hace una especie de ejercicio autobiográfico, lo cual se puede ver claramente en la letra.

Realmente ni en su momento ni a día de hoy se puede decir que “Yo, Mi, Me, Contigo” sea de los discos más recordados de Sabina. A pesar de que es un disco con un número de colaboraciones bastante generoso, el caso es que el disco no caló en exceso en la opinión ni en el gran público y para nada se acercó al boom de “Física Y Química” de comienzos de la década.

Quizás “Es mentira”, con el bueno de Charly García al mando junto a Joaquín, no fue una canción que funcionara demasiado bien como single de adelanto. Y por otro lado, “Y sin embargo”, aunque es una preciosidad de canción (y puede que mi favorita de toda la obra de Sabina), tampoco es una de esas baladas del tipo de “Princesa” o “¿Quién me ha robado el mes de abril?” que fueron mejor acogidas por la gente. Lo que vendría después, tanto la colaboración con Fito Páez en “Enemigos Íntimos” con ese repercusivo “Llueve sobre mojado” como sencillo extraído más reconocido, y, por supuesto, aquel “19 Días Y 500 Noches”, con su canción homónima, que tanto sonó y gustó en el año 1999, fue un éxito infinitamente mayor al de “Yo, Mi, Me, Contigo”.

En todo caso, este disco de 1996 de Joaquín Sabina es un trabajo de peculiar portada (con ese montaje del torso de Joaquín mezclado con unas piernas femeninas sentado en una mesa cual profesor de colegio) que para nada resulta monolítico y es bastante agradable de escuchar. Además, en su interior se guardan una razonable cantidad de piezas muy buenas a cargo de este músico de Úbeda. El éxito de Sabina, al igual que sucede con “el Boss” Bruce Springsteen en EEUU, reside en la cercanía de Sabina al pueblo llano y su papel de trovador de historias cotidianas y de los sentimientos más universales que se pueden experimentar en esta sociedad, pero además contados y cantados con su inestimable lírica que tan resultona es. Joaquín Sabina es un grande. Y además del Atleti. ¿Qué más se puede pedir?

Esta semana no hay estreno de programa en nuestro espacio radiofónico, ni en RUAH, ni en &radio. Podrán escuchar a lo largo de la semana la repetición de ciertos programas en &radio el lunes y el martes (lo cual pueden comprobar en el rincón de la web de la radio del que disponemos) y el miércoles se emitirá tanto en &radio como en RUAH el programa de Morrissey y su disco “Vauxhall And I”, el cual por problemas técnicos está aún inédito en RUAH. Para ello aprovechamos esta Semana Santa.

¡Ah! Se me olvidaba… Si les ha gustado este post sobre Sabina y quieren ampliar información, informarles que este próximo martes 19 participaré en el programa de &radiojOTACé & Cia.” de 20 a 23.00h, en el cual junto a su presentador y director Juan Carlos Fernández y el compañero Chema Domínguez del programa “La Mezcla”, repasaremos la trayectoria global del maestro Joaquín. Por supuesto que dentro de esa retrospectiva haremos parada en este “Yo, Mi, Me, Contigo” que protagoniza el artículo de esta semana. Será en directo. No se lo pierdan; y nuestras emisiones de “Discos, música y reflexiones”, en la medida de lo posible, tampoco.

3 comentarios:

jairo F.Quindós dijo...

Pero que Grande eres Abacab y que gran disco, para mi la mejor canción es la de el Rockanrol de los idiotas un temazo sin duda, que ganas de un cantante español tenia y encima del atleti, aunque el himno de nuestro centenario nos dejo de pupas un poco , 19 días y 500 noches desconocia su dedicatoria a Serrat...
en fin gran analisis y un placer leerte amigo colchonero

Manuel Sánchez Acero dijo...

Puto Sabina! Excelente crítica, Abacab! Para mi gusto, tiene en sus espaldas una enorme y excelente carrera de canta-autor. Una de mis mejores amigas se considera sabinófila, amante de toda su música y casualmente las que menos le gustan del genio son las más conocidas/comerciales (Véase 19 días y 500 noches).
Personalmente sí considero que está ya un poco pasadito y que debería jubilarse ahora que aún está en lo alto (De hecho hice una crítica sobre ello en mi Número de Acordes Especial Deluxe que puedes encontrar en mi blog en el hilo de la revista Acordes).

Un abrazo y feliz semana santa!!

Manu UC.

Abacab dijo...

Jairo, Sabina sí que es un grande y además es de los nuestros! Yo me quedo con el "Soy un socio del Atleti" de Glutamato Ye-yé antes que con el himno del maestro, pero bueno. Joaquín tiene una discografía bárbara y admirable. Un placer leer tus comentarios buen amigo.

Manuel, echaré un ojo a tu artículo a ver qué tal, aunque ahora no tengo mucho sitio. Yo no soy un "sabinólogo" experto, pero me gusta escuchar su música y creo que es un genio, un gran intérprete y notable compositor. Sabe llegar a la gente, y eso es muy importante; algo que no consigue todo el mundo.

A los 2, gracias por escribir.