sábado, 29 de diciembre de 2012

Loquillo - La Nave De Los Locos (2012)

INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES.
Hoy les hablaré de uno de mis regalos de cumpleaños y además de paso aprovecho para hablar de un disco editado en el presente año 2012 que nos dejará en un par de días. Casi todo vuelve, aunque durante un tiempo la cosa pudiera parecer muy complicada. Y, felizmente, en el caso que atañe a la colaboración musical entre José María Sanz, Loquillo para los amigos, y Sabino Méndez, no se ha dado una excepción, y tras más de 2 décadas cada uno por su cuenta, han vuelto a unir fuerzas para dar lugar a un nuevo disco.

Se pudo ver en los últimos días de Loquillo junto a Trogloditas (o los que quedaban de la formación clásica, más bien), cuando se grabó el disco en directo doble “Hermanos De Sangre”, un acercamiento claro, al sumarse Sabino en el escenario al grupo y al Loco para hacerse un par de canciones.

Y ha sido en este 2012 cuando finalmente todo ha tomado forma en un nuevo lp. En una de las etiquetas que constan en el cd, rezaba algo como “Loquillo ha vuelto a hacer un gran disco de rock”. Y así ha sido en parte, más o menos. La cosa se puede tomar con mayor o menor efusividad, pero el caso es que “La Nave De Los Locos”, con portada muy marinera, con Loquillo al pie de la proa de un enorme barco, destila aroma de rock puro y las marcas sonoras tanto de Loquillo, como de Sabino; podría parecer que hasta fuera un disco que perfectamente continuara la tradición de aquel “Morir En Primavera” de 1988, último de Loquillo con Sabino como principal compositor.

No obstante, en la textura de sus canciones se nota el paso del tiempo y la edad que los protagonistas principales tienen. No obstante, Loquillo no ha roto con su era presente, y por tanto podemos ver que ha sido Jaime Stinus el productor del álbum y en los músicos vemos que a la cabeza está Igor Paskual. Si a todo este plantel se suma Sabino Méndez como compositor, lo que está claro es que el resultado es complicado que sea decepcionante. Para nada lo es. Pasemos a destriparlo.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “La nave de los locos (sin novedad en el paraíso)”: De primeras Loquillo nos hace una exposición social en la canción título, citando en la letra a varios personajes con nombre propio y situaciones dispares. La reafirmación, al igual que hace 30 años en “El ritmo del garaje” era “Yo tengo una banda de rock’n’ roll, ¡Ou! ¡Oh!”, ahora es “Y yo bailo el rock, ¡Oh, ou, oh, oh!”. Los signos son inconfundibles, con guitarras potentes y de sonido agrio, en este ejemplo de rock puro, que por ese paralelismo que podemos encontrar con el pasado, nos deja un buen sabor de boca. No obstante, no todo es tan fácil de ver, ya que en el mencionado tema clásico el sentir era más desenfadado, y aquí la melodía no es tan luminosa y alegre.

2. “El mundo necesita hombres objeto”: En el 2º paso de la obra, se imprime algo más de ritmo y se resta solemnidad, para ofrecernos un tema más ligero. Aquí Loquillo nos vuelve a hablar de sus “problemas” con las mujeres, en una letra con su punto canalla. Destaca principalmente el buen sentir melódico que tiene el sector del estribillo, realmente acertado.

3. “Contento”: Llega el turno de escuchar la canción que ha corrido con la responsabilidad de ser el single de la obra. Si quieren que sigamos buscando paralelismos con otras piezas de la discografía de Loquillo para que puedan estar más situados, esta “Contento” podría ser como una prima lejana de “Feo, fuerte y formal”. El estribillo es tan simple como repetir el título unas cuentas veces, sobre una estructura melódica algo machacona. Sí, su estribillo es fácil y directo, lo cual a la hora del recuerdo juega un buen papel, pero creo que en el sentido estricto es su parte menos válida, ya que si se detienen en lo que Loquillo dice en las estrofas y todo lo que musicalmente las rodea, podremos encontrar muchas más bondades en esos otros sectores. Con todo, “Contento” puede ser considerado ya como un pequeño clásico reciente del repertorio del artista.

4. “Muñecas rusas”: Tras el single “Contento”, llega “Muñecas rusas”, llena de fuerza guitarrera y coros que escudan a Loquillo en el estribillo. Otro ejemplo del estilo genuino de Loquillo y Sabino que forma parte de este buen disco de reencuentro creativo.

5. “Paseo solo”: Ahora toca un momento de medio tiempo, más cálido e íntimo, donde Loquillo engravece el tono de su voz. Los teclados también se incluyen sutilmente en esta pieza reflexiva, en la que la reflexión la hace en la letra Loquillo sobre los dimes y diretes de una relación de pareja.
6. “Mi bella ayudante en mallas”: Del pasaje cálido y agradable que nos ha proporcionado “Paseo solo”, pasamos ahora a la canción más lúgubre del disco. “Mi bella ayudante en mallas” es propia de ese sonido que podríamos poner de banda sonora de los bajos fondos. Textura agria y nocturna en las notas de las guitarras y una sinuosa y misteriosa base rítmica dan el cuerpo a esta canción. Loquillo al micrófono alterna tono susurrante en las estrofas con su registro más áspero en el estribillo.

7. “De vez en cuando y para siempre”: Una de las mejores canciones es “De vez en cuando y para siempre”. Desde el primer segundo, y contrastando mucho con la anterior canción, entra como un torbellino de intensidad, que mantiene una muralla sonora potente en todos sus instrumentos durante toda su duración. Loquillo ofrece una de sus mejores versiones vocales en lo que va de disco, ayudando a conformar una pieza de las más memorables de este nuevo trabajo con Sabino. La estructura es maravillosa y la duración de menos de 3 minutos y medio hace que nos quedemos con ganas de más.

8. “Planeta rock”: El ejemplo de sonido más rabioso del disco llega a continuación. Afiladas guitarras conforman “Planeta rock” y Loquillo también se ajusta a las necesidades de esta canción en lo que a él le toca a las voces. No está mal, pero le hace un flaco favor situarse en medio de 2 de las mejores canciones del disco.

9. “Luna sobre Montjuïc”: En el penúltimo capítulo de “La Nave De Los Locos” se presenta quizás la mejor canción. Es una pieza de esas que empiezan lentas, pero en las que puedes intuir el cariz épico que adoptarán pasados los segundos. Podríamos estar ante una hermana menor de “Cadillac solitario”, donde se mencionaba al Tibidabo.

10. “Canción de despedida”: Se termina el álbum con el cierre de la barra, cosa que se dice literalmente en la letra. Una canción relajada, de resaca, que funciona como buen epílogo de un disco rock con sus distintos momentos de entrega repartidos en sus 40 minutos. En este cierre, Loquillo vuelve a reparar en las mujeres en la letra, alternando con detalles que dibujan el halo macarra que tiene el artista. Tuve que leer los créditos para comprobar que era Mikel Erentxun el invitado que Loquillo se agenció para la ocasión, ya que de primeras no le identifiqué.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Quizás “La Nave De Los Locos” no ha tenido toda la repercusión que se hubiera merecido un retorno de estas características. A Loquillo y Sabino se les ha visto cuando salió el disco a la venta en algunas cadenas, en los telediarios en el bloque cultural de los mismos, con unas breves entrevistas sobre esta nueva obra.

La actividad de Loquillo a nivel discográfico es bastante activa. No hace mucho que ofreció el tercer disco de poemas, dando enfoque musical a la obra de Luis Alberto de Cuenca y casi sin haber digerido ese interesante trabajo, en los que el Loco se muestra siempre tan a gusto, se marca el hito de regresar al mano a mano con el primer hombre clave en su trayectoria musical a nivel compositivo.

El trabajo es realmente digno, y, yendo más allá, creo que es directamente bueno. Le daría un 7,5 sobre 10. Lo que sí estoy seguro es que si la cosa continúa, sería en el siguiente disco donde se podría dar lugar a otra obra muy grande de Loquillo que pudiera situarse al nivel de sus más grandes obras como el ya citado “Morir En Primavera” o el “Mientras Respiremos”, aunque este último fuera un disco de los años 90 en el que Sabino nada tuvo que ver. La maquinaria seguro terminaría de engranarse y a volver a funcionar a la perfección.

Quizás la etiqueta que va en el envoltorio, cuyo contenido hemos citado al comienzo del artículo, pudiera resultar algo pretenciosa, pero es que lo que afirma es verdad. “La Nave De Los Locos”, de marinera portada, es un gran disco de rock y seguro que a la gran mayoría de seguidores de Loquillo dejará con buen sabor de boca; yo, uno de ellos, he quedado satisfecho de este feliz reencuentro más de 2 décadas después de la última vez. ¿Habrá más Loquillo con Sabino? Hasta la siguiente, si es que la hay, “La Nave De Los Locos” nos valdrá para poder escuchar 40 minutos de buen rock.

Supongo que muchos de ustedes habrán escuchado esta tarde el programa/entrevista con Rafa Sánchez y Javier Adradós sobre el disco “Mil Siluetas” de La Unión. Como saben, será lo mismo que podrán escuchar los 2 próximos miércoles y el siguiente sábado igualmente. El programa sobre “Duke” de Genesis lo subiré lo antes que pueda a nuestro perfil de Ivoox.

3 comentarios:

Jil Jalad dijo...

Pues sí, aunque el disco me ha gustado, queda lejos de la frescura de aquellas joyas de L.P. (no había CDs entonces, amigos), que fueron "El ritmo del garaje", "La mafia del baile", "Mis problemas con las mujeres" o "Morir en primavera".

Loquillo y Trogloditas fue uno de los grupos favoritos de mi adolescencia (tengo 39 tacos).

Qué epoca, y qué canciones, recuerdo como las tocábamos en los fuegos que hacíamos en las acampadas, rascando como podíamos las guitarras...
Loquillo ha aguantado el tipo estos años, pero le faltaba el genio de Sabino Méndez. Por desgracia, hasta este disco han pasado más de veinte años...y se notan.
Las canciones son correctas, incluso bastante buenas alguna de ellas, pero me ha dejado un sabor agridulce, después de tantos años pensando que esta reunión de Loquillo y Sabino nunca se produciría, y ver que el resultado no llega al de aquellas canciones míticas.
Como has comentado, espero que en una próxima entrega, los dos viejos rockers estén más compenetrados y nos regalen alguna joya como aquellas...

Jil Jalad dijo...

Por cierto..enhorabuena por tu blog. Llevaba tiempo siguiéndolo y me he animado a hacer alguna aportación.

Abacab dijo...

Jil Jalad, está claro, no llega al nivel de los discos de los 80, pero es un trabajo digno y bueno. A ver si hay una siguiente entrega y Sabino y el Loco siguen afinando la maquinaria. Y anímate a comentar/participar todo lo que quieras.

Gracias por escribir.